Oaxaca, a 25 de noviembre de 2007

 

NECESITAMOS UNA REVOLUCION DE IDEAS Y DE ACTITUDES
Comunicado de Prensa

A propósito del Día de la Revolución, con el ánimo de llamar a la reflexión, nos hacemos algunas preguntas y consideraciones que compartimos para tratar de encontrar juntos caminos que nos lleven a la reconciliación social, a la justicia autentica y a la convivencia pacífica.

Hace casi cien años, después de experimentar y de sufrir formas de gobierno que no llenaban las necesidades ni las expectativas de la población de nuestro país, se inició el movimiento de 1910. El ánimo insurgente levantó desesperadamente al pueblo por la vía armada para terminar con injusticias y privilegios que marginaban y excluían a la mayor parte de la población.

Las luchas revolucionarias, por conseguir mejores condiciones de vida, causaron millones de muertes convulsionando a la nación entera y dejando una estela de aspiraciones insatisfechas, de sufrimiento y de lucha fatricida; secuelas que todavía hoy por desgracia padecemos.

¿Qué nos dirían estos muertos ante las escalofriantes cifras, oficialmente reconocidas, de cuarenta millones de mexicanos que viven en la pobreza y, de ellos, dieciséis millones que viven en la pobreza extrema? ¿Qué nos dirían estos héroes ante los 48 municipios de Oaxaca catalogados como de alta marginación?

¿Continuarán saliendo de Oaxaca hombres y mujeres emprendedores que triunfan en otros lugares?. ¿Hasta cuándo detendremos la sangría de miles de jóvenes y adultos que se van en busca de lo indispensable para sostener y levantar a sus familias?. La sangre y la muerte de tantos nos interpela y nos desafía.

En Oaxaca necesitamos una revolución no con la violencia ni con las armas, sino una revolución profunda de ideas y de actitudes, es decir, de la manera de pensar y de actuar frente a nuestra realidad; una revolución de nuestra vida social y, por lo mismo, de la educación, de la política y de la economía.

Es tiempo de hacer un alto en nuestra historia; mas vale corregir a tiempo que repetir cada cien años hechos que en lugar de impulsar desarrollo con dignidad para todos, muestran una involución que acrecienta la pobreza, el deterioro social y la deshumanización .

Estamos seguros que con la ayuda de Dios y con trabajo honesto y generoso, pueblo, líderes sociales y gobernantes podremos construir juntos el país y el Oaxaca que necesitamos, que anhelamos y que este pueblo ya se merece.

Con nuestra oración y bendición para todos.

+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 

© 2007 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO