Ciudad del Vaticano, 13 de mayo de 2008

 


Sumario de Noticias de la Santa Sede
(7 al 13 de mayo)

Centralidad de la Oración en el camino Ecuménico

7 de mayo: En la audiencia general de los miércoles celebrada en la Plaza de San Pedro, y a la que asistieron más de 20.000 personas, el Papa habló del diálogo ecuménico, aprovechando la visita a Roma de Su Santidad Karekin II, Patriarca supremo y Catholicos de todos los armenios, que participó en la audiencia y tocó en un breve discurso el mismo tema, deteniéndose, además, en la historia del pueblo armenio.

Benedicto XVI, saludando al patriarca, se refirió a la estatua de San Gregorio el Iluminador, fundador de la Iglesia armenia, colocada en un nicho de la basílica y que "nos recuerda las graves persecuciones padecidas por los cristianos armenios, especialmente en el siglo pasado. Los mártires armenios son un signo de la potencia del Espíritu Santo, que obra en tiempos de oscuridad y una prenda de la esperanza cristiana en todo lugar".

La presencia del patriarca, dijo el Papa, "reaviva en nosotros la esperanza de la unidad plena entre todos los cristianos", y recordó que era bien conocido "el compromiso de la Iglesia Apostólica Armenia por el diálogo ecuménico".

"Estos días de preparación inmediata para la solemnidad de Pentecostés nos estimulan a avivar la esperanza en la ayuda del Espíritu Santo para avanzar por el camino del ecumenismo. Tenemos la certeza de que el Señor no nos abandona nunca en la búsqueda de la unidad porque su Espíritu obra incansablemente para sostener nuestros esfuerzos encaminados a superar cualquier división".

El Espíritu Santo es "fuerza para el perdón de los pecados, de renovación de nuestros corazones, de nuestra existencia; renueva la tierra y crea unidad donde había división". Cuando desciende sobre los apóstoles, éstos hablan en todas las lenguas; un signo, explicó el Papa, de que "la dispersión babilónica, fruto de la soberbia que separa a los hombres, es superada en el Espíritu, que es caridad y nos da unidad en la diversidad".

"La Iglesia habla desde el primer momento de su existencia gracias a la fuerza del Espíritu Santo (...) en todas las lenguas y vive en todas las culturas. No destruye nada de los dones ni de la historia propia, pero los asume todos en una unidad nueva y grande que reconcilia la unidad con la multitud de formas. El Espíritu Santo (...) une con su fuerza a los hombres dispersos en la caridad divina y crea así la (...) gran comunidad, que es la Iglesia en todo el mundo".

Benedicto XVI subrayó a continuación que también ahora "la Iglesia recogida en el Cenáculo (...) reza para conseguir nuevas efusiones de los dones del Espíritu Santo y, empujada por su animoso viento no teme anunciar el Evangelio hasta los confines de la tierra. Por eso, incluso frente a las dificultades y las divisiones los cristianos no pueden resignarse ni ceder al desaliento".

"Cristo pide a los cristianos que perseveren en la oración para mantener encendida la llama de la fe, de la esperanza, de la caridad y el anhelo de la unidad plena", afirmó el Santo Padre, evocando después su reciente viaje apostólico a Estados Unidos cuando recalcó "la centralidad de la oración en el movimiento ecuménico", porque "en este momento de globalización y, al mismo tiempo de fragmentación, "si no hay oración, las estructuras, las instituciones y los programas ecuménicos estarían privados de su corazón y de su alma".

Por último, el Papa citó la epístola de San Pablo a los Gálatas donde se lee que "los frutos del Espíritu Santo son la caridad, el gozo, la paz, la longanimidad, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre, la continencia", y exclamó: "Estos son los dones del Espíritu que invocamos también nosotros hoy para todos los cristianos, para que en el servicio generoso y común al Evangelio, sean en el mundo signo del amor de Dios por la humanidad!".

El Papa elogia la vitalidad de la Iglesia Melquita

8 de mayo: Benedicto XVI recibió la mañana del 8 de mayo, en el Vaticano a 300 fieles del patriarcado greco melquita católico, en peregrinación a Roma, encabezados por Su Beatitud, el patriarca Gregorios III Laham.

El Papa elogió la "vitalidad de la iglesia melquita, no obstante las dificultades de la situación social y política de la región" y afirmó: "Al aproximarse la apertura del año dedicado a San Pablo, no puedo olvidar que la sede de vuestro patriarcado está establecida en la ciudad de Damasco, en el camino en que el apóstol vivió el acontecimiento que transformó su existencia y abrió las puertas del cristianismo a todas las naciones".

Con ocasión del Año Paulino, el Santo Padre invitó al patriarca a llevar a cabo "una intensa actividad pastoral" para suscitar en los fieles "un impulso nuevo para conocer cada vez más de cerca la persona de Cristo, gracias a una lectura renovada de la obra paulina". "Ese empuje -subrayó- garantizará también un porvenir floreciente para la Iglesia melquita".

"Para asegurar el dinamismo evangélico de las comunidades y su unidad, así como el buen funcionamiento de los asuntos eclesiales en las Iglesias patriarcales -observó Benedicto XVI- el papel del Sínodo de los Obispos es de importancia capital. Por eso es necesario, cada vez que el derecho lo consienta, sobre todo cuando se trata de cuestiones relativas a los mismos obispos, dar a esta institución venerable y no solamente al Sínodo permanente el lugar que se merece".

Refiriéndose a la activad ecuménica el Papa volvió a recordar que "el compromiso para la búsqueda de la unidad de todos los discípulos de Jesús es una obligación urgente", y por tanto "se debe hacer todo lo posible para derribar los muros de división y desconfianza que nos impiden conseguirla. Sin embargo, no podemos perder de vista que la búsqueda de la unidad es una tarea que no solamente concierne a una Iglesia particular sino a la Iglesia entera, en el respeto de su misma naturaleza".

"Aprecio también -agregó- vuestras buenas relaciones con los musulmanes, (...) así como los esfuerzos para resolver los problemas que puedan surgir con espíritu de diálogo fraternal, sincero y objetivo. (...) En la línea del Concilio Vaticano II, la Iglesia melquita se ha comprometido a buscar sinceramente con los musulmanes la comprensión mutua y la promoción y la defensa conjuntas, en beneficio de todos, de la justicia social, los valores morales, la paz y la libertad".

"Al cumplir su misión en el contexto agitado y a veces dramático de Oriente Medio -concluyó- la Iglesia se encuentra frente a situaciones donde la política juega un papel que no es indiferente a su vida. Por eso es importante que tenga contactos con las autoridades políticas, las instituciones y los diversos partidos. Sin embargo, no toca a los clérigos dedicarse a la vida política. Es deber de los laicos. Pero la Iglesia debe proponer a todos la luz del Evangelio para que todos se comprometan a servir el bien común y para que la justicia prevalezca siempre, para que el camino de la paz se abra a los pueblos de esta región tan amada".

Pedir al Espíritu Santo por la unidad de la Iglesia

9 de mayo: El Papa recibió a Su Santidad Karekin II, patriarca supremo y Catholicos de todos los Armenios y posteriormente saludó a los obispos, provenientes de diferentes países, que forman parte de la delegación del patriarca.

En la Sala Clementina, el Santo Padre presidió la celebración de la Hora Intermedia, a la que también asistieron además de Karekin II, los obispos armenios y un grupo de fieles armenios apostólicos de varios países de Oriente y de Occidente.

Después del saludo del patriarca, el Papa pronunció un discurso. Refiriéndose a la próxima solemnidad de Pentecostés, Benedicto XVI afirmó que en ese día "rezaremos de modo particular por la unidad de la Iglesia. (...) Si nuestros corazones y mentes se abren al Espíritu de comunión, Dios puede obrar milagros nuevamente en la Iglesia y restablecer los vínculos de unidad. El esfuerzo por alcanzar la unidad de los cristianos es un acto de confianza obediente a la obra del Espíritu Santo, que conduce a la Iglesia a la realización plena del plan del Padre, de acuerdo con la voluntad de Cristo".

El Santo Padre señaló a continuación que "la reciente historia de la Iglesia Apostólica Armenia ha vivido los contrastes de la persecución y del martirio, de la oscuridad y de la esperanza, de la humillación y del renacimiento espiritual". Sin embargo, continuó, "el restablecimiento de la libertad para la Iglesia en Armenia ha sido una fuente de gran alegría para todos nosotros. Sobre vuestros hombros se cargó una inmensa tarea de reconstrucción de la Iglesia" y en poco tiempo se han alcanzado "resultados pastorales extraordinarios".

"Gracias a vuestra guía pastoral -aseguró el Papa-, la luz gloriosa de Cristo brilla de nuevo en Armenia y las palabras salvadoras del Evangelio pueden ser escuchadas una vez más. Por supuesto, estáis afrontando muchos desafíos en los ámbitos social, cultural y espiritual. En este contexto - añadió-, debo mencionar las recientes dificultades que ha sufrido el pueblo de Armenia, y expreso el apoyo de la oración de la Iglesia católica en su búsqueda de la justicia y de la paz y en la promoción del bien común".

Benedicto XVI subrayó que en el diálogo ecuménico "se han realizado importantes progresos para aclarar las controversias doctrinales que tradicionalmente nos han dividido, en particular, las cuestiones sobre Cristología. Durante los últimos cinco años, se ha avanzado mucho gracias a la Comisión conjunta para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas orientales, de la que es miembro a pleno título el Catholicosado de todos los armenios".

"Pidamos para que esta actividad -terminó- nos una más estrechamente a la comunión plena y visible, y para que se aproxime el día en que nuestra unidad en la fe haga posible la celebración común de la Eucaristía. (...) El diálogo teológico sólo conducirá a la unidad que el Señor desea para sus discípulos si es sostenido por la oración y por la cooperación efectiva".




La técnica no puede sustituir al acto de amor Esponsal

10 de mayo: Benedicto XVI recibió a los participantes en un congreso internacional promovido por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, con motivo del 40 aniversario de la promulgación de la encíclica "Humanae vitae".

Refiriéndose a la publicación de esta encíclica de Pablo VI, el 25 de julio de 1968, el Papa subrayó que "el documento se convirtió en seguida en un signo de contradicción" y "supuso un significativo gesto de valentía al confirmar la continuidad de la doctrina y de la tradición de la Iglesia".

"La verdad expresada en la "Humanae vitae" -dijo- no cambia; es más, precisamente a la luz de los nuevos descubrimientos científicos, su enseñanza es más actual y provoca la reflexión sobre el valor intrínseco que posee".

El Santo Padre afirmó que "en una cultura sometida al predominio del tener sobre el ser, la vida humana corre el riesgo de perder su valor. Si el ejercicio de la sexualidad se transforma en una droga que quiere subyugar a la pareja a los propios deseos e intereses, sin respetar los tiempos de la persona amada, lo que se debe defender no es sólo el verdadero concepto del amor, sino en primer lugar la dignidad de la persona. Como creyentes, jamás podemos permitir que el dominio de la técnica llegue a invalidar la calidad del amor y la sacralidad de la vida".

La ley natural, continuó, "merece ser reconocida como la fuente en la que se debe inspirar también la relación entre los esposos en su responsabilidad en la generación de nuevos hijos. La transmisión de la vida está inscrita en la naturaleza y sus leyes siguen siendo la norma no inscrita que todos deben tener en cuenta".

El Papa manifestó que la vida que nace "es fruto de un amor que sabe pensar y elegir en plena libertad, sin dejarse condicionar más allá del eventual sacrificio exigido. De aquí surge el milagro de la vida que los padres experimentan en sí mismos, verificando como algo extraordinario lo que se cumple en ellos y por medio de ellos. Ninguna técnica mecánica puede sustituir al acto del amor que dos esposos se intercambian como señal de un misterio más grande que los ve como protagonistas y copartícipes de la creación".

Tras recordar los sucesos tristes en los que están implicados los adolescentes, "cuyas reacciones manifiestan un incorrecto conocimiento del misterio de la vida y de las consecuencias arriesgadas de sus gestos", el Santo Padre expresó el deseo de que los jóvenes "puedan aprender el verdadero sentido del amor y se preparen con una adecuada educación a la sexualidad, sin dejarse distorsionar por mensajes efímeros que impiden alcanzar la esencia de la verdad que está en juego".

"La libertad debe conjugarse con la verdad y la responsabilidad con la fuerza de la entrega a la otra persona, también con el sacrificio; sin estos principios no crece la comunidad de los seres humanos y el riesgo de encerrarse en el egoísmo asfixiante es siempre un peligro".

Indulgencia Plenaria por el Bimilenario de San Pablo

10 de mayo: Benedicto XVI concederá a los fieles la indulgencia plenaria con motivo del dos mil aniversario del nacimiento de San Pablo apóstol, que será válida durante todo el Año Paulino (28-VI-2008 a 29-VI-2009), según informa el decreto hecho público hoy y firmado por el cardenal James Francis Stafford y el obispo Gianfranco Girotti, O.F.M. Conv., respectivamente Penitenciario Mayor y Regente de la Penitenciaría Apostólica.

"En la inminencia de la solemnidad litúrgica del Príncipe de los Apóstoles - dice el texto- el Sumo Pontífice (...) quiere proveer con tiempo a conceder a los fieles tesoros espirituales para su santificación, de modo que puedan renovar y reforzar (...) sus propósitos de salvación sobrenatural, ya a partir de las primeras vísperas de la recordada solemnidad, principalmente en honor del Apóstol de las Gentes, de quien se acercan los dos mil años del nacimiento terrenal".

"Efectivamente, el don de las Indulgencias que el Romano Pontífice ofrece a la Iglesia universal allana el camino para alcanzar la purificación interior que, mientras rinde homenaje al bienaventurado apóstol Pablo, exalta la vida sobrenatural en el corazón de los fieles y les impulsa (...) a dar frutos de buenas obras".

Las modalidades para la obtención de las indulgencias son:

I) "A todos los fieles cristianos, arrepentidos de corazón que, debidamente purificados mediante el Sacramento de la Penitencia y alimentados con la Sagrada Comunión, visiten en peregrinación la basílica papal de San Pablo en la Via Ostiense y recen según las intenciones del Sumo Pontífice, se concede indulgencia plenaria de la pena temporal por sus pecados, una vez que hayan obtenido la remisión sacramental y el perdón de sus faltas.

"Los fieles podrán obtener la indulgencia plenaria tanto para sí mismos como para los difuntos, todas las veces que cumplan esos actos, teniendo en cuenta que sigue siendo válida la norma por la que se puede conseguir la indulgencia plenaria solo una vez al día".

"Para que las oraciones durante esas visitas lleven e impulsen más el ánimo de los fieles a la veneración de la memoria de San Pablo, se establece lo siguiente: los fieles, además de rezar ante el altar del Santísimo Sacramento, (...) tendrán que ir al altar de la Confesión y rezar el Padrenuestro y el Credo, añadiendo invocaciones piadosas en honor de la Bienaventurada Virgen María y de San Pablo. Y ésa devoción debe estar estrechamente unida a la memoria del Príncipe de los Apóstoles San Pedro".

II) "Los fieles cristianos de las diversas iglesias locales, cumplidas las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice), con ánimo alejado del pecado, podrán disfrutar de la Indulgencia Plenaria participando en una función sagrada o en un culto público en honor del Apóstol de las Gentes: en los días de la solemne apertura y clausura del Año Paulino, en todos los lugares sagrados; en otros días establecidos por el Ordinario del lugar; en los lugares sagrados dedicados a San Pablo y, para la utilidad de los fieles, en otros designados por el mismo ordinario".

El documento concluye recordando que los fieles que "por enfermedad o justa causa" no puedan salir de casa o del lugar donde se encuentren, podrán obtener la indulgencia plenaria, si con ánimo alejado del pecado y el propósito de cumplir las tres condiciones necesarias apenas les sea posible, "se unen espiritualmente a una celebración jubilar en honor de San Pablo, ofreciendo a Dios sus oraciones y sufrimientos por la unidad de los cristianos".


La Iglesia, signo e instrumento de la Paz de Dios

11 de mayo: El Papa presidió en la basílica vaticana la celebración eucarística por la solemnidad de Pentecostés.

En la homilía, el Santo Padre afirmó que el día de la venida del Espíritu Santo la Iglesia recibió un "bautismo de fuego"; "en Pentecostés, la Iglesia no queda constituida por la voluntad humana, sino por la fuerza del Espíritu de Dios. E inmediatamente se puede ver que este Espíritu da vida a una comunidad que es al mismo tiempo única y universal, superando así la maldición de Babel".

"De hecho -continuó-, sólo el Espíritu Santo, que crea unidad en el amor y en la recíproca aceptación de las diversidades, puede liberar a la humanidad de la constante tentación de una voluntad de potencia terrena que quiere dominar y uniformar todo".

Refiriéndose a "un aspecto peculiar de la acción del Espíritu Santo, la relación entre multiplicidad y unidad", Benedicto XVI señaló que ya en "Pentecostés queda claro que pertenecen a la Iglesia múltiples lenguas y culturas; en la fe pueden comprenderse y fecundarse mutuamente".

Desde su nacimiento, "la Iglesia "es ya "católica", universal. Habla desde el inicio todos los idiomas, pues el Evangelio que se le ha confiado está destinado a todos los pueblos, según la voluntad y el mandato de Cristo resucitado. La Iglesia que nace en Pentecostés no es ante todo una comunidad particular -la Iglesia de Jerusalén-, sino la Iglesia universal, que habla las lenguas de todos los pueblos".

"De ella -dijo- nacerán después las demás comunidades en todas las partes del mundo, Iglesias particulares que son siempre expresión de la única Iglesia de Cristo. Por tanto, la Iglesia católica no es una federación de Iglesias, sino una realidad única: la prioridad ontológica le corresponde a la Iglesia universal. Una comunidad que no fuera en este sentido católica, ni siquiera sería Iglesia".

El Papa puso de relieve que "el camino de la Palabra de Dios, iniciado en Jerusalén llega a su meta, porque Roma representa al mundo entero y encarna la idea de catolicidad".

La palabra pronunciada por Jesús resucitado cuando se aparece a los discípulos en el Cenáculo, "Shalom", paz a vosotros! "no es -dijo- un simple saludo; es mucho más: es el don de la paz prometida, conquistada por Jesús con el precio de su sangre; es el fruto de su victoria en la lucha contra el espíritu del mal".

El Santo Padre invitó a renovar la conciencia de "la responsabilidad" que implica este don: "responsabilidad de la Iglesia de ser constitucionalmente signo e instrumento de la paz de Dios para todos los pueblos". En este contexto recordó que en su reciente visita a la sede de la ONU, trató de "transmitir este mensaje". Sin embargo, añadió, "no sólo hay que pensar en estos encuentros "en la cumbre". La Iglesia realiza su servicio a la paz de Cristo sobre todo en la presencia y acción ordinarias entre los hombres, con la predicación del Evangelio y con los signos de amor y de misericordia que la acompañan".

Entre estos signos, subrayó principalmente el Sacramento de la Reconciliación. "Qué importante y por desgracia no suficientemente comprendido es el don de la Reconciliación, que pacifica los corazones!", exclamó.

"La paz de Cristo se difunde sólo a través de corazones renovados de hombres y mujeres reconciliados, servidores de la justicia, dispuestos a difundir en el mundo la paz con la única fuerza de la verdad, sin rebajarse a compromisos con la mentalidad del mundo, pues el mundo no puede dar la paz de Cristo: de este modo la Iglesia puede ser levadura de esa reconciliación que procede de Dios", concluyó.

Redescubrir la belleza del bautismo en el Espíritu Santo

11 de mayo: Finalizada la Santa Misa por la solemnidad de Pentecostés en la basílica vaticana, Benedicto XVI se asomó a la ventana de su estudio para rezar el Regina Coeli con los miles de peregrinos allí reunidos.

"Pentecostés es de forma especial -dijo el Santo Padre- el bautismo de la Iglesia que emprende su misión universal comenzando por las calles de Jerusalén, con la predicación prodigiosa en las diversas lenguas de la humanidad. En este bautismo del Espíritu Santo son inseparables la dimensión personal y la comunitaria, el "yo" del discípulo y el "nosotros" de la Iglesia".

"El Espíritu consagra a la persona y la hace al mismo tiempo miembro vivo del Cuerpo místico de Cristo, partícipe de su misión y de su amor. Y esto se lleva a cabo mediante los sacramentos de la iniciación cristiana: el Bautismo y la Confirmación", explicó el Papa, y terminó sus palabras invitando a todos a "redescubrir la belleza de ser bautizados en el Espíritu Santo" y a retomar "conciencia de nuestro Bautismo y de nuestra Confirmación, que son fuentes de gracia siempre actual".


El respeto a la vida, fundamento de la convivencia civil

12 de mayo: El Santo Padre recibió a los miembros del Movimiento para la Vida de Italia, cuyo presidente es Carlo Casini.

Al comienzo de su discurso, Benedicto XVI recordó que en 2008 se cumplen 30 años de la legalización del aborto en Italia y los que forman parte del Movimiento para la Vida desean "sugerir una reflexión profunda sobre los efectos humanos y sociales que ha producido la ley en la comunidad civil y cristiana durante este período".

"Hay que reconocer -dijo el Papa- que defender la vida humana se ha convertido actualmente en algo más difícil, porque se ha creado una mentalidad de pérdida progresiva de su valor, confiado al juicio del individuo. Como consecuencia, existe un respeto menor a la misma persona humana, un valor que es el fundamento de toda convivencia civil, por encima de la fe que se profesa".

Tras poner de relieve que permitir el recurso al aborto "no solo no ha resuelto los problemas que afligen a muchas mujeres y a no pocos núcleos familiares, sino que ha abierto una ulterior herida en nuestras sociedades" el Santo Padre pidió unir los esfuerzos para que las instituciones "pongan de nuevo en el centro de su acción la defensa de la vida humana y la atención prioritaria a la familia. (...) Hay que ayudar con todos los instrumentos legislativos a la familia para facilitar su formación y su obra educativa, en el difícil contexto social actual".

"Es necesario -subrayó- testimoniar de manera concreta que el respeto de la vida es la primera justicia que hay que aplicar. Para quien tiene el don de la fe, esto es un imperativo inderogable. (...) Solo Dios es Señor de la vida. Cada ser humano es conocido y amado, querido y guiado por El, (...) y tiene su origen por la misma idea creadora de Dios".

Recordando que también este año se conmemora el 60 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos, el Papa elogió el compromiso del Movimiento "en el ámbito político como ayuda y estímulo a las instituciones, para que se otorgue el justo reconocimiento a la palabra "dignidad humana".

"Vuestra iniciativa ante la Comisión para las Peticiones del Parlamento Europeo, en la que afirmáis -añadió-, los valores fundamentales del derecho a la vida desde la concepción, de la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, del derecho de cada ser humano concebido a nacer y a ser educado en una familia de padres, confirma ulteriormente la solidez de vuestro compromiso y la plena comunión con el Magisterio de la Iglesia, que desde siempre proclama y defiende estos valores como "no negociables".

Benedicto XVI terminó dándoles las gracias por el servicio realizado "a la Iglesia y a la sociedad. Cuántas vidas humanas habéis salvado de la muerte!", exclamó. "Seguid por este camino y no tengáis miedo, para que la sonrisa de la vida triunfe sobre los labios de todos los niños y de sus madres".

Plenaria sobre la familia emigrante e itinerante

13 de mayo: "La familia emigrante e itinerante" es el tema de la XVIII asamblea plenaria del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, que inauguró el cardenal Renato Martino, presidente del dicasterio.

Durante la presentación del tema de la plenaria, el purpurado se basó en los documentos más recientes publicados por el dicasterio, con el fin de recordar las orientaciones pastorales en los diversos ámbitos en los que realiza su misión.

En un comunicado del dicasterio se afirma que en la plenaria -que se celebra del 13 al 15 de mayo en el Vaticano- participan 26 de sus miembros - cardenales, arzobispos y obispos de varios países-, que cuentan con la colaboración de 14 consultores, también de diversas nacionalidades, y especialistas en los sectores de la movilidad humana confiados al Pontificio Consejo. Estos sectores son: los emigrantes, refugiados y desplazados, los estudiantes extranjeros, los nómadas, los que trabajan en el circo, los turistas y peregrinos, la gente de mar, los que trabajan en los aeropuertos, los automovilistas, los niños y mujeres que viven en la calle y las personas que no tienen una morada fija.

También están previstos durante las sesiones de estos días los testimonios de personas que trabajan directamente con las familias en los diversos sectores de la movilidad humana en varios países: Australia, Estados Unidos, Colombia, República Dominicana, Gran Bretaña, Francia, Italia, España y Alemania.

Página web de la Santa Sede en latín

13 de mayo: La página web de la Santa Sede cuenta desde el 9 de mayo con una versión en latín, que es la lengua oficial de la Iglesia Católica.

Junto a los idiomas disponibles desde hace años en la página (www.vatican.va) (italiano, alemán, español, francés, inglés y portugués), aparece ahora la opción "Sancta Sedes Latine". Pinchando en ella se puede consultar un menú "Documenta Latina", del que forman parte la biografía de los Papas (Summi Pontifices), la Sagrada Biblia (Biblia Sacra), el Catecismo (Catechismus Catholicae Ecclesiae), los documentos del Concilio Vaticano II (Concilium Vaticanum II), el Código de Derecho Canónico (Codex Iuris Canonici). En el apartado Romana Curia están disponibles los documentos relativos a la actividad de los dicasterios de la Santa Sede.

Siempre en "Romana Curia" hay una sección dedicada a "Latinitas", la fundación instituida en 1976 por el Papa Pablo VI con el quirógrafo pontificio "Romani sermonis", que se propone el estudio de la lengua latina, de la literatura clásica y cristiana y del latín medieval y la promoción de la lengua latina a través de la publicación de libros en latín y con otros medios adecuados.

Calendario con fotos de Benedicto XVI y Juan Pablo II

13 MAY 2008 (VIS).-El servicio fotográfico del periódico "L'Osservatore Romano" ha realizado dos ediciones del calendario 2009: una con 13 fotos del pontificado de Benedicto XVI y otra también con 13 fotos del Siervo de Dios Juan Pablo II.

Las fotos (de 42 x 30 cm) no se refieren específicamente a eventos particulares, con una fecha y un lugar concretos. Se trata más bien, se lee en un comunicado, de una pequeña galería de imágenes de primeros planos de los dos papas, las más bonitas, que ofrecen incluso la posibilidad de ser enmarcadas.

Las ediciones han sido realizadas por la Librería Editora Vaticana. Cada calendario cuesta 5 euros y se vende en el servicio fotográfico de "L'Osservatore Romano", en el Vaticano, y en los principales quioscos y librerías cercanas al mismo. También se puede solicitar a través del correo electrónico photo@ossrom.va

Fuente: Santa Sede

 

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