Oaxaca, 13 de julio de 2008

 

Urge sembrar y cultivar la esperanza

Comunicado de Prensa

Antes los hechos de inseguridad y de violencia que padecemos nos preguntamos ¿Por qué hemos llegado a esta situación? Estamos recogiendo los frutos de graves errores sociales que, desde hace décadas, venimos cometiendo en el campo de la educación, de la política, de la economía y de la familia.

El miedo y la impotencia se manifiesta ya en muchas personas; se vislumbran horizontes de desilusión y desesperación en varios sectores de la sociedad; se está debilitando y deteriorando gravemente la esperanza. Urge hacernos todos un llamado a la serenidad para ver bien lo que tenemos que hacer, para actuar con coherencia y prontitud.

“La esperanza muere al último”. Este dicho popular encierra una enseñanza fundamental para la vida de cada día porque donde falta la esperanza todo se oscurece, la fe es cuestionada y el amor se debilita; donde la esperanza se apaga pronto aparece los rostros de la indiferencia, falta de participación, mentira, violencia y hasta suicidios. La falta de esperanza siempre paraliza los esfuerzos por superar las dificultades y crecer en el bien.

El hombre no puede vivir sin esperanza. Toda persona espera en algo o en alguien, normalmente se espera lo que se ama, lo bueno y duradero; la esperanza es motor para caminar aun en medio de dificultades, estimula a buscar los signos de vida y luchar contra todo lo que daña, anima incluso a transformar los conflictos en oportunidades de crecimiento proponiendo la perspectiva de la reconciliación al alcance de todos.

Urge sembrar y cultivar la esperanza porque ésta no se da por generación espontanea ni si adquiere con un simple esfuerzo mental, es necesario sembrarla en el corazón y cultivarla cada día; sólo avanzando en la verdad y en el bien se mantiene viva la esperanza. Hacen falta más padres de familia, jóvenes, maestros, líderes sociales y servidores públicos que sean sembradores de esperanza, mensajeros y centinelas de la verdad y del bien para levantar los ideales, para levantar la vida en Oaxaca.

Exigir y luchar todos por la seguridad, por la justicia y por el bien común en Oaxaca es tarea irrenunciable para sembrar y cultivar la esperanza. No cae en la desesperación quien afronta conflictos y padece dificultades sino el que no aspira a una vida mejor, a una vida auténtica; el que desespera y ya no lucha por alcanzarla.

Con nuestra oración y bendición para todos.

+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 

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