Tehuacán, Puebla., 29 de marzo de 2007


SE APROXIMA LA SEMANA SANTA

 

Estamos a unos cuantos días de la Semana Santa: en la que se mezclan tradiciones de profundo espíritu cristiano –por ejemplo celebraciones y devociones dentro o fuera de las iglesias-, juntamente con otras costumbres que se van arraigando en la población –por ejemplo las vacaciones, especialmente en el mar-.

Pregunto a usted: ¿Qué tan Santa pretende vivir la Semana próxima?

Es importante llegar a lo esencial: estar con Cristo Jesús, seguirlo, caminar con Él, para celebrar el culmen de su misión, que es su muerte en la cruz y su resurrección.

El Papa Benedicto XVI nos recordaba la frase que san Juan recoge en el Evangelio: “Mirarán al que traspasaron” (Juan 19,37), refiriéndose precisamente a Jesús, traspasado por la lanza en su costado. Frase que me recuerda la de la Carta a los Hebreos: “Corramos con fortaleza la prueba que se nos propone, fijos los ojos en Jesús” (Heb 12,1-2).

La Cuaresma no tiene el significado de hacer penitencia como fin último, sino como medio que nos ayude a mirar al que ha sido traspasado por nuestros pecados, y esto como enorme muestra de amor por nosotros; la penitencia tiene sentido si mantenemos fijos los ojos en Jesús, “para no desfallecer faltos de ánimo” (Heb 12,3).

Lo importante de la Semana Santa no es, por ejemplo, la palma bendita del Domingo y que luego guardemos celosamente como amuleto con un poder mágico; o la visita a las siete casas o iglesias el Jueves Santo, y que si no son la siete se pierde toda su eficacia; o las representaciones variadas de la pasión de Jesús. Todo esto tiene como objetivo central estar con Jesús. De esta manera, las palmas del Domingo de Ramos son símbolo que nos recuerda que con ellas hemos aclamado a Jesús como nuestro Rey y Señor. La lectura de la Pasión nos ayuda a contemplar a Jesús que sufre y muere por nosotros.

En los primeros días de la Semana Santa se tiene en la iglesia catedral la Misa Crismal. Antes se tenía siempre en la mañana del Jueves Santo; ahora se puede elegir el día más adecuado. En Tehuacán será el Martes Santo a las 12.30 del día, en que se bendicen los Oleos de catecúmenos y de enfermos y se consagra el Santo Crisma. La participación de los sacerdotes es especial ese día; desde luego que usted está invitado(a) a participar.

Los Oficios del Jueves Santo en la tarde son como una síntesis introductoria de lo que se irá celebrando en el Triduo Pascual, o sea el Viernes y el Sábado Santos y el Domingo de resurrección.

El Viernes Santo observamos el ayuno y la abstinencia de carnes, como una forma de sufrir y morir con Jesús.

El Sábado Santo no es día de “gloria”, sino de silencioso recogimiento, junto a la tumba de Jesús; pero no con pesadumbre, sino con esperanza y creciente anhelo de celebrar su resurrección.

La alegría estalla el Sábado Santo en la noche, con la Vigilia Pascual, la más importante celebración de todo el año, incluso más importante que la Navidad. Si hemos vivido con devoción la Cuaresma y los días de la Semana Santa, es porque nos lleva al gozo de la Pascua: Jesús no queda muerto en la tumba, sino que resucita.

No podemos unirnos a la pasión y muerte de Jesús, si luego no nos unimos a su resurrección. No podemos celebrar la resurrección de Jesús, si antes no nos hemos unido a su pasión y muerte.

Pido por usted y su familia: que la próxima Semana sea en verdad Santa, con los ojos y el corazón fijos en Jesús que nos ama y nos sostiene, para ser sus discípulos fieles y convencidos.

E invito a usted a que ofrezcamos nuestra participación en las celebraciones de Semana Santa, pidiendo por nuestra Patria, para que México sea “siempre fiel” a Cristo Jesús en el seguimiento íntegro de su Evangelio.

 


+ Rodrigo Aguilar Martínez

Obispo de Tehuacán

 

 

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