Tehuacán, Puebla., 15 de marzo de 2007


TEHUACAN, “CIUDAD DE INDIOS”

Mañana, 16 de marzo, Tehuacán celebra que hace 347 años fue elevada, por cédula real, a la categoría de “Ciudad de indios”.

Efectivamente el 16 de marzo de 1660 se concedió a Tehuacán el título de “Ciudad de indios”, “para que de aquí en adelante y para siempre jamás se pueda intitular e intitule, la Ciudad de Nuestra Señora de la Concepción y Cueva, según y en la forma y manera que con los mismos privilegios tiene y goza la Ciudad de Tlaxcala, nombrando y eligiendo su Cabildo y Ayuntamiento.” Esto queda ratificado por la placa existente en el portal a un costado de la plaza Juárez y de la catedral, donde hace esquina con la calle 1 Oriente.

Según varios estudiosos, a Tehuacán Viejo (Calcahualco), llegaron los primeros franciscanos entre 1527 y 1529. Se dice que ahí escribió Motolonía sus “Anales”. En sus visitas a las capillas de San Pedro, San Lorenzo, Santa María y San Nicolás, los franciscanos vieron el valle donde está asentada ahora la ciudad, y compraron un terreno al mayorazgo don Alonso Prieto de Bonilla; así construyeron el convento de la Inmaculada Concepción y la iglesia de San Francisco; en torno a dicha edificación se empezó a construir el nuevo Tehuacán.

Tiempo después, en la primera mitad del siglo XVIII, llegaron los carmelitas, que construyeron la iglesia y el convento del Carmen, de enormes proporciones; casi al mismo tiempo llegaron también los juaninos, quienes se hicieron cargo del Hospital de San Juan de Dios.

Por aquí pasó Morelos e Ignacio Rayón, héroes de la independencia.

Varios terremotos han amenazado destruirla, pero ha logrado salir adelante.

A nivel nacional e internacional, son famosas sus aguas minerales, que le dan el título de “Ciudad de salud”.

Según investigaciones autorizadas, hacia el sureste de Tehuacán se empezó la domesticación del maíz hace miles de años.

De ninguna manera pretendo hacer una síntesis de la historia de Tehuacán; ni el tiempo lo permite, ni soy la persona indicada. Pero sí es bueno ser agradecidos con quienes nos han precedido y han colaborado de muy diversas maneras –en lo material, social, económico, político, cultural, espiritual- para que Tehuacán sea lo que es hoy.

La Virgen de la Inmaculada Concepción ha acompañado el nacimiento y el desarrollo de la ciudad de Tehuacán. Hay razón para haberla proclamado patrona de la catedral, de la ciudad y de la diócesis de Tehuacán.

En la historia de Tehuacán, junto a manifestaciones dolorosas y turbulentas, ha habido también hechos gloriosos. Nos toca aceptar y asumir ese pasado, para unir esfuerzos hoy en bien del desarrollo de la comunidad humana. Son muchas las carencias y necesidades en todos los órdenes. Pero no podemos caer en el pesimismo; el camino de solución de problemas no es tampoco el antagonismo. Que nuestro espíritu esté alimentado por una visión realista, no fantasiosa; pero también por una visión llena de esperanza.

No se trata de que gane determinado grupo o partido -al que pertenezcamos por intereses, posturas o convicciones-, sino de que ganemos todos.

Invito a usted a que seamos protagonistas de la historia que nos toca vivir y hacer. Y no tanto afanándonos en lograr cosas espectaculares, para ser admirados; sino de que –en lo personal y en la colaboración humana- seamos solidarios y fieles en lo que nos corresponde según criterios de verdad, de bien, de justicia, de belleza, que dan rostro humano integral al desarrollo. Cada uno y todos juntos, tenemos mucho por aportar.

Tengo en cuenta sus necesidades y sus anhelos, que encomiendo a la intercesión de la Virgen de la Inmaculada Concepción, para que nos traiga de su Hijo Jesús las gracias que nos hacen falta.

 


+ Rodrigo Aguilar Martínez

Obispo de Tehuacán

 

 

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