30 de mayo de 2005

ENTREVISTA A MONSEÑOR CARLOS AGUIAR RETES,
OBISPO DE TEXCOCO Y SECRETARIO GENERAL DE LA CEM
SOBRE LA XXX ASAMBLEA ORDINARIA Y LA CELEBRACIÓN DE LOS
50 AÑOS DEL CELAM

El pasado 17 de Mayo se realizó en Lima, Perú la XXX Asamblea Ordinaria de la Conferencia Episcopal Latinoamericana, al mismo tiempo que se celebraban los 50 años de la creación de este organismo.

Se han realizado 4 Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano: Río de Janeiro, 1955; Medellín, 1968; Puebla, 1979; y Santo Domingo, 1992. El papa Benedicto XVI ha confirmado ya la Convocación a la V Conferencia General, que se realizará en 2007, Monseñor Carlos Aguiar nos habla sobre los preparativos y las expectativas de este magno evento.

 

¿Cómo estuvo la XXX Asamblea y la celebración de los 50 años del CELAM?, cuéntenos su experiencia, ¿a qué acuerdos llegaron?

El motivo de haber unido la Asamblea con la celebración de los 50 años, resultó un éxito, porque estuvimos poco más de 100 obispos en la celebración, dado que no sólo participaron los de la Asamblea, sino también los obispos peruanos, e incluso algunos otros invitados especiales de otros países, esto hizo que tuviera mayor realce. Fue una celebración que también significó por la calidad de las conferencias una de tipo histórica y otro de tipo teológico, la primera nos hizo recordar los grandes momentos de la vida del CELAM y también los contextos que ha ido viviendo, en este sentido pudimos hacernos concientes de cómo se afrontan los retos de cada generación y cómo palabra del Episcopado Latinoamericano ha sido orientadora, ha ayudado a encontrar una luz en medio de las dificultades propias de cada época, esto desde la primera Conferencia General en río de Janeiro de 1955, pero donde fue más evidente fue en las siguientes: Medellín en 1968 y Puebla en 1979. Fueron importantísimas, en el sentido de que la Iglesia de América Latina buscó en ellas las formas de aplicar el Concilio Vaticano II. La cuarta conferencia de Santo Domingo de 1992 tuvo otro contexto muy distinto, y también otra intención, que era recoger la preocupación que ahora vivimos de manera más intensa sobre el cambio de época que entonces se denominó la cultura adveniente.

De manera que esta primera conferencia histórica nos hizo vivir y recordar que la misión de la Iglesia se facilita cuando el episcopado se ayuda y se solidariza. La segunda, la teológica, fue una conferencia muy profunda, teológica, en la línea de los contenidos de estos documentos del Episcopado Latinoamericano, donde se nos mostró con claridad que además de ser muy bien fundamentados las posiciones teológicas asumidas en las conferencias fueron sierpe muy frescas con un mensaje muy conveniente, simplemente los lema y los temas sintetizados ya nos hacen ver la importancia que tuvieron en su momento, por ejemplo esta última la nueva de Santo Domingo, la nueva evangelización, la promoción humana, la de Puebla con la evangelización en el presente y en el futuro de América latina, fueron temas que pusieron sus bases en los contenidos que promovió el Concilio Vaticano II y que no se detuvieron ahí sino que se desarrollaron para lograr por ejemplo aquél lema de Puebla: “Participación y comunión” que tanto ayudó para superar las crisis dejadas por la Teología de la Liberación por ejemplo.

Esto fue las dos conferencia magistrales, y también podemos decir que la celebración de los 50 años fue una celebración que se vivió con solemnidad en la Eucaristía de la tarde del martes 17 de mayo en la catedral de Lima, uniéndose el motivo con la apertura del año jubilar de santo Toribio de Mongrobejo, que es un santo poco conocido, pero que tiene también una riqueza, particularmente para los obispos, dado que él fue el segundo arzobispo de Lima y que en condiciones muy adversas, logró impulsar esa naciente diócesis.

 

¿En qué año fue?

En 1600, finales de 1600, cuando Santo Toribio vivió y ejerció su ministerio con una grande sobriedad y con una grande visión, haciendo de su ministerio, su eje, la visita pastoral recorriendo con las comunicaciones de aquellos tiempos 3 veces su diócesis que abarcaba desde Centroamérica hasta Lima. Es ejemplar, murió precisamente en la 3ª. visita pastoral, estos datos y muchas otras consideraciones nos fueron dadas previamente a la celebración eucarística del martes 17. Esto por hablar en esta primera referencia a la celebración de los 50 años que culminó al día siguiente con una exposición de las memorias los 4 ex presidentes del CELAM, que estuvieron ahí presentes; también con una celebración eucarística presidida por el Cardenal Re donde nos leyó el mensaje del papa Benedicto XVI.

 


¿Cuáles fueron las respuestas que les dio el Papa ante todas sus propuestas?

En primer lugar, como ya nos lo había dicho en la entrevista que tuvimos con él el pasado 28 de abril quedó confirmada la convocación a la V Conferencia, es decir, ya tenemos la certeza de que tendrá lugar la V Conferencia. Y eso nos llenó de alegría porque era la expectativa mayor, saber que el Papa daba su aprobación para prepararla en vista de una convocación que formalmente se hará en los términos de un año antes de la fecha que se fije. También nos dijo que consideraba bien la petición de una sede alternativa entre Roma. La sede alternativa va a ser definida probablemente en Septiembre.
Estamos en la línea, que el tema, aunque él precisará el lema en una forma más sintética, sin embargo el temario que le presentamos le ha parecido muy bien, sólo la fecha y la sede quedaron para resolverse previsiblemente en septiembre próximo.



¿Hubo algún acuerdo que se haya determinado en esta Asamblea?

Principalmente ir preparado a las diócesis en la preparación hacia la V, este fue el temario de la Asamblea, interiorizarnos del temario y recordar la manera de cómo se realizó la preparación de las pasadas Conferencias, inspirarnos en ellas y una vez presentada la metodología enriquecerla con las aportaciones que cada grupo de trabajo hizo, y también diversas iniciativas para que el trabajo ordinario del CELAM las tenga en cuenta y las lleve a cabo durante este periodo de preparación



La semana pasada hubo una nota que decía que el CELAM se declaraba en estado de misión, ¿a qué se refiere?

Prácticamente este era uno de los puntos fundamentales que se acordó, que ya se esperaba porque había sido señalado en las encuentros regionales del Episcopado, pero que ahora en conjunto la Asamblea se expresó favorablemente a que la V Conferencia no termine como las anteriores, es decir, con el encuentro y el documento, sino que le siga una movilización pastoral sobretodo en la línea de la misión, con toda la intención de ir por los católicos más alejados, más distantes y que el hacer en una misma línea esta misión y en un mismo tiempo, nos facilitará alcanzar mayor repercusión y mayor respuesta en la población. A esto es a lo que se refiere que ya entrábamos en la preparación de poner en estado de misión permanente a las diócesis del continente. Aunque esto ya esta aprobada por las 22 conferencias episcopales, la decisión última queda en manos de cada diócesis. Cada Conferencia nos va a motivar, y luego en cada diócesis tendrá que tomar la decisión el obispo, pero todo indica que va por buen camino al haberse aceptado por las 22 Conferencias Episcopales.



Se dice que en la V Conferencia es la mayor oportunidad de América Latina para que venga el Papa Benedicto XVI, ¿usted cree que piensa?

Así lo consideramos, así lo creemos, y precisamente, el que el Papa no nos haya mandado su respuesta, es señal de que lo está considerando dentro de su organización programática de estos 2 primeros años. En el encuentro que tuvimos con él en abril nos decía que no viajará tanto como Juan Pablo II, porque se lo impide su edad y porque el Papa ya abrió esos caminos, ahora al Papa Benedicto XVI le toca una nueva función y él decía que tendrá que dosificar estratégicamente los viajes que hará. El hecho de que todavía no nos haya dicho, quiere decir que lo está pensando, lo está considerando y está viendo el conjunto de invitaciones que tiene ya en su mesa y compromisos eclesiales que se van acumulando, por eso nos dijo el Cardenal Re que será hasta septiembre, cuando el Santo Padre, después del tiempo de vacaciones que toma en torno al verano, pueda él tomar una decisión, hay que pedirle mucho a Dios que sea así como estamos diciendo.



La fecha y la sede están pendientes, pero ¿ya se habla de posibles sedes?

La sede que estaba prevista, estando el Papa Juan Pablo II, y con las condiciones y limitaciones propias de su edad, era Roma; sigue siendo previsible esa posibilidad, ahora no por la enfermedad, sino por la edad del santo Padre, él tendrá que tomar la decisión de tomar la sede prevista o si nos concede en América Latina, en ese caso, hemos considerado que debiera tocarle de nuevo al Cono Sur, porque el primer encuentro fue en Río de Janeiro, Brasil, el segundo en Medellín, que forma parte de la región de los Países Bolivarianos en Colombia, la tercera fue en México; que México y Centro América forman la región, y la cuarta fue en Santo Domingo, las islas del Caribe, que son las 4 regiones en que está organizado el CELAM. La participación de distintos miembros de la Asamblea dijo que sería conveniente que fuera en el Cono Sur; las opciones previstas son o Argentina o Chile, territorios que tienen condiciones propicias para un encuentro de esta naturaleza.



Ustedes ya le hicieron llegar algún temario para la V Conferencia General, ¿Nos puede adelantar algo?

Son 5 líneas concretas de los temas, tienen relación entre sí, pero cada uno va teniendo su propia identidad, su propia fuerza.
El primero es “el encuentro con Jesucristo Vivo”; esta primera línea del tema es para ubicar ala V Conferencia y la movilización Pastoral de misión permanente en la línea del documento Eclessia in America, donde se enfatizó la necesidad de cada cristiano de encontrarse con Cristo, y no solamente porque se le trasmitió la fe crea en Cristo, sino porque lo ha encontrado en su vida.
La segunda línea es discípulo y misionero, queremos enfatizar que una persona que se ha encontrado con Cristo, necesita seguir un proceso de formación, que el evangelio lo llama discipulado, una etapa de aprendizaje donde se van consolidando los valores del evangelio y se van apropiando en la vida de todos los días pero además este discipulado implica necesariamente, porque así lo fue desde la experiencia de Jesús, tiene sentido y sólo se puede pensar en él en vistas de la misión, es decir, nosotros somos discípulos de Cristo y como él tenemos que ser también enviados.
La tercera línea es “en la comunión con la iglesia católica”, es decir este discipulado no puede vivirse de manera individual, aislada, la auténtica escuela del discipulado es en comunidad; es en comunidad la cuna donde el discípulo crece, se forma y se compromete. En la comunión de la iglesia católica, buscamos así que el actual cristiano descubra la importancia de su identidad católica y su sentido de pertenencia a esta institución.
La cuarta línea se refiere al contexto, la enunciamos: “en el inicio del tercer milenio”, quiere decir que tenemos un contexto social y cultural muy complejo, muy difícil que nos plantea desafíos nuevos que no se habían vivido antes en la Iglesia, y por eso queremos enfatizar que no se trata de un mensaje abstracto, sino que contemporiza con la realidad de nuestros pueblos.

Finalmente la ultima línea es: “para que nuestros pueblos tengan vida”, sintetiza todo lo que nos mueve, lo que van describiendo las otras líneas, no tiene otro objeto que el mismo Jesús: dar la vida para que los demás la tengan en abundancia, particularmente sabiendo que los pueblos de América Latina y el Caribe sufren de muchas privaciones, limitaciones y carencias donde es el espacio propicio para vivir la caridad.


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