Oaxaca, Enero 13 de 2008

 

SER MIGRANTE NO ES SER CRIMINAL

Comunicado de Prensa

Al celebrar hoy la Jornada Mundial del Migrante, la Iglesia Universal nos invita a reflexionar y a tomar más en serio el fenómeno de la migración; en Oaxaca su impacto es patente en la familia, en el campo, en la educación, en la economía, en la política, en la cultura y en la religión.

Recordamos algunos datos de la ONU sobre la emigración en el mundo; son casi 220 millones las personas que emigran por razones económicas, los refugiados suman 9 millones y los estudiantes fuera de sus países 2 millones; esto da un total de 231 millones de personas que emigran. Son datos que reflejan grandes desafíos y nos invitan a reflexionar a todos.

Estos números nos dicen que lo que más moviliza a las personas es el afán de mejorar las condiciones económicas personales y de los suyos; entre ellas, no pocas lo hacen para poder sobrevivir y algunas ya por hambre. Pero es una ofensa grave a la humanidad y hasta una vergüenza que muchas personas tengan que desplazarse obligadas por las guerras, el racismo y otras formas de violencia.

Sin duda la causa principal de la emigración en Oaxaca es la pobreza y su impacto negativo tiene variados rostros, pero hoy quiero mencionar algunos aspectos positivos de la migración. Los migrantes nunca deben considerarse un problema sino una oportunidad de desarrollo y de superación no sólo para los emigrantes sino también para los pueblos que reciben y para la misma humanidad; el migrante, por ser migrante, no es sinónimo de criminal.

La migración a través de los siglos ha propiciado la superación de muchas personas y familias, el intercambio económico y cultural, el desarrollo de muchos pueblos. ¿Qué sería de Estados Unidos sin los migrantes de Europa, de África, de Asia y de América Latina? ¿Qué sería la ciudad de Oaxaca sin los migrantes y sus descendientes que llegaron de otros países y Estados cuya participación constructiva es patente en diferentes campos de la vida social, económica y cultural?

Los migrantes son portadores de fuerza productiva y emprendedora, de valores, de diversidad cultural, de fe y de esperanza. Las remezas de los emigrantes mexicanos en Estados Unidos no sólo sostienen a muchos miles de familias y mejoran pueblos, son también una inversión muy alta que resuelve necesidades y mitiga posibles conflictos sociales; una inversión a costa de grandes sacrificios y que al país prácticamente nada le cuesta. ¿Cuánto invierte nuestro país en PEMEX? ¿Qué consideración, apoyos y tratos reciben los grandes inversionistas?. Si no por justicia, al menos por conveniencia económica se debería cuidar y apoyar más a los emigrantes con servicios y estímulos efectivos tanto jurídicos, sociales y económicos, ya que su inversión es muy alta.

Con nuestra oración y bendición para todos.

+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 

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