Viernes, 5 de agosto de 2005

Entrevista a Mons. Francisco Moreno Barrón,
Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Juvenil y
Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Morelia,
sobre la XX Jornada Mundial de la Juventud

Los próximos días del 16 al 21 de agosto, se realizará en Colonia, Alemania la XX Jornada Mundial de la Juventud, donde se reunirán con el papa Benedicto XVI más de un millón de jóvenes de todo el mundo. De nuestro país se espera una asistencia de más de 2,500 jóvenes.

Señor Obispo, ¿Qué sucede en una Jornada Mundial de la Juventud?

Básicamente es el encuentro de jóvenes de todo el mundo con el Santo Padre Benedicto XVI. Es una iniciativa del papa Juan Pablo II, quien cada año se reunía con jóvenes; una año en Roma, otro año fuera de Roma.

¿Cuál cree usted que sea el primer mensaje del Santo Padre a los jóvenes?

Me parece que el Santo Padre hará el nexo del interés que mostró Juan Pablo II con los jóvenes y la respuesta de estos, con el interés que Él tiene en estar cercano a la mente y el corazón de los jóvenes de todo el mundo, en particular de los católicos. Y sin duda alguna que Él querrá mostrar su cercanía a los jóvenes para que estas jornadas no se vean interrumpidas.

¿Cómo hay que prepararse, como joven, para este encuentro con el máximo pastor de la Iglesia Católica?

Primero estudiando el mensaje del Papa para esta Jornada, que está inspirado en el texto evangélico: “Hemos venido a adorarle”. También disponiendo el corazón como una buena tierra para la semilla de la Palabra de Dios, que será sembrada. Y solidarizándose, desde los lugares de origen, con los jóvenes que viajarán a Colonia, de manera que estos se experimenten enviados por sus parroquias, por sus movimientos, por sus comunidades; no van en nombre propio, sino enviados por sus comunidades, llamados por Cristo a través del Santo Padre.

Yo creo que también se preparan haciendo conciencia de la realidad que viven, porque de alguna manera ir a esta experiencia es hacer un compromiso de transformar su ambiente cotidiano.

¿Cuántos jóvenes mexicanos esperan que hagan el viaje a Colonia para participar en esta Jornada?

Cada joven, y los diferentes grupos que van de México, se han inscrito directamente en Alemania, no tenemos por lo tanto ese dato. Sin embargo, hay un grupo - que digamos, es como la delegación oficial que va con la Comisión Episcopal para la Pastoral Juvenil - de 160 jóvenes, y por los contactos que tenemos, nosotros estamos calculando que serán unos 2 mil 500 jóvenes mexicanos los que estarán allá en esta experiencia.

¿Cuántos jóvenes de todo el mundo se espera que participen?

Los alemanes estuvieron hablando de un millón de jóvenes de todo el mundo.

 

La representación mexicana que acude con la Comisión Episcopal para la Pastoral Juvenil ¿ha preparado algún regalo o algún mensaje especial para este encuentro con el Santo Padre?

Se les ha pedido una preparación espiritual, como ya lo mencioné antes, en sus propios ambientes, en sus propias comunidades. Y nos estamos uniendo a las iniciativas de lo que tienen preparado en Alemania para las dinámicas de la Jornada Mundial. Nosotros no llevamos ningún obsequio material. El obsequio es el cariño y la disposición interior de los jóvenes a expresar su amor y comunión con el Santo Padre.

Hablando un poco de nuestra realidad, como Obispo, en el contacto que usted tiene con los jóvenes mexicanos, ¿ha notado el fenómeno de la secularización?

Sí, he notado que el mundo moderno presenta de manera muy atractiva a los jóvenes algunas ofertas de felicidad y realización light, sin gran esfuerzo, y muchos jóvenes, desgraciadamente, van cayendo en estas trampas. Sin embargo, también hay muchos otros jóvenes que están luchando por vivir valores humanos y cristianos que les hacen ver la vida de otra manera, y en estos jóvenes está nuestra esperanza.

Los jóvenes que asisten a la Jornada Mundial, sin duda alguna que hacen conciencia de que el futuro de la Iglesia y de la sociedad está en sus manos, y que tienen una gran responsabilidad, y que por lo tanto no se pueden cruzar de brazos. No hay que desanimarnos frente a lo que está viviendo nuestro mudo actual en este sentido, más bien hay que abrirnos a la esperanza de un mañana mejor con el fermento de estos jóvenes en medio de las masas.

Vale la pena resaltar, por la importancia que reviste esto, que el encuentro (en la Jornada Mundial de la Juventud) no es propiamente con el Papa, sino a través del Papa, los jóvenes van a encontrarse con Cristo. Estos muchachos, como a partir del mensaje que se ha recibido, como los Reyes Magos, los jóvenes vienen también de todos los continentes, de todas las razas, acuden de sus diferentes realidades para encontrarse con Jesús que quiere transformar su vida.

Esperamos que todos estos jóvenes que van allá realmente regresen a vivir, a aplicar lo que han vivido en ese encuentro con el Señor y con muchos otros jóvenes.

También hay muchos chicos que no van a viajar, la gran mayoría, de manera que son pocos los que van comparados con los que se quedan, pero los que aquí permanecen, ellos pueden estar atentos al mensaje del Papa, pueden incluso organizar Horas Santas, Eucaristías, Veladas de Oración en sus comunidades para unirse espiritualmente a este acontecimiento mundial. Incluso pueden realizar algunas acciones proféticas en sus comunidades que hagan ver que realmente están vinculados con este acontecimiento de gracia que tiene la Iglesia Universal.

Hay que unirse en oración para que esto de muchos frutos.

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