MONTERREY, N.L. (DEMCS) 24 de Marzo del 2008

 

Emotiva despedida para el Cardenal Adolfo Suárez Rivera

Más de 3,500 personas se congregaron en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en esta ciudad, para despedir a quien fuera el décimo Arzobispo Metropolitano de esta Arquidiócesis.

Desde temprana hora, los fieles llegaron a la Basílica, ubicada en el corazón de la colonia Independencia, para participar de la misa exequial, que fue presidida por el Emmo. Sr. Cardenal D. Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Monterrey, y concelebrada por el Emmo. Sr. Cardenal D. Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México; el Excmo. Sr. Christopher Pierre, Nuncio Apostólico en México; el Excmo. Sr. Carlos Aguiar Retes, Obispo de Texcoco y Presidente de la CEM, así como de más de 25 Arzobispos y Obispos y 400 Sacerdotes.

Era tal la cantidad de fieles, que muchos de ellos tuvieron que pasar al sótano de la Basílica para que pudieran seguir la celebración a través de dos pantallas gigantes que ahí se colocaron.

La ceremonia fue transmitida en vivo a través de la televisión abierta, por el canal Teleactiva de Televisa Monterrey, quien brindó todas las facilidades para llevar a cabo la transmisión que se prolongó por espacio de casi dos horas.

Al inicio de la celebración, el Cardenal Francisco Robles Ortega, dio la bienvenida a todos los presentes, agradeciendo el cariño manifestado a lo largo de los días de velación, en la Capilla del Seminario Menor, de quien fuera su predecesor. En otro momento, el Nuncio Apostólico, leyó el mensaje de condolencias enviado por el Santo Padre Benedicto XVI, así como el telegrama del Secretario de Estado Vaticano, el Cardenal Tarcisio Bertone.

Durante la homilía, Mons. Gustavo Rodríguez Vega, Obispo Auxiliar de Monterrey, y quien fuera ordenado Obispo por el Cardenal Suárez, hizo una semblanza sobre la vida y el ministerio del Cardenal; manifestando, visiblemente emocionado, su gratitud a Dios por la vida de tan insigne pastor.

Al término de la celebración Eucarística, el Emmo. Sr. Robles Ortega, dirigió las oraciones finales junto al féretro del Cardenal Suárez Rivera. Una vez finalizado el acto litúrgico, se permitió que, por espacio de media hora, los fieles siguieran despidiéndose del Cardenal, antes de partir a la Catedral Metropolitana.

Pero era tal la cantidad de fieles, que ya no fue posible el que siguiera la procesión, ya que el cortejo tenía que partir a su destino final, en donde era esperado por el Cardenal Robles Ortega, el Nuncio Apostólico y los Obispos Auxiliares de Monterrey, así como por su familia, una representación del clero regiomontano y un grupo de fieles que se dieron cita fuera de la Catedral.

Cabe destacar que, aunque no estaba prevista una procesión con los fieles tras la carroza, más de un centenar de personas se organizaron en ese momento y acompañaron con sus cantos el cortejo fúnebre.

Al llegar a la Catedral, las campanas sonaron solemnemente y el cuerpo fue recibido por el Cardenal Robles, quien inició la procesión hacia las criptas, que se encuentran justo abajo del altar mayor de la Catedral.

Este momento fue reservado sólo para los familiares del Cardenal Suárez, los Obispos y algunos sacerdotes, quienes pudieron darle el último adiós antes de que fuera sepultado.

Sus restos fueron depositados, en punto de las 6:30 p.m., en la cripta correspondiente, a un lado del VIII Arzobispo de Monterrey, Alfonso Espino y Silva, quien fuera el que mandara construir estas criptas.

Los fieles podrán visitar la cripta del primer Cardenal de nuestra Arquidiócesis, a partir del próximo viernes 28 de marzo.

Descanse en paz, el Emmo. Sr. Cardenal D. Adolfo Antonio Suárez Rivera, Arzobispo Emérito de Monterrey.


ARZOBISPADO DE MONTERREY
Departamento de Comunicación
Pbro. Juan José Martínez Segovia
Director


 

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