Veracruz, Ver. 7 de marzo de 2007


Mensaje de los Obispos del estado de Veracruz para la Cuaresma y Pascua del 2007

POR UN CAMINO DE JUSTICIA

“Este es mi siervo, a quien elegí; mi amado en quien me complazco; derramaré mi espíritu sobre él, y anunciará el derecho a las naciones. No discutirá, ni gritará; no se oirá en las plazas su voz. No romperá la caña resquebrajada ni apagará la mecha que apenas arde, hasta que haga triunfar la justicia. En Él pondrán las naciones su esperanza” (Is 42, 1-4).

1. Los obispos del Estado de Veracruz saludamos con afecto a todos los hermanos católicos y personas de buena voluntad, y queremos hacerles llegar un mensaje que pueda iluminar, animar y fortalecer el camino de la celebración de la Cuaresma y la Pascua del presente año.

2. La Iglesia celebra en la Pascua, la muerte y la resurrección de Jesucristo. Tiene un tiempo de preparación que es el período cuaresmal que nos impulsa a examinar cómo estamos viviendo a la luz de la Palabra de Dios. Con los profetas nos exhorta a cambiar nuestra vida, a volver nuestros pasos por el camino de la justicia, del perdón y de la reconciliación, nos pide dar signos claros de un corazón misericordioso que esté dispuesto a vivir la caridad y la justicia con todos los hermanos, especialmente con los más pobres.

3. La práctica de la justicia es hoy, como en otros tiempos, fundamental para vivir en la verdad, la libertad, la caridad y la paz. Esta justicia consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido. Así asumida se traduce en la voluntad de reconocer al otro como persona, y unida a la fuerza y práctica de la caridad, nos lleva a descubrir la vocación y misión de la persona, pues nos hace ver en cada hombre y mujer un prójimo, un hermano. Implica el respeto efectivo de los derechos de cada uno, y el cumplimiento leal de los deberes para con los demás.

4. Pero ¿por qué la implantación y práctica de la justicia, especialmente la justicia social, cuesta tanto llevarla a la práctica? Dentro de lo que hoy nos toca vivir a nivel nacional y especialmente en nuestro Estado, nos preguntamos: ¿Cómo vivir y hacer creíble la Pascua del Señor Jesús? ¿Cómo dar lugar a este paso transformador de Cristo en la vida personal y comunitaria? ¿De qué manera vamos a hacer real y eficaz el camino de la reconciliación y de la implantación de la justicia?

5. Porque nos preocupan varios hechos y situaciones que están dañando seriamente la dignidad y los derechos de muchos hermanos y que son una barrera para que puedan vivir y crecer como personas e hijos de Dios. Nos estamos refiriendo a la violencia intrafamiliar, destacando el maltrato verbal y físico hacia las mujeres y los niños; el uso injusto y deshonesto de los Medios de Comunicación por parte de algunas personas y grupos para lanzar campañas difamatorias en contra de ciudadanos inocentes y comprometidos en el servicio de la comunidad. Nos preocupan los hermanos que emigran hacia otros lugares buscando mejorar su situación económica, ya que en sus comunidades de origen no encuentran empleo, o lo encuentran pero no dignamente remunerado, y sufren engaño y maltrato por parte de los que trafican con ellos y de algunas autoridades policíacas; el flagelante problema del narcotráfico, ahora más extendido por medio del narcomenudeo, que suscita violencia e inseguridad en varias comunidades. Nos preocupa la precaria situación económica de una buena porción de la población, agravada por los bajos salarios y el alza de precio de algunos productos básicos; y nos preocupa la pobreza extrema de varias comunidades rurales e indígenas que todavía no tienen los servicios y medios necesarios para lograr una vida digna y un desarrollo integral. Morir al pecado como nos lo pide esta Cuaresma es superar lo antes mencionado personal y comunitariamente; y vivir decididamente la justicia que nos impulsa a comportarnos como hijos de Dios. Sólo si damos este paso es como podremos celebrar con fruto la Pascua de Jesucristo.

6. No podemos dejar de mencionar que también hay en nuestras comunidades testigos fieles, las más de las veces sencillos y no promovidos por los Medios de Comunicación Social, que están dando testimonio de su fe, que se esfuerzan por hacer realidad el compromiso pascual de Cristo; que comparten su vida y sus bienes con los más necesitados; que no se cansan de perdonar y ayudar a levantar a los que no tienen esperanza o han sido lesionados en su dignidad, en sus derechos humanos y de hijos de Dios. Su forma de vivir la fe nos anima y llena de alegría, y aunque sean pocos, son esa levadura que va llevando a otros a cambiar el rumbo de la vida por el camino de la cruz y hacia la Pascua de Cristo.

7. Los exhortamos queridos hermanos a celebrar la Pascua con la fuerza del perdón, del amor generoso y sin límites, con la entrega de la propia vida. Así es como pasaremos también a participar de la resurrección de Cristo, de la alegría desbordante de su victoria. Y que la intercesión de María Santísima, la Virgen Dolorosa y a la vez glorificada como Reina del cielo, nos anime a perseverar en la misión de hacer un mundo más justo y lleno de la presencia amorosa de su Hijo.

 

Reciban nuestra bendición.

 

+ Sergio Obeso Rivera
Arzobispo de Xalapa.
+ José Guadalupe Padilla Lozano.
Obispo Emérito de Veracruz.

+ Guillermo Ranzáhuer González.
Obispo Emérito de San Andrés Tuxtla.


+ Domingo Díaz Martínez
Obispo de Tuxpan.


+ Rutilo Muñoz Zamora
Obispo de Coatzacoalcos.

+ Eduardo Porfirio Patiño Leal
Obispo de Córdoba.


+ José Trinidad Zapata Ortiz
Obispo de San Andrés Tuxtla.

+ Hipólito Reyes Larios
Obispo de Orizaba

+ Lorenzo Cárdenas Aregullín
Obispo de Papantla.

+ Luís Felipe Gallardo Martín Del Campo
Obispo de Veracruz


 

 

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