Tehuacán, Puebla., 31 de enero de 2008

 

Peregrinación al Tepeyac y Visita Pastoral

El tiempo avanza rápidamente. Tal vez le pase a usted que todavía se encuentre personas con las que mutuamente se deseen el “feliz año nuevo”, siendo que ya estamos por terminar el primer mes del año. Por cierto, es bueno revisar esos propósitos de año nuevo que hemos formulado: si se quedaron en el olvido, o estamos esperando que algo o alguien ajeno a nosotros emprenda algún cambio para que nuestros propósitos funcionen; o, felizmente, hemos emprendido actitudes y acciones que estén dando fruto.
Estamos por iniciar el mes de febrero. En la diócesis de Tehuacán lo hacemos intensamente, con la peregrinación a la Basílica del Tepeyac el próximo domingo, 3 de febrero. Esta peregrinación es la oportunidad de la reunión más numerosa de feligreses de la diócesis. Es significativo que lo hagamos ante nuestra madre buena, la siempre Virgen María de Guadalupe, quien nos lleva a su Hijo, Cristo Jesús, para que hagamos lo que Él nos diga.

La peregrinación de este año tiene un doble aspecto relevante: por intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe entregamos a Dios la ofrenda del segundo plan diocesano de pastoral, que culmina un proceso de varios años, especialmente este último, 2007, en que se elaboraron los planes de pastoral a nivel parroquial y decanal. Precisamente el plan a nivel diocesano, que se ha obtenido en este mes de enero, brota de los mencionados planes parroquiales y decanales.

Un segundo aspecto importante es presentarle a Dios, también por intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, la Visita Pastoral que iré haciendo a las parroquias a lo largo del año, y que empezaré, Dios mediante, el 11 de febrero. En los casi dos años que tengo ya en la Diócesis, he visitado varias veces las parroquias, pero ha sido principalmente con motivo de fiestas patronales. La Visita Pastoral, en cambio, sin que haya un motivo de fiesta concreta, es sobre todo para encontrarme con las personas que integran las parroquias –sacerdotes, religiosas y laicos- y dialogar acerca de la situación que estén viviendo. El Directorio para el ministerio pastoral de los obispos, en el número 220, dice que la Visita Pastoral “es una oportunidad para reanimar las energías de los agentes evangelizadores, felicitarlos, animarlos y consolarlos; es también la ocasión para invitar a todos los fieles a la renovación de la propia vida cristiana y a una acción apostólica más intensa. La visita nos permite, además, examinar la eficiencia de las estructuras y de los instrumentos destinados al servicio pastoral, dándome cuenta de las circunstancias y dificultades del trabajo evangelizador, para poder determinar mejor las prioridades y los medios de la pastoral orgánica.”

También encomendamos la Visita Pastoral a la intercesión de san Rafael Guízar y Valencia, modelo de pastor solícito y misionero infatigable, cuyas reliquias, donadas por la Arquidiócesis de Jalapa, de donde san Rafael fue Obispo de 1919 a 1938, recorrerán las parroquias previamente a la respectiva Visita Pastoral. Hay datos fidedignos de la presencia de san Rafael Guízar en algunas partes de lo que es actualmente la Diócesis de Tehuacán. Ahora con la veneración de sus reliquias, pedimos a san Rafael Guízar que nos siga acompañando e intercediendo por nosotros para que “Dios nos colme de bendiciones y nos llene de su santo amor.”

El plan de pastoral en los mencionados niveles parroquial, decanal y diocesano, será un punto de referencia en la Visita pastoral que se vaya realizando en las parroquias. Otro punto de referencia importante es el Acontecimiento y el Documento de Aparecida, a fin de reafirmar nuestra vida cristiana como “discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida”. Efectivamente, toda nuestra vida ha de estar centrada en Cristo Jesús; sin Él nada somos ni podemos, andamos a la deriva; en cambio con Él damos fruto en abundancia. Al encontrarnos con Jesucristo, no podemos quedar indiferentes: Su amor llevado hasta el extremo de dar la vida por nosotros , nos impulsa a llevar a los demás la gran noticia de este amor que nos salva.

Brevemente, menciono también que el próximo 6 de febrero será el Miércoles de Ceniza, con el que iniciaremos la Cuaresma. “Arrepiéntete y cree en el Evangelio” se nos dirá al recibir la ceniza; que este rito y la penitencia cuaresmal –expresada en la intensificación de la oración, el ayuno y la limosna- nos ayuden a tener “fijos los ojos en Jesús, consumador de nuestra fe”, para morir con Él y resucitar con Él, de modo que en nuestra relación y en nuestro trabajo compartamos la vida nueva en Cristo Jesús.

Con este propósito, es saludable que en las parroquias se dé a conocer el Mensaje del Papa Benedicto XVI sobre la Cuaresma de este año, en que a partir del texto de san Pablo en la segunda carta a los corintios –“Jesucristo, siendo rico, por vosotros se hizo pobre” (8,9)- nos motiva a vivir la limosna como uno de los ejercicios cuaresmales, para seguir a Cristo Jesús como discípulos y ayudar a los demás en sus necesidades.

+ Rodrigo Aguilar Martínez
Obispo de Tehuacán

 

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