Ciudad de México, 14 de marzo de 2007

 

“Como barro en las manos de Dios”

Entrevista a Mons. Fabio Martínez Castilla, Obispo Electo
de Ciudad Lázaro Cárdenas

En su edición del miércoles 14 de marzo, el L’OSSERVATORE ROMANO hizo público que el Santo Padre ha nombrado Obispo de Ciudad Lázaro Cárdenas al Reverendo Sacerdote Fabio Martínez Castilla, del clero de la Arquidiócesis de Yucatán, párroco de la Iglesia de “San Francisco de Asís” de Umán.

La Diócesis de Ciudad Lázaro Cárdenas tiene una superficie 14.880 kilómetros cuadrados, y una población 805.000 habitantes, de los cuales 725.000 son católicos. La Diócesis tiene un presbiterio de 43 sacerdotes. 82 religiosos realizan labor pastoral.

Ciudad Lázaro Cárdenas fue erigida como Diócesis el 11 de octubre de 1985, actualmente pertenecen a la Diócesis 7 municipios del Estado de Michoacán; Aquila, Arteaga, Coahuayana, Coahuayutla de J. Ma. Izazaga, José Azueta, Lázaro Cárdenas y La Unión.

A partir de la reestructuración aprobada por SS Benedicto XVI, la Diócesis de Ciudad Lázaro Cárdenas pertenece, junto a Apatzingán, Tacámbaro y Zamora, a la Provincia Eclesiástica de Morelia.

El Obispo Fabio Martínez Castilla nació el 20 de julio de1950 en Islas Mujeres, Quintana Roo. Realizó sus estudios eclesiásticos en el Seminario de San Idelfonso de la Arquidiócesis de Yucatán y fue ordenado sacerdote el 31 de enero de 1977.

De 1977 a 1986 ocupó sucesivamente los siguientes cargos: Vicario parroquial de los "Santos Reyes", formador en el Seminario, Capellán de los Hermanos Maristas, Vicario parroquial de "Santa Ana" en Mérida, Vicario de "Yaxcabá", Vicario parroquial de "Dzitás", Párroco de "Dzitás", Párroco de "Nuestra Señora de Guadalupe" en Tizimin.

De 1986 a 1994 estuvo de Misionero en la diócesis Angolana de Uige. De 1994 a 1997 fue Párroco de la parroquia de "Nuestra Señora de Guadalupe" en Tizimín. De 1995 a 1997 fue Vicario parroquial de "San Francisco de Asís" en Mérida; de 1997 a 1998 Párroco de "Peto" y de 1998 hasta hoy fue Párroco de "San Francisco de Asís" en Umán y contemporáneamente Director diocesano del Movimento de "Cursillos de Cristiandad".

Monseñor Martínez Castilla compartió unas palabras con el departamento de prensa de la CEM, luego de una entrevista que concedió para una televisora local.

¿Cuáles son sus primeras reflexiones en torno a este nombramiento que le hace el Santo Padre?

Son cuatro ideas; ha sido un Don en que se manifiesta la grandeza del amor de Dios; un misterio, porque Dios se vale de nuestra debilidad para seguir manifestando su amor, es un misterio donde se conjuga la debilidad del hombre –en este caso la debilidad mí- y la fuerza del espíritu de la Gracia de Dios; tercero, una misión, porque Diso me llama a servir a su Iglesia y me dice desde la orilla: “sigue remando mar adentro y no te detengas, ahora te necesito que lances las redes como Obispo, ya no solo como sacerdote”; también veo este nombramiento como una sorpresa porque era algo que sobrepasa todo lo que yo tenía en mi caminar, pero desde hace tiempo el Señor me ha preparado y me ha invitado a esto, a vivir en la sorpresa de su voluntad, de lo que Él quiere para mi. Entonces me voy con una experiencia de disponibilidad, de seguir siendo lo que he luchado por ser toda mi vida sacerdotal, un barro disponible en las manos de Dios.

En el último mes el Señor me ha iluminado con tres actitudes fundamentales, creo que me preparaba para esto, y las voy a tener muy presentes en mi servicio de pastor, como Obispo; es el acoger, siempre tener un corazón abierto, un corazón universal, y de manera especial para con mis hermanos sacerdotes con lo que compartiré; acoger. Segundo, animar. Que yo sea un Obispo siempre de las nuevas oportunidades, un Obispo que nunca condene a nadie, un Obispo que siempre salve, que tienda la mano, un Obispo que anime, que levante y que construya la fraternidad y que de la oportunidad del amor de Dios a todas las personas. Y tercero, acompañar. Que yo sea un Obispo que verdaderamente comparta mi vida y la vida de toda la comunidad empezando con mis hermanos sacerdotes. Que yo sea un Obispo Eucaristía, que se parte y que se comparta. Que no tenga miedo de donarse, que no tenga miedo del riesgo. Que tenga la capacidad no solo de darme, sino de dar todo cada día. Que yo sea un Obispo que pueda decir cada día: “hoy es un día consagrado al Señor y es un día en que debemos estar alegres sirviendo a la comunidad”.

Voy siempre con esa disponibilidad. Lo único que deseo en esto que Dios me ofrece, y que yo no quería (porque yo no quería ser sacerdote), y ahora yo no quería ser Obispo, pero quiero seguir siendo barro disponible en las manos de Dios. Puedo decir que una vez más Dios me sedujo, Dios me venció y yo únicamente me pongo en sus manos, como barro disponible.

Cuento con la acción del Espíritu Santo por el que me dejaré conducir. Cuento con el apoyo de mis hermanos Obispos que me enseñarán a caminar. Cuento con la fuerza de mis hermanos sacerdotes de la Diócesis de Lázaro Cárdenas, que me toca como misión y de mi Arquidiócesis de Yucatán. Hermanos sacerdotes que me ayudarán a amar a mi pueblo al que me toca servir, y caminaremos juntos, creo que estaremos contentos todos.

También cuento con la oración de toda la Iglesia, de todas las personas que de una u otra manera han estado en oración conmigo. Siento que hay toda una historia de Iglesia, toda una vida de Iglesia, que va conmigo. No voy solo.

Quiero sentirme cada día enviado por el Señor, enviado por la Iglesia y respaldado por todos los que de una u otra manera he entrado en contacto en mis treinta años de sacerdocio.

Le doy gracias a Dios porque Él hace maravillas. Lo único que quiero es decirle, como la Virgen María en un fiat siempre renovado, “aquí estoy Señor”, con toda la disponibilidad del barro que encuentra su grandeza en ser barro en las manos de Dios.

Esta es mi experiencia.

Gracias por compartirla con nosotros, Señor Obispo ¿cuáles serían sus primeras palabras al pueblo de Dios en Lázaro Cárdenas?

Aquí estoy. Quiero ser una señal viva del amor de Dios para ustedes. Quiero ser el barro disponible, ahora no solamente en las manos de Dios, sino también en las manos de ustedes. Que ustedes como comunidad de Lázaro Cárdenas me ayuden a servirles, a amarles, y vamos a caminar juntos. Vamos juntos a gozar el amor de Dios, y vamos juntos a construir esta Iglesia que Dios quiere que sea.

Me pongo como barro en las manos de mi nueva comunidad, en las manos de mis sacerdotes de allá para que me ayuden a ser como Jesús quiere que yo sea.

Prensa CEM

 

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