Torreón, Coah., 22 de febrero de 2008


OBISPO PRESIDIRÁ LA CELEBRACIÓN EN LA QUE SE INTERPRETARÁ LA MISA DE CORONACIÓN COMPUESTA POR W.A. MOZART
En ella se recibirán las Reliquias de los Santos Mártires Mexicanos y se contará con la participación de la Camerata de Coahuila y del Coro del Colegio América

El jueves 21, en rueda de prensa efectuada en la Sala de Consejo de la curia diocesana, Mons. José Guadalupe Galván Galindo, Tercer Obispo de Torreón dio a conocer el programa de celebraciones con las que esta comunidad eclesial se encamina al final del AÑO JUBILAR por el 50º Aniversario de Fundación de esta Iglesia particular. En la rueda de prensa participaron también el Lic. Edgar Morales, Director de Relaciones Públicas de la Camerata de Coahuila, el P. Luís Orozco, Director del CENTRO SAULO, el P. José de Jesús García C., Ceremoniero de la Diócesis y el P. Ignacio Mendoza Wong Sánchez, Vicario de Pastoral y Director de Comunicación Social de la Diócesis de Torreón.

De las celebraciones más cercanas, el Obispo destacó la Solemne Eucaristía que se realizará el próximo miércoles 27 de febrero, a las 20:30 hrs., en la Parroquia Cristo Rey, ubicada en la esquina de Calle García Carrillo y Avenida Zacatecas, al oriente de esta ciudad, en la cual se recibirán las Reliquias de los Santos Mártires Mexicanos del Siglo XX.

Mons. Galván comentó que así como el Papa Juan Pablo II, durante el Jubileo del Año 2000, exhortó a toda la Iglesia a valorar el testimonio de los Santos y Mártires de los nuevos tiempos, también la Iglesia diocesana quiere fortalecerse contemplando la vida de laicos y presbíteros que, muy cercanos en el tiempo y en el espacio, derramaron su sangre para expresar la magnitud de su amor a Cristo Rey. Por esta razón, continuó diciendo el Tercer Obispo de Torreón, “hemos pedido a la Arquidiócesis de Durango que nos preste por unas semanas, las reliquias de los Santos Mártires Mexicanos del Siglo XX , que, en un Relicario, están permanentes expuestas a la veneración de los fieles, en la Iglesia Catedral de esa ciudad. Las reliquias son de los jóvenes Salvador Lara Puentes y David Roldán Lara, del Sr. Manuel Morales, y de los sacerdotes Luis Batis Sáinz y Mateo Correa”.

Los cinco Santos Mártires, nacidos en distintos lugares de los estados de Zacatecas y de Durango, y que vivieron entre los años 1866 y 1926, fueron canonizados junto con otras 20 personas, por el Papa Juan Pablo II, el 21 de mayo del Año 2000. En 1926, bajo la presidencia de Plutarco Elías Calles, la persecución contra la Iglesia originada por la aplicación de las Leyes de Reforma se hizo más violenta, llegando a la expulsión de sacerdotes, la clausura de escuelas privadas y de obras de beneficencia realizadas por la Iglesia. Fueron muchos los fieles que sufrieron el martirio por defender su fe, de entre los cuales se cuentan los llamados Santos Mártires Mexicanos del Siglo XX.

La celebración con la que se recibirán las Reliquias de los Santos Mártires, será acompañada musicalmente con la participación de la Camerata de Coahuila y del Coro del Colegio América, dirigido por el Maestro Francisco Javier Valdés Barba. La Camerata y el Coro, bajo la dirección del Maestro Ramón Shade y del Maestro Pbro. Jesús Rendón Ayala, interpretarán la “Krönungsmesse Für Orgel, Chor, Solisten Und Orchester C-Dur KV 317” o “Misa de Coronación para órgano, coro, solistas y orquesta en Do Mayor” compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart, obra sacra del repertorio clasicista del artista.

El Lic. Edgar Morales Saucedo, Director de Relaciones Públicas de la Camerata de Coahuila explicó que la Misa de Coronación fue escrita por Mozart para las celebraciones de Pascua de 1779, y al igual que toda la música compuesta en este periodo muestra la nueva madurez del compositor. Parece ser que el sobrenombre de esta misa se debe a que se interpretó en Viena durante las celebraciones de la coronación del emperador Leopoldo II en 1791 o la del emperador Franz II en 1792. Fechada, pues, en marzo de 1779, se trata de una obra evolucionada y brillante, de orquestación eminentemente sinfónica y llena de mórbidas y bellas melodías. Especial referencia merece el “Agnus Dei”, que reaparecerá años más tarde en el aria "Dove sono", cantada por la Condesa de Almaviva en Las Bodas de Fígaro (1785-86), hecho que ha ayudado a considerar las obras religiosas de Mozart como eminentemente operísticas. El deseo de unidad y cohesión interna aparece explícito en el hecho de que Mozart emplee el mismo tema del “Kyrie” inicial para las palabras finales del texto litúrgico "Dona nobis pacem". La misa está en la tonalidad de do mayor y escrita para solistas (soprano, alto, tenor y bajo), coro, órgano y orquesta: 2 oboes, 2 trompas, 2 trompetas, 3 trombones, timbales, violines I-II y bajos (violonchelos, contrabajos y fagotes). De modo análogo se inicia el Gloria. Mozart reparte el texto entre las partes solistas desde “Domine Deus”. Más adelante recurre a una especie de estilo de motete “Miserere, Suscipe” con breves imitaciones previas. “Tu solus Altissimus” impone a la soprano las notas más agudas; “Jesu Christe” las más graves. Esto, como también el fugato que empieza con los solos pertenece al vocabulario tradicional de la exégesis. El “Credo” se interpretaba después de la homilía, con un preludio orquestal de sólo cuatro compases y la declamación homófona de las sílabas. Vigorosos acentos forte-piano subrayan las palabras “Dominum Jesum Christum”, líneas descendentes describen el “Descendit de caelis” y “Et incarnatus est”. Sigue el “Crucifixus” con contaminaciones armónicas, y un vacilante “Et sepultus est”. “Et resurrexit” refleja la Resurrección y “Et unam sanctam ecclesiam” se aferra al Do mayor, que es la tónica de la Misa. El “Sanctus” es conciso; la mención del Cielo “in excelsis”, induce a Mozart a componer extensas modulaciones cantadas sin texto. El “Benedictus”, que forma parte en realidad del “Hosanna”, fue separado de éste y musicalizado tras su conversión, mientras se continuaba rezando el misal en silencio. El compositor tuvo aquí más tiempo disponible. Mozart empieza por escribir el preludio para cuerdas, de ocho compases, y una parte expresiva para solistas. También se toma su tiempo con el “Agnus Dei”, inventando un aria para soprano, muy intimista, que guarda similitud con “Dove sono i bei momento” de Las Bodas de Fígaro. A partir de allí empieza el “Dona nobis pacem” con un préstamo del “Kyrie”.

Mons. José Guadalupe Galván Galindo invita a la comunidad lagunera a participar en esta celebración con la que la Diócesis de Torreón sigue festejando el 50º Aniversario de su Fundación.

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