Ciudad del Vaticano, 20 de mayo de 2008

 


Sumario de Noticias de la Santa Sede
(14 al 20 de mayo)

Movilidad humana, una frontera para la evangelización

15 de mayo: El Papa recibió a los participantes en la sesión plenaria del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, que en estos días han reflexionado sobre el tema: "La familia emigrante e itinerante".

Benedicto XVI recordó que durante su reciente visita a Estados Unidos alentó a este país a "seguir en su compromiso de acogida de aquellos hermanos y hermanas que llegan allí, procedentes normalmente, de países pobres" y señaló en concreto "el grave problema de la reunificación familiar".

Tras reafirmar que "la solicitud de la Iglesia por la familia emigrante no disminuye el interés pastoral por aquella itinerante", el Santo Padre subrayó que "la familia es la célula originaria de la sociedad, que no se puede destruir, sino que hay que defender con valentía y paciencia. Representa la comunidad en la que uno se forma desde la infancia para adorar y amar a Dios, aprendiendo a hacer buen uso de la libertad en la verdad. Por desgracia - continuó-, en muchas situaciones esto se da con dificultad, especialmente en el caso de quien está implicado en el fenómeno de la movilidad humana".

Refiriéndose posteriormente al "vínculo profundo" entre los Sacramentos de la Eucaristía y del Matrimonio, dado que "la liturgia prevé que éste último se celebre en el centro de la celebración eucarística", el Papa señaló que los esposos "deben inspirar su comportamiento según el ejemplo de Cristo, que "amó a la Iglesia, y se entregó a sí mismo por ella". Este supremo gesto de amor se repite en cada celebración eucarística. Por eso, convenientemente, la pastoral familiar tendrá en consideración este sacramento como referencia de fundamental importancia".

"Quien va a Misa -y hay que facilitar la celebración también para los emigrantes e itinerantes- halla en la Eucaristía un fuerte vínculo con la propia familia, con el propio matrimonio, y se siente animado a vivir su situación en perspectiva de fe, buscando en la gracia divina la fuerza necesaria para lograrlo".

El Santo Padre terminó poniendo de relieve que "la movilidad humana representa, en el actual mundo globalizado, una frontera importante para la nueva evangelización" y en este sentido alentó a los miembros y consultores del dicasterio a "seguir con renovado empeño su tarea pastoral".

 

La Santa Sede se adhire al tratado para la protección de la Capa de Ozono

15 de mayo: La Santa Sede ha adherido a la Convención de Viena para la protección de la capa de ozono y al Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que la reducen.

El arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, depositó el documento de adhesión ante el secretario general de este organismo, el pasado 5 de mayo en Nueva York.

Con este gesto, explicó monseñor Migliore, "la Santa Sede desea alentar a toda la comunidad internacional a promover con resolución la auténtica cooperación entre política, ciencia y economía. Esta cooperación, como se ha manifestado en el caso del ozono, puede alcanzar importantes logros que hagan realidad al mismo tiempo la salvaguarda de la creación, promover el desarrollo humano integral y cuidar el bien común, con un espíritu de solidaridad responsable y con profundas repercusiones positivas para las generaciones presentes y futuras".

"La Santa Sede, a través de esta adhesión solemne, quiere dar su propio apoyo moral al compromiso de los Estados a favor de la correcta y efectiva aplicación de los tratados en cuestión y al logro de los objetivos mencionados. Con este objetivo -concluyó-, la Sede Apostólica expresa el deseo de que, reconociendo "los signos de (un crecimiento económico) que no siempre ha sido capaz de proteger el delicado equilibrio de la naturaleza", todos los agentes intensifiquen la cooperación y refuercen "la alianza entre el hombre y el ambiente, que debe reflejar el amor creador de Dios".


Aunar fuerzas para sostener a las familias

16 de mayo: Benedicto XVI recibió en el Vaticano a los representantes del Foro de las Asociaciones Familiares y de la Federación Europea de las Asociaciones Familiares Católicas que participan en el congreso "La alianza para la Familia en Europa: el asociacionismo protagonista".

Ese congreso, dijo el Papa, tiene como objetivo "confrontar las experiencias entre varias formas asociativas familiares y (...) sensibilizar a los gobiernos y a la opinión pública sobre el papel central e insustituible que desarrolla la familia en nuestra sociedad".

El Santo Padre recordó que este año se celebran el 40 aniversario de la encíclica de Pablo VI "Humanae vitae" y el 25 aniversario de la promulgación de la "Carta de los derechos de la familia", presentada por la Santa Sede en 1983.

"La Carta de los derechos de la familia, dirigida principalmente a los gobiernos, brinda a los responsables del bien común un modelo y un punto de referencia para la elaboración de una legislación política adecuada de la familia. Al mismo tiempo, se dirige a todas las familias, inspirándolas a coaligarse en la defensa y promoción de sus derechos".

Benedicto XVI citó a Juan Pablo II, "el Papa de la familia", que repetía: "El porvenir de la humanidad pasa a través de la familia", y agregó: "La revelación bíblica es ante todo la expresión de una historia de amor, la historia de la alianza de Dios con los seres humanos. Por eso, la historia del amor y de la unión entre un hombre y una mujer en la alianza del matrimonio ha sido asumida por Dios como símbolo de la historia de la salvación".

Refiriéndose a las dificultades del núcleo familiar en esta época, el Papa señaló que "de tantas familias, en condiciones de preocupante precariedad, se eleva a menudo incluso inconscientemente (...) una petición de ayuda que interpela a los responsables de la administración pública, de las comunidades eclesiales y de los organismos educativos. Cada vez es más urgente el compromiso de aunar fuerzas para sostener (...) a las familias desde el punto de vista social y económico, jurídico y espiritual".

Entre las iniciativas surgidas del congreso, el Santo Padre elogió la de "una política fiscal a medida de las familias", encaminada a que "los gobiernos promuevan una política familiar que dé a los padres la posibilidad concreta de tener hijos y educarlos en la familia".

"La familia, célula de comunión y fundamento de la sociedad, es para los creyentes "una pequeña iglesia doméstica" llamada a revelar al mundo el amor de Dios. (...) Ayudad a las familias -concluyó- a ser signo visible de esta verdad, a defender los valores grabados en la naturaleza del ser humano y por lo tanto comunes a toda la humanidad, es decir, la vida, la familia y la educación. No son principios derivados de una confesión de fe, sino de la aplicación de la justicia que respeta los derechos de todo ser humano. Esta es vuestra misión, familias cristianas".



Oración de Papa a Nuestra Señora de Shesan

16 de mayo: Benedicto XVI ha compuesto una oración a Nuestra Señora de Sheshan con motivo de la Jornada de Oración por la Iglesia en China, el próximo 24 de mayo.

El Santo Padre, en la carta que escribió a los fieles de la Iglesia católica en la República Popular China, en mayo de 2007, manifestó su deseo de que el 24 de mayo, memoria de Nuestra Señora, Auxilio de los Cristianos, que se venera con tanta devoción en el santuario mariano de Sheshan, en Shangai, fuese una jornada de oración por la Iglesia en China.

Este es el texto completo de la oración:

"Virgen Santísima, Madre del Verbo Encarnado y Madre nuestra, venerada con el título de "Auxilio de los cristianos" en el Santuario de Sheshan, a la que se dirige con devoción toda la Iglesia en China, hoy venimos ante ti para implorar tu protección. Mira al Pueblo de Dios y guíalo con solicitud maternal por los caminos de la verdad y el amor, para que sea siempre fermento de convivencia armónica entre todos los ciudadanos.

Con el dócil "sí" pronunciado en Nazaret tú aceptaste que el Hijo eterno de Dios se encarnara en tu seno virginal iniciando así en la historia la obra de la Redención, en la que cooperaste después con solícita dedicación, dejando que la espada del dolor traspasase tu alma, hasta la hora suprema de la Cruz, cuando en el Calvario permaneciste erguida junto a tu Hijo, que moría para que el hombre viviese.

Desde entonces llegaste a ser, de manera nueva, Madre de todos los que acogen a tu Hijo Jesús en la fe y lo siguen tomando su Cruz. Madre de la esperanza, que en la oscuridad del Sábado Santo saliste al encuentro de la mañana de Pascua con confianza inquebrantable, concede a tus hijos la capacidad de discernir en cualquier situación, incluso en las más tenebrosas, los signos de la presencia amorosa de Dios.

Señora nuestra de Sheshan, alienta el compromiso de quienes en China, en medio de las fatigas cotidianas, siguen creyendo, esperando y amando, para que nunca teman hablar de Jesús al mundo y del mundo a Jesús. En la estatua que corona el Santuario tú muestras a tu Hijo al mundo con los brazos abiertos en un gesto de amor. Ayuda a los católicos a ser siempre testigos creíbles de este amor, manteniéndose unidos a la roca de Pedro sobre la que está edificada la Iglesia. Madre de China y de Asia, ruega por nosotros ahora y siempre. Amén".

 

La Iglesia llamada a ofrecer el testimonio de la comunión

18 de mayo: El Papa presidió la celebración eucarística en la Plaza de la Victoria de Génova, a la que asistieron 40.000 personas.

Comentando las lecturas de la misa en la solemnidad de la Santísima Trinidad, Benedicto XVI afirmó que en este día estamos llamados "a contemplar al Señor, que nos invita a subir en un cierto sentido "al monte", como hizo Moisés. Aunque en principio pudiera parecer que nos aleja del mundo y de sus problemas, en realidad descubrimos que precisamente al conocer a Dios de cerca recibimos indicaciones practicas preciosas para la vida".

"El ser humano -dijo- no se realiza en una autonomía absoluta, creyéndose que es Dios, sino al contrario, reconociendo que es hijo, criatura abierta, dirigida a Dios y a los hermanos, en los que encuentra la imagen del Padre común".

El Papa subrayó que "este concepto de Dios y del ser humano se encuentra en la base de un modelo correspondiente de comunidad humana, y por tanto de sociedad. Es un modelo que precede a toda reglamentación normativa, jurídica, institucional, incluso a las diversas características culturales. Un modelo de familia humana transversal a todas las civilizaciones, que nosotros cristianos expresamos normalmente desde niños afirmando que los seres humanos son todos hijos de Dios y por tanto, hermanos".

"En una sociedad que se halla entre la globalización y el individualismo, la Iglesia está llamada a ofrecer el testimonio de la "koinonia", de la comunión. Esta realidad no viene "de abajo", sino que es un misterio que tiene, por decir así, "la raíces en el cielo": precisamente en Dios uno y trino".

Benedicto XVI exhortó a los fieles a cuidar "la formación espiritual y catequística, una formación "sustanciosa", más necesaria que nunca para vivir bien la vocación cristiana en el mundo de hoy". Dirigiéndose a los adultos y a los jóvenes, les pidió que cultivasen "una fe pensada, capaz de dialogar en profundidad con todos, con los hermanos no católicos, con los no cristianos y los no creyentes".

"Animo con afecto especial a los seminaristas y a los jóvenes comprometidos en un camino vocacional: No tengáis miedo; es más, sentid la atracción de las elecciones definitivas, de un itinerario formativo serio y exigente".

El Papa concluyó exhortando a la Iglesia de Génova a estar "unida y a ser misionera, para anunciar a todos la alegría de la fe y la hermosura de ser Familia de Dios. (...) Mirad al futuro con confianza y tratad de construirlo juntos, evitando roces y divisiones".

Concluida la misa, el Santo Padre se dirigió al aeropuerto Cristóbal Colón de Génova-Sestri, donde tomó el avión de regreso a Roma.


La misión es un deber de todas las Iglesias

17 de mayo: Benedicto XVI recibió en el Vaticano a 150 representantes de las Obras Misioneras Pontificias, organismo al servicio del Papa y de los obispos "para realizar el mandato misionero de evangelizar a las gentes hasta los extremos confines de la tierra", que celebran en estos días su asamblea plenaria.

Después de saludar al cardenal Ivan Dias, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, el Papa dijo que las Obras Misioneras Pontificias habían sido "un instrumento inapreciable" para sus predecesores, que "las elevaron al rango de pontificias, recomendando a los obispos que las instituyeran en sus diócesis", y recordó que el Concilio Vaticano II "analizó en profundidad la naturaleza y la misión de la Iglesia particular, reconociendo su plena dignidad y su responsabilidad misionera".

"La misión es un deber de todas las Iglesias que, como vasos comunicantes comparten personas y recursos para realizarla. (...) Es una misión de comunión. A los gérmenes de disgregación tan radicada en la humanidad a causa del pecado, como demuestra la experiencia, la Iglesia local contrapone la fuerza generadora de la unidad del Cuerpo de Cristo".

Las Obras Misioneras Pontificias, "gracias a la reflexión que han llevado a cabo en estas décadas -observó el Santo Padre-, se han insertado en el contexto de los nuevos paradigmas de evangelización y del modelo eclesiológico de comunión entre las Iglesias. Está claro que son pontificias, pero por derecho son también episcopales, en cuanto instrumentos en las manos de los obispos para cumplir el mandato misionero de Cristo".

Cuando la Iglesia se prepara a conmemorar los dos mil años del nacimiento de San Pablo, Benedicto XVI afirmó que el apóstol "comprendió en el camino de Damasco y experimentó más tarde durante su ministerio que la redención y la misión son actos de amor. El amor de Cristo lo empuja a recorrer las sendas del imperio romano y a ser heraldo (...) del Evangelio. (...) El amor debe empujarnos a anunciar con franqueza y valor a todos los seres humanos la verdad que salva. (...) Los seres humanos esperan a Cristo".

"Las palabras de Jesús "Id y enseñad a todas las naciones" (...) -concluyó el pontífice- constituyen también hoy un mandato obligatorio para toda la Iglesia y para cada uno de los fieles de Cristo. Este compromiso apostólico es un deber y al mismo tiempo un derecho irrenunciable, manifestación propia de la libertad religiosa, que tiene una correspondiente dimensión ético-social y ético-política. Las Obras Misioneras Pontificias deben hacer que la "Missio ad Gentes", sea el paradigma de toda la actividad pastoral".

Fuente: Santa Sede

 

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