Entrevista a Mons. José Ulises Macías Salcedo, Arzobispo de Hermosillo y Presidente de la Comisión Episcopal para la Solidaridad Intraeclesial, luego de la primera reunión de trabajo de la Octava Comisión

 

¿En qué consistirá el trabajo de la Comisión Episcopal para la Solidaridad Intraeclesial?

Precisamente solidaridad, que sea en esta realidad. Comentábamos que qué bien que nos toco no sólo un tema tan en boga, sino sobre todo una realidad que la Iglesia nos está reclamando y exigiendo; en un mundo globalizado no podemos no ser solidarios.

Muy a tono con el documento jubilar Solidaridad con todos. Pero vemos que nuestra comisión es intraeclesial. Sí, va a servir a la Iglesia, al pueblo de Dios, pero a través de los Obispos.

Con la reestructuración de la CEM se ven más claramente algunas áreas de acción pastoral…

Se define mucho mejor, pero nos complica porque no estábamos acostumbrados a estas dos instancias que es la de la comisión y las Dimensiones. Por ejemplo yo les decía “como presidente de la Comisión ¿cuál es mi papel?”. Entendemos que es coordinar, animar, buscar la forma de encontrarnos, compartir, etcétera, para que vayamos caminando hacia lo mismo.

El papel de ellos, como responsables de las Dimensiones será tan importante que serán los que llevarán la Dimensión por los caminos del servicio evangelizador que tiene la Iglesia. Necesitamos un continuo diálogo, no solo entre nosotros, sino con las demás Comisiones para no tomar tareas que ellos pueden y deben de realizar mejor que nosotros. Y las nuestras descubrirlas y entregarnos a ellas.

Vamos a buscar la forma, y también me va a tocar un poquito coordinar esto, cómo ayudarnos entre nosotros mismos para ser solidarios para ser un apoyo real a los Obispos. Estamos muy contentos por tener esta comisión.

Yo quiero agradecer a Dios y a quienes pensaron en esta dimensión de apoyo y Atención a los Obispos Eméritos. Y no sólo esto, sino apoyar la vida y ministerio de todos los Obispos en todas las etapas de su vida. Pero especialmente a nuestros hermanos Eméritos. Ya somos un número importante en el Episcopado Mexicano, más de cuarenta Obispos Eméritos. Algunos con una gran capacidad intelectual, moral, de experiencia y aún física. Otros que ya no tienen toda la fortaleza física de antaño.

Otra dimensión, la de ayuda a Diócesis necesitadas también es muy importante, y no se refiere solamente al aspecto económico; en el área humana, de agentes de evangelización, en el área de formación con intercambio de maestros entre Seminarios, etc.

En la Pastoral Militar vemos que hay algunas Diócesis que han tomado conciencia de esta necesidad Pastoral y que están trabajando. Queremos que esto crezca. Sabemos que por tradición y por historia el militar no tenía qué ver mucho con la Iglesia. Ahora ellos mismos y sus familias, principalmente ven la necesidad de acercarse a Dios. Alguien hablaba de dos mil familias en una Diócesis de militares. Hablamos de diez mil personas como promedio.

Esperamos también con gran inquietud esa reunión de presidentes de comisiones en febrero. Esperamos también la próxima Asamblea General y ver cómo se va clarificando todo este trabajo. Sin duda por ahí será el camino de trabajo de la Asamblea.

Yo he pedido a mis hermanos Obispos responsables de las diferentes Dimensiones que vayan preparando los criterios con los que van a trabajar, su preproyecto, bases que nos sirvan de herramientas en las diferentes reuniones de Obispos.

Queremos que el trabajo de esta Comisión esté basado en la colegialidad. Queremos trabajar juntos, reunirnos por lo menos dos veces al año. Un factor que tenemos a nuestro favor es que nos llevamos muy bien y tenemos muchas ganas de seguir trabajando juntos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Pastoral de la Misión

18 de febrero, domingo de la infancia y adolescencia misioneras

El 18 de Febrero de 2007, tercer domingo del mes, celebramos la “Jornada DOMINF”; con el lema: “Infancia Misionera, tierra fértil para la caridad”

Este domingo debe señalar en nuestra Iglesia mexicana no sólo el trabajo en orden a la organización de la Obra Pontificia de Infancia y Adolescencia Misionera, sino el punto de arranque para intensificar un trabajo cada día más constante y fervoroso en pro de la formación y espiritualidad misionera de los niños y adolescentes.

A esta Obra de la IAM, como afirma el Concilio Vaticano II, le corresponde: “infundir en los católicos desde la infancia el sentido verdaderamente universal y misionero” (Ad Gentes, 38). Y eso hay que iniciarlo desde los primeros pasos; por el sacramento del bautismo el niño está vitalmente asociado al Misterio de la Iglesia, es templo vivo del Espíritu Santo. Su fe se va encendiendo e iluminando con sus oraciones y sacrificios infantiles y así coopera activa y eficazmente en la edificación del Cuerpo Místico de Cristo.

Esta jornada, de manera especial, debe interpelar a los niños cristianos y adolescentes cristianos a ser conscientes de que, como miembros de la única familia de los hijos de Dios, y a través de una bien preparada catequesis, consideren los problemas de los niños no cristianos y menos favorecidos como algo propio entre hermanos, a lo cual hay que darle una solución.

Por otra parte, esta Jornada debe ayudar a los padres de familia y a los educadores, a despertar progresivamente en los niños y adolescentes una conciencia misionera universal, haciéndoles de esta manera comprender la estima y el valor que debe significar para ellos el inmenso don de la fe que han recibido gratuitamente, para que agradeciendo a Dios este don, se despierte en ellos el celo misionero y se sientan comprometidos a trabajar incesantemente por la propagación de la Fe en todo el mundo.

La Infancia y Adolescencia Misionera tiene que ser un semillero fecundo de vocaciones sacerdotales, religiosas y de laicos misioneros, al infundir desde la niñez el verdadero amor a Jesús y a su Iglesia y revelarles las necesidades de las Iglesias que empiezan a creer en Cristo y que son apenas jóvenes.

Que esta Jornada DOMINF de la Infancia y Adolescencia Misionera, bien preparada y realizada, aumente las oraciones, sacrificios y cooperación económica a favor de tantos millones de niños que sufren no sólo en el orden material sino de manera especial en el espíritu, y haga que entre los niños y adolescentes brote y crezca la semilla de la vocación misionera, sacerdotal, religiosa o laical.

Hna. Ma. Guadalupe Basilio Pérez, M.A.G.
Secretaria Nacional de la Infancia y Adolescencia Misionera

 

 

 

 

 

 

 

 

Entrevista a Monseñor Francisco Moreno Barrón, previo a su viaje a Panamá para participar en el Encuentro Latinoamericano de Responsables de la Pastoral Juvenil

¿Qué nos puede comentar a cerca del motivo de su viaje a Panamá?

Voy a participar en el encuentro Latinoamericano de Responsables de la Pastoral Juvenil. Junto con el Padre Francisco de Asís de la Rosa que es el Secretario Ejecutivo de esta dimensión de Pastoral Juvenil. Este Encuentro se tiene cada dos años. Últimamente, por los ajustes que ha tenido el CELAM, internamente, no se había realizado. Sin embargo, nuevamente nos han convocado y creo que hay una gran expectación, un gran interés en lo que va a suceder. El último encuentro fue hace cuatro años.

El encuentro lo organiza el CELAM a través de las regiones latinoamericanas, y asistimos los responsables nacionales de la Pastoral Juvenil, es decir, el presidente, el secretario, y en un caso especial puede participar algún joven. La finalidad de estos encuentros es revisar el caminar de la Pastoral Juvenil en América Latina. Hacer un intercambio de experiencias y mirar hacia delante; a dónde queremos impulsar este trabajo prioritario de la Iglesia.

En esta ocasión el encuentro está enmarcado en el contexto de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, de manera que hubo un trabajo previo y a partir de ese trabajo que se recogió de las bases, de las voces de los asesores y jóvenes de la Pastoral Juvenil, se hará la reflexión en el sentido de reconocernos “Discípulos y misioneros de Jesucristo” con una identidad muy propia, como agentes de esta Pastoral Juvenil, que quiere dar una respuesta muy especial a Jesús en los tiempos actuales.

¿Qué nos puede platicar a cerca del trabajo Pastoral con los jóvenes en México, cuál será la aportación que se dará en este Encuentro?

Nosotros vamos a compartir la experiencia más reciente, que es la elaboración de las Opciones Pastorales, que con la participación de asesores y jóvenes de nuestras diócesis, de los movimientos juveniles y de las asociaciones que atienden a los jóvenes hemos venido elaborando. Ya no tenemos ahora, como teníamos antes, un plan nacional de pastoral juvenil, sino unas orientaciones que pretenden apoyar el trabajo que se hace en las distintas diócesis, movimientos y asociaciones de nuestra patria.

La novedad será que el impulso a estas opciones, la difusión de estas opciones, en adelante, la haremos a partir de las nuevas Provincias Eclesiásticas de México. Vamos a compartir la manera como llegamos a concretar estas opciones pastorales que son el camino por donde quiere ir la Pastoral Juvenil en México en los próximos años. Seguramente en el intercambio podremos enriquecernos con muchas experiencias en nuestros países.

¿Cuáles son los temas prioritarios en cuanto a trabajo pastoral con jóvenes en México y en Latinoamérica?

Un trabajo prioritario tiene que ser la formación. La formación es un trabajo muy difícil, sobre todo la formación integral a la que ha apostado enserio la Pastoral Juvenil en México y en Latinoamérica. Sin embargo vamos a seguir impulsando estos procesos de educación en la formación en la fe en una formación integral para nuestros jóvenes. Es lo más preciado que tenemos.

Junto con esto, estamos por unir esfuerzos con la Pastoral Familiar y la Pastoral de los Laicos a fin de que esta nueva comisión (Comisión Episcopal para Familia, Juventud y laicos) pueda presentar proyectos comunes, donde podamos retomar al joven desde la familia y desde su realidad laical. Hay otros proyectos, otras prioridades que nosotros seguramente vamos a impulsar pero que van a nacer sobre todo de la realidad particular de las Diócesis y Provincias.

Por la experiencia vivida en anteriores encuentros puedo asegurar que es un trabajo muy intenso, muy serio y que tiene una continuidad. Uno de los aspectos más emotivos de este encuentro será recordar, hacer presentes a todas las personas; obispos, sacerdotes y laicos que han colaborado en el caminar de nuestra Pastoral Juvenil.

Participaremos con la conciencia de que no vamos en nombre propio, sino en nombre de todos mis hermanos obispos, y de todos los asesores y jóvenes de México

 

 

 

 

 

 

 

 

Reunión para la reestructuración de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social en México

Los miembros de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social (CEPS) se reunieron los días 19 y 20 de febrero en las instalaciones de la Secretaría General de la Conferencia del Episcopado Mexicano, con la finalidad de comenzar a delimitar las líneas de acción de la Pastoral Social para este trienio 2006-2009.

En la reunión participaron:

Mons. Gustavo Rodríguez Vega
Obispo Auxiliar de Monterrey
Presidente de la CEPS

Mons. Luis Artemio Flores Calzada
Obispo de Valle de Chalco
Responsable de la dimensión de Pastoral Social-Cáritas

Mons. Miguel Ángel Alba Díaz
Obispo de La Paz
Responsable de la dimensión de Justicia, Paz y Reconciliación

Mons. Abelardo Alvarado Alcántara
Obispo Auxiliar de México
Responsable de la dimensión de Fe y Política

Mons. Carlos Garfias Merlos
Obispo de Ciudad Nezahualcoyotl
Responsable de la dimensión de Pastoral del Trabajo

Mons. Rafael Martínez Sáinz
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Responsable de la dimensión de Pastoral de la Salud

Mons. Domingo Díaz Martínez
Obispo de Tuxpan
Responsable de la dimensión de Pastoral Penitenciaria

Mons. Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de las Casas
Responsable de la dimensión de Pastoral Indígena

Mons. Rafael Romo Muñoz
Obispo de Tijuana
Responsable de la dimensión de Pastoral de la Movilidad Humana

La reunión sirvió además para presentar al nuevo Secretario Ejecutivo de la Pastoral Social, Pbro. Armando Flores; y al Secretario Ejecutivo Adjunto, Pbro. Oscar Arias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carta de Solidaridad con nuestros hermanos de Bolivia

México, D.F., a 26 de Febrero de 2007

H.E. Msgr Aloysius Casey Morgan
Presidente
Mr Roberto Barja Miranda
Director Nacional

Estimados Hermanos:

Les enviamos un cordial saludo, pidiendo a Nuestro Señor Jesucristo por la valiosa labor que realizan al servicio de los más necesitados.

Por los medios de comunicación estamos enterados de las fuertes lluvias provocadas por el fenómeno de El Niño las cuales en la Amazonia y el Oriente de Bolivia son las zonas más golpeadas y que han sido afectadas a un 90% del territorio boliviano.

La cifra de damnificados ascendió a 343,000, informaron hoy fuentes de la Defensa

Civil, el departamento más afectado en las últimas horas es el de Beni (nordeste), con más de 80,000 perjudicados por el fenómeno climatológico de El Niño en donde se comenta que siete de ocho provincias de dicho departamento están bajo el agua, y el número de víctimas fatales llegó a 35 en todo el país, además que los derrumbes y constantes deslizamientos en los caminos dificultan llevar alimentos a las zonas afectadas.

Por esta razón queremos expresarle nuestra solidaridad, como Federación Nacional de
Cáritas Mexicana, ante la situación de emergencia que afrontan nuestros hermanos de
Bolivia, particularmente con los afectados por las intensas lluvias.

Nos ponemos a su disposición y reiteramos nuestro compromiso de solidaridad.

Fraternalmente,

Mons. Gustavo Rodríguez Vega
Presidente de CEPS

Mons. Luis Artemio Flores Calzada
Coordinador de la Dimensión de Pastoral Social Caritas

Pbro. Armando Flores
Secretario Ejecutivo de la CEPS

Lic. Eufemio Flores Valencia
Emergencias, Cáritas Mexicana

 

 

 

 

 

 

 

 

Mensaje para el día de la familia 2007

Dimensión Episcopal de Familia

 

Excmos. Sres. Cardenales
Excmos. Sres. Arzobispos y Obispos
En sus respectivas Sedes

Eminencia / Excelencia:

El 4 de marzo, primer domingo del mes, celebraremos el Día de la Familia, como se ha venido haciendo desde hace algunos años. Es una ocasión propicia para fortalecer nuestra convicción del valor de la familia en la vida eclesial y social.

En una atmósfera creciente de disgregación e individualismo, uno de los retos actuales, nos decía el Papa Juan Pablo II, es “hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión” (Novo Millennio Ineunte 43); reto que ha de asumir plenamente la familia, ya que ésta es núcleo primario donde la persona nace, crece y cultiva su fe y su participación ciudadana.

Para atender el reto mencionado, el Papa nos lanzaba a una espiritualidad de la comunión, antes de programas operativos concretos: “Espiritualidad de la comunión que significa ante todo una mirada del corazón sobre todo hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz ha de ser reconocida también en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado.” (Id 43).

Efectivamente, hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. La comunión trinitaria es nuestra Fuente y nuestra Meta. De Dios Trino y Uno venimos y estamos llamados a volver. La oración –en la contemplación del Padre, por su Hijo y en su Espíritu, en compañía de nuestra Madre María- sea alimento diario de la vida familiar. Una oración que marca el inicio y el culmen del día, que ilumine y ennoblece los diversos momentos de la jornada.

Ahora bien, la espiritualidad de la comunión no debe quedar en un intimismo sentimental e indefinido. Para que la “luz del misterio de la Trinidad” irradie y sea reconocida en los miembros de la familia, ésta debe cultivar una comunicación sincera y abierta, en que todos se conozcan y acepten entre si, mediante una disposición constante a escucharse unos a otros, a comprender y valorar los anhelos y las tribulaciones de los demás miembros de la familia.

La relación familiar ha de estar enfocada primeramente no en lo negativo para soportar, sino en lo positivo para acoger y valorar. Si la vida es don de Dios, cada persona es “un don de Dios para mí” (Novo Millennio Ineunte 43). En la familia se ha de vivir de manera notable al otro “como uno que me pertenece” (Id 43). Si Dios ama a cada persona humana, esa persona es digna de ser amada por mí. Esta es la “amabilidad objetiva”: Saber encontrarme con el otro en la riqueza de su ser, pues también es imagen de Dios; saber cultivar con él una relación y estima auténtica, verdadera; ser capaz de amar al otro primeramente por lo que es, luego en todo caso por lo que hace. Nuestra actitud sólidamente amable hace que el otro se vea digno de ser amado, le genera confianza interior y responde en forma positiva. Si llegamos con actitud amable y sonriente, eso destraba recelos y facilita una relación constructiva.

Pero esto no significa desconocer o reprimir los límites personales y ajenos. También es importante atender lo negativo: o sea “soportarnos unos a otros y perdonarnos mutuamente” (Col 3,13; cf. Gal 6,2). No hay relación familiar sin conflictos. La comunión no consiste en negarlos sino en aceptarlos realistamente y afrontarlos con entereza y esperanza: sin coaliciones defensivas, sin agresiones, sin resignación o dobles mensajes. Saber discutir si es necesario, pero procurando percibir y comprender las motivaciones del otro, buscando la verdad y el bien más allá de la postura de cada uno, más allá de lo “mío” y lo “tuyo”, en el “nosotros”.

El soportarnos, comprendernos y perdonarnos en la relación familiar, no se realiza sin el poder de la gracia de Dios, que sólo actúa en la pobreza del ser humano, en el reconocimiento de su debilidad, como lo confiesa San Pablo, quien después de suplicar muchas veces a Dios que le quitara el aguijón de la carne, se da cuenta que es la condición para reconocer la propia verdad frente a Dios y dejarse envolver por el poder divino. Si Pablo pretendía que la gracia de Dios debía procurar inmunidad en la criatura para superar toda sombra de imperfección, luego, en cambio, descubre la gran distancia entre la idea humana egocéntrica y perfeccionista, y la santidad cristiana acogida con sorpresa y gratitud en la misma miseria humana: “cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2Cor 12,10). Es la propia debilidad, no rechazada pero sí integrada, habitada por la Gracia.

De esta manera, lo mismo negativo se asume gracias a la luz del misterio trinitario que habita en la persona y en la atmósfera familiar; luz que irradia otros momentos de la misma familia, como son, por ejemplo, el tiempo de los alimentos, de la reflexión y del descanso.

La familia que come y descansa unida, no puede dejar de orar unida… para permanecer unida.

La familia que permanece unida, es casa y escuela de comunión para otras familias.

Mons. Rodrigo Aguilar Martínez
Obispo de Tehuacán
Responsable de la Dimensión Episcopal de Familia

 

 

 

 

 

 

 

Encuentro Nacional de Productores de Ecosol

A realizarse los días 28 y 29 de abril en la Cd. de México, Lugar: CENAMI, ubicado en la Av. Xochiquetzali (antes morelos) No. 255, Col. Santa Isabel Tola, tel. 55774718

Convocan: Red Mexicana de Comercio Comunitario- REMEC, Comisión Episcopal de Pastoral Social-CEPS-CÁRITAS, Kolping México.

Objetivo del Encuentro: Favorecer un espacio de encuentro de productores, que permita sensibilizarlos sobre el entorno Global Nacional -Internacional, para ubicar el impacto que genera a nivel local y con cada experiencia productiva, como una base para la integración de propuestas desde un enfoque de la solidaridad.

Objetivos específicos.

·Identificar las problemáticas y necesidades de los productores, partiendo de un análisis de la coyuntura global económica, social, política y cultura, como factores de incidencia en los procesos locales.

·Establecer los fundamentos ideológicos desde los valores y principios de la REMECC, hacia el unificar criterios de transformación, producción, distribución, comercialización y consumo, que nos den identidad como promotores del modelo alternativo que fomentamos en nuestros procesos.

·Generar espacios de venta fijos y temporales, a partir de la vinculación y articulación entre productores, organizaciones y Redes.

Mayores informes comunicarse:
Ma. Inés Sandoval Rangel
Coordinadora del área de Economía Solidaria
www.ceps-caritasmexico.org
Incidencia1@ceps-caritasmexico.org
Sarain0203@hotmail.com
Tels. (55)55631604, 55636543

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Feria Nacional de Economía Solidaria

 

A realizarse los días 4 y 5 de agosto 2007 en la Alameda Central, Col Centro de Dolores Hidalgo, Gto. Donde se desarrollarán: Intercambios de experiencias, eventos culturales, mesas y exposiciones temáticas, espacios de comercialización solidaria, trueque, dinero social, exposiciones de una gran variedad de productos artesanales, orgánicos, medicina alternativa y muchos otros.

 

Mayores informes comunicarse:
Ma. Inés Sandoval Rangel
Coordinadora del área de Economía Solidaria
www.ceps-caritasmexico.org
Incidencia1@ceps-caritasmexico.org
Sarain0203@hotmail.com
Tels. (55)55631604, 55636543


 

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