Oaxaca, 11 de mayo de 2008

 

LAS MUJERES, LAS MADRES SON INDISPENSABLES.

Comunicado de Prensa

Ante un mundo dominado cada vez más por el materialismo y el egoísmo, ante situaciones de grave deterioro y deshumanización en nuestra sociedad de Oaxaca, nos hace bien reflexionar en lo que celebramos el día de ayer.

El 10 de Mayo es un día que por nada del mundo olvidamos los mexicanos; pero tenemos que ir más allá de la comercialización para reflexionar, festejar y agradecer la grandeza de la mujer como Dios la ha creado y entregado al mundo. La vida es un don que Dios nos da sin merecerlo y El ha querido dotar a la mujer del gesto divino de la procreación; forjó su cuerpo y su espíritu con una sensibilidad y características peculiares para amar y transmitir vida, por eso el ser de la mujer está en estrecha conexión con el nacimiento y el desarrollo humano.

Toda persona humana, sea varón o mujer, está hecha para amar y ser amada, pero las madres tienen capacidad para ir al fondo derrochando amor, cariño y ternura; ellas nos muestran que para amar hace falta creer en serio en los demás, que lo importante es tener un grande ideal por el cual se pueden afrontar todas las dificultades y fracasos, que hay que amar sin preguntarse si nos lo agradecerán.

Las madres son la imagen más cercana del amor de Dios; con su amor sin condiciones, generoso y sacrificado se parecen a Dios; más sufren, se preocupan y lloran por el hijo enfermo, el desorientado o extraviado; por eso las madres pueden cambiar y mejorar la vida y el mundo de sus hijos, son portadoras de una enorme capacidad de levantar, de curar y de dar vida, son medicina en el dolor y estímulo para la superación.

Si bien toda mujer tiene una vocación a la maternidad, ésta no necesariamente se realiza en la línea biológica sino también en el ámbito espiritual y social. Reconozcamos y agradezcamos también la maternidad espiritual de aquellas mujeres que sin tener hijos de su vientre ejercen un amor maternal de protección y cuidado para los demás: la hija que decide permanecer soltera para atender amorosamente a sus hermanos y padres ancianos, las tías entregadas a la familia que suelen ser el apoyo de todos, las religiosas que por Dios se dedican en cuerpo y alma sirviendo y dando amor a sus hermanos.

Las madres nos muestran que la mujer puede aportar mucho para humanizar nuestra sociedad; esto exige de todos, por una parte, defender y promover la dignidad y vocación fundamental de la mujer y, por otra, impulsar su participación activa en todos los campos de la sociedad. Sin las mujeres no podemos sanar ni levantar la vida en Oaxaca.

Que la Santísima Virgen, madre de Dios y madre nuestra, cuide y bendiga a todas las mujeres, a todas las madres. ¡Felicidades!

Con nuestra oración y bendición para todos.

+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca

+ Oscar Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca

 

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