Ciudad de México, 12 de agosto de 2006

 

Entrevista con Mons. Antonio González Sánchez, Obispo de Ciudad Victoria y Vocal de la Comisión Episcopal de Pastoral Juvenil

¿Qué es la pastoral juvenil y porqué es importante dedicar una pastoral para los jóvenes?

Es lo que se llama pastoral diferenciada. Pastoral es todo aquello que se hace para llevar el Evangelio a todos los miembros de la Iglesia, y cuando se habla de pastoral juvenil es precisamente buscar la manera de hacer llegar el Evangelio a los jóvenes, que es un mundo vasto en nuestro país.

Entonces, la Comisión de Pastoral Juvenil busca precisamente eso: medios para llevar el mensaje evangélico a los jóvenes; tanto a los que pertenecen a los diferentes grupos juveniles que existen en la república, como a otros que no pertenecen a ningún grupo organizado. Se está haciendo el intento de llevar este mensaje a desde hace varios años, a jóvenes de distintos estratos, o niveles, se habla de universitarios o jóvenes que tienen alguna carencia física, se ha tratado de encontrar la manera de llegar a ellos.

La Comisión Episcopal de Pastoral Juvenil apoya a las diferentes diócesis para hacer un trabajo organizado, ya que en las diócesis es donde se cristaliza o se encarna la Iglesia.

Cada país y cada generación vive retos diferentes en la Pastoral Juvenil, ¿cuáles considera que son los principales retos en este momento?

El reto que tenemos en la Iglesia es encontrar los medios adecuados para hacer que el Evangelio sea escuchado y recibido por los jóvenes. Los jóvenes actualmente tienen muchas alternativas, y la Iglesia, los que estamos al frente de ella, no estamos llegando con nuestro mensaje evangélico a los jóvenes.

Yo les he dicho aquí en mi diócesis a mis sacerdotes que nos estamos quedando sin jóvenes. Sí hay grupos, pero no es representativo. Tenemos un gran reto: hacer que el Evangelio llegue a los Jóvenes. Siento temor y preocupación porque nos estamos quedando en una Iglesia sin jóvenes. Basta con asistir a una Misa y ver cuántos jóvenes hay. A veces nos pueden impresionar varios eventos que son un poco engañosos, como el evento que se hace cada año a nivel nacional en el Estadio Azteca, por ejemplo. Tengo el temor de que sean ciertos espejismos, que aunque van 40 ó 50 mil jóvenes, hay que pensar ¿cuántos jóvenes hay en México?, ¿y los demás? Los que van a esos eventos, de alguna u otra manera ya están siguiendo el mensaje Evangelio, pero ¿y los demás?, los que no van a esos eventos ni a ningún grupo juvenil, en ningún organismo eclesial, a esos jóvenes ¿Cuándo la Iglesia los va a atender?; ¿qué tanto estamos llegando a las universidades o a los centros de educación preparatoria? ¿Cómo llegar a los estudiantes, y a los que los que no estudian también? ¿qué estamos haciendo por ellos? Tenemos que aceptar que no estamos llegando con el Evangelio a los jóvenes y tenemos que ponernos el reto de encontrar los medios adecuados.
Debemos escuchar nuevamente aquello que en 1983 dijo Juan Pablo II: “la nueva evangelización es para toda la Iglesia, pero de manera especial para los jóvenes”.

También lo veo en la escasez de vocaciones sacerdotales. Yo estoy convencido de que las vocaciones son el producto de un trabajo evangelizador. Entonces ¿por qué no tenemos vocaciones? Porque el trabajo evangelizador con los jóvenes es muy pobre.

¿Ya hay algún camino, alguna estrategia para tratar de llegar a los jóvenes?

Si hay trabajos y estrategias, pero yo siento que esos trabajos y estrategias siguen llegando a jóvenes que están dentro de grupos juveniles, pero me parece que el universo juvenil que no está en ningún grupo ni asociación ni movimiento, sinceramente, siento que no estamos llegando a ellos. Por ahí presento el reto para nosotros. ¿Cuándo vamos a llegar a los que no están en ninguna agrupación? ¿Cuándo vamos a llegar a ellos?

¿Hay un mensaje especial de su parte para el Día Internacional de la Juventud?

Que ojalá los jóvenes actuales se dieran cuenta de que todo lo que hay en el mundo es pasajero, son espejismos. Ojalá los jóvenes se den a la tarea de conocer a Jesucristo no por lo que los adultos les digamos de Jesucristo sino por lo que ellos descubran; que lo descubran como quien es: el Hijo de Dios, el Salvador del mundo; el único mediador entre Dios y nosotros.

Creo que los jóvenes tienen que ver más allá de lo pasajero, lo que ahorita existe y mañana se acabó, y va dejando un vacío en el alma. Hago una invitación a los jóvenes a encontrar al señor Jesús y descubrirlo como lo que es.


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