Oaxaca, a 11 de noviembre de 2007

 

Solidaridad ante los desastres naturales y sociales

Comunicado de Prensa


La situación de Tabasco continúa llamándonos a todos los mexicanos a la solidaridad efectiva y a la reflexión. Algunos desastres naturales nos muestran que detrás de ellos hay cierta culpabilidad nuestra porque hemos ocasionado irresponsablemente un cambio climático que ocasiona graves trastornos ecológicos; también descubrimos a veces omisiones, irresponsabilidad y hasta corrupción; los desastres naturales dañan todavía más cuando hay personas sin corazón que se aprovechan del dolor ajeno lucrando sólo para los intereses personales, de su agrupación o partido político, y no faltan quienes hasta cometen actos de rapiña.

Pero también constatamos cómo estos acontecimientos nos dan la oportunidad de abrir el corazón, unir esfuerzos de solidaridad para brindar ayuda desinteresada a quienes quedan perjudicados. Somos testigos de la grandeza del corazón humano y de su capacidad de solidaridad efectiva; cuando se abre el corazón al otro, se hacen milagros, es posible colaborar y coordinarse en bien de una causa noble más allá de las diferencias de ideologías, raza y de religión. Esto no lo ha logrado la violencia, las guerras y miles de discursos que pretenden imponerse sin respetar las diferencias y la vida de los pueblos.

Como en los desastres naturales, también en los desastres sociales que sufrimos necesitamos con urgencia ser solidarios e impulsar una reconciliación social con la verdad, la honestidad, la justicia, la legalidad, la educación, la participación por parte de todos: políticos, maestros, organizaciones civiles, intelectuales, artistas y de la misma Iglesia. Necesitamos educarnos para colaborar con el bien común, para salvar la vida no solamente en las situaciones extraordinarias, sino también en las ordinarias cuando los desastres sociales acaban lentamente con la vida de los más vulnerables.

Es necesario que reflexionemos estos hechos hasta llegar a ser los custodios y guardianes de nuestro hábitat natural y social; somos corresponsables de los desastres naturales y sociales cuando realizamos o permitimos la indiferencia, la falta de respeto, la injusticia, la división; la pobreza de muchos, la deshumanización de la sociedad.

Comprometámonos a ser defensores permanentes de la vida en el lugar donde vivimos, en el trabajo y servicio que realizamos en la vida ordinaria.

Con nuestra oración y bendición para todos.


+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 

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