Aparecida, Brasil, a 16 de mayo de 2007

 


Desde Aparecida, Brasil.

Me comunico via Internet, desde la población que se llama Aparecida, por la Virgen del mismo nombre que aquí se venera y es Patrona nacional de Brasil. En este lugar estamos teniendo la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que el Papa Benedicto XVI ha inaugurado el pasado domingo, día 13, con una Misa en la mañana y un discurso en la tarde. En la Conferencia General estamos participando 16 obispos de México.

En cuanto a la presencia y los mensajes del Papa, se han hecho comentarios opuestos, según la postura que se tenga en relación a él. Hay quienes han dicho que su presencia ha sido un fracaso, y que ha expresado conceptos falsos de la manera como llegó la fe en Cristo a América Latina. Yo puedo decir esto a usted: El Papa ha roto la imagen que los medios de comunicación habían difundido en Brasil y en muchas otras partes, de ser frío y distante; él se ha presentado, en cambio, cordial, amable y sencillo; por otro lado, ha sido claro y firme en sus principios y orientaciones, que a muchos desagradan porque no les da por su lado, pero a otros nos iluminan.

En su discurso de inauguración a la V Conferencia General, percibí al Papa con la clarividencia del maestro y con la cercanía del catequista que va guiando sabia y pacientemente. El Papa nos ha presentado valiosas orientaciones que nos guiarán a lo largo de estas semanas: Con su encarnación, Cristo Jesús se ha hecho historia y cultura. Es notable la fe de muchos en Cristo Jesús, pero también el debilitamiento de su fe en muchos otros. Podríamos comentar que hay muchos bautizados, pero pocos discípulos de Cristo Jesús. De modo que cabe la pregunta que el Papa nos ha hecho: “¿Estamos realmente convencidos de que Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida?” Conviene responder a esta pregunta del Papa, no sólo de palabra, sino en los hechos. Continúa diciendo el Papa que “cuando el discípulo está enamorado de Cristo, no puede dejar de anunciar al mundo que sólo Él nos salva. En efecto, el discípulo sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro.” De modo que se trata de ser discípulos convencidos y fieles de Jesús, para ser misioneros valientes y audaces.

Ya en el desarrollo de la Conferencia, han intervenido los Obispos Presidentes de las Conferencias episcopales de los países, también los Prefectos y Presidentes de los Dicasterios romanos. Se empiezan a sentir los primeros puntos de coincidencia y énfasis: Que nos encontremos con Cristo en el Pan de su Palabra, en el Pan de la Eucaristía, especialmente la dominical, también en la persona de los pobres, en un subcontinente donde hay tanta riqueza pero mal distribuida, porque hay muchos muy pobres, ocasionando fortísima desigualdad social. Ahora bien, las estructuras sociales no pueden ser justas si no tienen una dimensión trascendente.

Invito a usted a mantenernos unidos con la oración por los frutos de esta V Conferencia General en Aparecida, Brasil.

Con mi afecto y mi bendición

 

+ Mons. Rodrigo Aguilar Martínez
Obispo de Tehuacán

 

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