Parroquia de San Bernardo, Guadalajara, Jal, 10 de abril de 2008

 

Palabras del Sr. Obispo Auxiliar de Guadalajara, Juan Humberto Gutiérrez Valencia, antes de la bendición, en su ordenación episcopal

Eminentísimo Sr. Cardenal, Excelentísimo Sr. Nuncio, Excelentísimos Señores Arzobispos y Obispos, venerables y queridos hermanos sacerdotes, religiosas, fieles del pueblo de Dios:

Agradezco a Dios Nuestro Señor por este regalo que por medio del Santo Padre, del Señor Cardenal, de su representante, ha hecho a la Iglesia de Dios, por medio del Episcopado concedido a mi persona.

En estos momentos se me vienen a la mente dos escenas de la Sagrada Escritura. La primera del Monte Tabor, Qué bien se está aquí. Dijo Pedro a Jesús contemplando aquella hermosura.

Aquí está presente la Iglesia de Dios, como decía el pueblo entusiasmado al Papa Juan Pablo II de feliz memoria, se ve, se siente, tu Iglesia está presente. Y esta vista me alegra muchísimo, y yo creo que a todos ustedes, pero es necesario recordar aquella otra escena también, cuando Jesús subió al Cielo y se quedaron sus Apósteles extasiados contemplando, cuando los Ángeles les dijeron, varones de Galilea, ese Jesús que se ha ido, volverá, váyanse a su trabajo, vayan a evangelizar. Esto es lo que siento yo, es la tarea que nos espera, anunciar a Jesucristo resucitado, eso fue, como ya he confiado, lo que a hermanos de comunidad, lo que a mí me motivó en la Ciudad de Roma cuando iba a recibir el presbiterado, anunciar a Jesucristo Resucitado, pues recuerdo esas palabras de la Liturgia de las Horas: Señor, tú me has elegido para anunciar que Cristo está vivo, para ahuyentar a los lobos del rebaño, por eso hermanos, sé que cuento con la aceptación, con la oración sobre todo de todos Ustedes, para este ministerio que el Señor me ha confiado.

Muchas gracias.

+ Juan Humberto Gutiérrez Valencia
Obispo Auxiliar de Guadalajara

 

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