Oaxaca, 20 de abril de 2008

 

No Secuestremos la Superación de Oaxaca

Comunicado de Prensa

Semana tras semana atraen la atención de la sociedad oaxaqueña hechos que tienen como denominador común la violencia y la muerte. La inseguridad se muestra constantemente en el aumento de robos, violencia intrafamiliar, impunidad, secuestros, homicidios, ejecuciones a lo largo y ancho del país; estos hechos inyectan incertidumbre en los ciudadanos, propician el desaliento y la dispersión.

Llama la atención la facilidad con la que se atropellan los derechos humanos y se daña la vida, la facilidad con la que se engaña y confunde a la sociedad: se propaga que se lucha por los derechos humanos pero al mismo tiempo se dañan vidas concretas y sectores sociales, se enarbolan banderas en defensa de los más necesitados pero en la práctica se les niega la posibilidad real de levantarse; son muchos los discursos y promesas de impulsar el bien común pero en realidad se manipula y se impide que éste llegue.

La inseguridad, la corrupción, la baja calidad de la educación y la pobreza van de la mano y hacen más penoso el caminar de nuestros pueblos y de miles de familias. Parecería que no es la vida sino la muerte la que está venciendo porque la vida, desde el seno de la madre hasta la ancianidad, es constantemente amenazada y hasta perseguida; la inseguridad es el pan de cada día y, a veces, la violencia y asesinatos se cometen ante menores de edad.

La inseguridad, la corrupción, la baja calidad de la educación y la pobreza son los grandes desafíos sociales que nos urgen a la unidad y participación de las fuerzas vivas de la sociedad; de manera especial urgen la voluntad política de la autoridad en turno, aunada a la organización ciudadana, para afrontar y debilitar estos males desde los valores y principios fundamentales presentes todavía en nuestras culturas.

La inseguridad y la pobreza son muy elevadas y afectan ya a todos los estratos sociales; ya hay comunidades sin escuelas de niños y pueblos fantasmas, profesionistas y empresarios que, muy a pesar suyo, se ven obligados a dejar nuestro Estado. Así, el bienestar de personas, familias y comunidades ha sido secuestrado.

Es preciso reflexionar y asumir estos desafíos con valentía y responsabilidad social para que Oaxaca cambie y mejore; si no lo hacemos ya, el futuro será poco optimista y cada vez más sombrío, porque la violencia genera cada vez más violencia. Con la inseguridad estamos enviando un mensaje negativo a la sociedad y al país, el mensaje de que en Oaxaca la solución a los diversos problemas es la violencia y la muerte.

Con nuestra oración y bendición para todos.

+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 

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