Cd. Lázaro Cárdenas, 5 de mayo del 2008

 

Primer Aniversario Episcopal de Mons. Fabio Martínez Castilla,
Obispo de Cd. Lázaro Cárdenas: 4 de mayo de 2008

Homilía pronunciada por Mons. Fabio en la Eucaristía de Acción de Gracias, en la Catedral de Cd. Lázaro Cárdenas, el día 5 de mayo de 2008, acompañado de su presbiterio, de un buen número de hermanas religiosas y de fieles laicos de distintas parroquias.

“Centrados en Cristo: Volvamos nuestro corazón a la Palabra, a la Eucaristía y de la mano de María seamos una Diócesis evangelizada y evangelizadora”.

I. Experimento una vez más el amor sorprendente de Dios para conmigo al regalarme que celebrara mi primer aniversario episcopal en el IV Congreso Eucarístico Nacional. El mensaje para mí fue muy claro: Necesito ser un Obispo de Eucaristía y un Obispo Eucaristía. Un Obispo Eucaristía centrado en Jesús y a los pies de Jesús en el sagrario, un Obispo que cree, celebra y vive con pasión la Eucaristía, fuente de vida. Un Obispo eucaristía que se parte, se da y es comido por su Diócesis dándoles la vida de Dios en abundancia.

II. Quiero tomar dos frases de la liturgia para nuestra acción de gracias:

a) “Cantemos a Dios un canto de alabanza. Aleluya” (salmo responsorial).

b) “En el mundo tendrán tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo” (Evangelio de san Juan).

Con estas frases damos gracias a Dios por su bondad y fidelidad para con nosotros a lo largo de toda nuestra vida y, de manera especial, en este primer año como Obispo compartiendo su amor con ustedes. También nos abrimos a la esperanza de tiempos y frutos mejores por la confianza en su victoria cierta sobre el mundo y sus tribulaciones; el Señor Jesús nos invita a tener ánimo porque Él ha vencido al mundo. Esta Eucaristía es nuestro canto de gratitud, de alabanza y de confianza en Dios.

III. Hace un año en mi Consagración como Obispo compartía con ustedes algunas verdades e inquietudes de mi persona y entre otras cosas les decía:

1. Que ustedes, esta Diócesis de Cd. Lázaro Cárdenas, es una bendición de Dios para mí. Al vivir mi primer año puedo decirles que así lo he experimentado durante este año: ustedes han sido una bendición de Dios para mí.

2. Que tres actitudes marcarían mi relación de servicio con ustedes, tres actitudes marcadas en tres verbos: Acoger: esforzarme por ser un Obispo de corazón abierto para con todos… Animar: ser un Obispo no sólo que no condena, sino que ofrece oportunidades de vida nueva… Acompañar: ser un Obispo que camina con ustedes y que predica con el ejemplo como padre, hermano y amigo. Un pastor que se esfuerza por dar vida y dar su vida…

3. Les decía que venía con tres maletas:

La primera maleta es la de mi experiencia del gran amor de Dios sobre todo en la intimidad de su presencia eucarística, un Dios misericordioso que me invita cada día a ser misericordioso con todos…

La segunda maleta es la que contiene todo lo que Dios me ha regalado en toda mi vida sacerdotal por medio de todas las comunidades en las que he ejercido mi ministerio sacerdotal. Es la maleta de la experiencia de la caridad pastoral…

Y la tercera maleta la traje vacía para que juntos, ustedes y yo la vayamos llenando en nuestro esfuerzo de construir la comunidad. Gracias por ser parte de esta maleta que se llama: “Diócesis de Cd. Lázaro Cárdenas”. Preguntémonos ¿qué he metido y que han metido ustedes a esta maleta? Muchas cosas: amistad, paciencia, compresión, ánimo, colaboración… todo para caminar juntos como Diócesis.

Quiero decirles que en este año mi experiencia es que no hay ninguna maleta cerrada, las tres están abiertas y a veces tengo que sacar algo de la primera o de la segunda para darle vida a esta nueva maleta que Dios ha puesto en mis manos para llenarla junto con ustedes y así poder servirles lo mejor posible.

4. Les decía también que he venido a aprender y a caminar con ustedes porque en toda mi vida he sido sólo barro en las manos de Dios; por esto en este año he tratado de conocerles un poco, de acercarme a ustedes, de escucharles y de compartir el amor de Dios con ustedes. Quiero decirles que me veo aceptado, querido y acompañado por ustedes; no me siento solo porque los veo a todos: sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, con una actitud positiva, cercana y participativa para conmigo y el caminar diocesano.

5. Les pedía que hiciéramos el esfuerzo de no mirar hacia atrás sino el de participar con entusiasmo construyendo el presente de nuestra Diócesis y que todos nos diéramos la oportunidad de ser parte de la historia de nuestra Diócesis. Y aquí les pedía que me tuvieran un poco de paciencia para que juntos buscáramos la voluntad de Dios, lo que conviene verdaderamente para nuestra Diócesis. Les agradezco su paciencia para conmigo y les pido perdón por las actitudes negativas que yo haya tenido para con alguien de ustedes… ayúdenme a ser cada día un mejor pastor que pueda ser para ustedes como dice mi lema episcopal: “Siempre siervo”.

6. En este primer aniversario quiero invitarles a que juntos mejoremos nuestro caminar comunitario. Cada uno de ustedes es parte viva de nuestra Diócesis, todos somos necesarios para darle un nuevo rostro de discípulos misioneros a nuestra Diócesis. Centrémonos en Cristo, esto exige un volver nuestro corazón a su Palabra y a su Eucaristía, como también un volver nuestro corazón a la comunidad para buscar siempre el bien del cuerpo de Cristo y no nuestros intereses personales, caminando todos de la mano de María para que ella nos lleve siempre a su Hijo Jesús y nos haga vivir como verdaderos hermanos.

Vivamos intensamente la Eucaristía Dominical. Dejémonos encontrar por el Señor Jesús en el pan de la Palabra y en el pan de la Eucaristía, así nos encontraremos como hermanos y formaremos una comunidad viva y solidaria que será fermento de vida para nuestra sociedad tan necesitada del pan de la vida por el testimonio de nosotros los cristianos, discípulos misioneros de Jesús.

Quiero nuevamente invitarles a escuchar al Señor Jesús que nos dice: “Ánimo, yo he vencido al mundo”. Y hagamos de esta celebración un canto de alabanza a nuestro Dios.

Gracias por ser una bendición de Dios para mí y oren para que yo pueda ser una bendición de Dios para ustedes. Nuestra Señora de la Candelaria, patrona de nuestra Diócesis, nos cubra y proteja con su manto y que juntos vivamos un nuevo Pentecostés para nuestra Diócesis. Así sea.

+ Mons. Fabio Martínez Castilla
Obispo de Cd. Lázaro Cárdenas

 

© 2008 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO