Encuentro Nacional de Productores de Ecosol

A realizarse los días 28 y 29 de abril en la Cd. de México, Lugar: CENAMI, ubicado en la Av. Xochiquetzali (antes morelos) No. 255, Col. Santa Isabel Tola, tel. 55774718

Convocan: Red Mexicana de Comercio Comunitario- REMEC, Comisión Episcopal de Pastoral Social-CEPS-CÁRITAS, Kolping México.

Objetivo del Encuentro: Favorecer un espacio de encuentro de productores, que permita sensibilizarlos sobre el entorno Global Nacional -Internacional, para ubicar el impacto que genera a nivel local y con cada experiencia productiva, como una base para la integración de propuestas desde un enfoque de la solidaridad.

Objetivos específicos.

·Identificar las problemáticas y necesidades de los productores, partiendo de un análisis de la coyuntura global económica, social, política y cultura, como factores de incidencia en los procesos locales.

·Establecer los fundamentos ideológicos desde los valores y principios de la REMECC, hacia el unificar criterios de transformación, producción, distribución, comercialización y consumo, que nos den identidad como promotores del modelo alternativo que fomentamos en nuestros procesos.

·Generar espacios de venta fijos y temporales, a partir de la vinculación y articulación entre productores, organizaciones y Redes.

Mayores informes comunicarse:
Ma. Inés Sandoval Rangel
Coordinadora del área de Economía Solidaria
www.ceps-caritasmexico.org
Incidencia1@ceps-caritasmexico.org
Sarain0203@hotmail.com
Tels. (55)55631604, 55636543

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Feria Nacional de Economía Solidaria

 

A realizarse los días 4 y 5 de agosto 2007 en la Alameda Central, Col Centro de Dolores Hidalgo, Gto. Donde se desarrollarán: Intercambios de experiencias, eventos culturales, mesas y exposiciones temáticas, espacios de comercialización solidaria, trueque, dinero social, exposiciones de una gran variedad de productos artesanales, orgánicos, medicina alternativa y muchos otros.

 

Mayores informes comunicarse:
Ma. Inés Sandoval Rangel
Coordinadora del área de Economía Solidaria
www.ceps-caritasmexico.org
Incidencia1@ceps-caritasmexico.org
Sarain0203@hotmail.com
Tels. (55)55631604, 55636543

 

 

 

 

 

 

 

 

El ‘no’ de la Iglesia al aborto es un ‘sí’ valiente a la vida

Entrevista a Mons. Rodrigo Aguilar Martínez, Presidente de la Comisión Episcopal de Familia, Juventud y Laicos de la Conferencia del Episcopado Mexicano


El debate sobre la despenalización del aborto en la capital de la República Mexicana, se ha extendido a todos los rincones del país. Presentamos la entrevista que realizó la agencia Zenit-El Observador con Monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, Obispo de Tehuacán y Presidente de la Comisión Episcopal de Familia, Juventud y Laicos de la Conferencia del Episcopado Mexicano.


¿ Cuáles serían las consecuencias de la despenalización del aborto en la capital, para el resto del país?

En la realidad de México, lo que sucede en el Distrito Federal sirve como ejemplo a seguir en el resto del país. En el anterior gobierno federal, los criterios venían marcados por la Secretaría de Salud; ahora parece que las cosas han cambiado: la Secretaría de Salud está manejando una postura más firme en la defensa de la vida humana, pero ha dejado que sean el Distrito Federal y los estados quienes discutan y legislen al respecto para sus propios territorios.

¿Hay alguna «transmisión de ideas» en este renglón a los demás congresos de los estados?

El tema del aborto que está discutiéndose en el DF, nos interesa para el resto del país no sólo por esa cadena que se puede provocar a nivel nacional, sino por la gravedad misma del aborto, donde quiera que se pretenda legislar sobre él. El aborto provocado, es la muerte deliberada y directa de un ser humano en cualquier etapa que va desde la concepción hasta el nacimiento. Quienes pretenden despenalizar el aborto para defender los derechos de la mujer, con eso están matando a otro ser humano y sus derechos; y se trata del ser más indefenso, sujeto enteramente a lo que los ya vivos decidan respecto a él. Por eso el aborto es un verdadero crimen.

La postura de la Iglesia católica, ¿es puramente de fe o, igualmente, posee bases científicas sólidas?

La postura de la Iglesia católica no es solamente de fe, sino que está sustentada en claras y precisas bases científicas. Hay cuatro hechos demostrados por la ciencia: primer hecho, cuando la célula femenina -o sea el óvulo- queda fecundada por la célula masculina -o sea el espermatozoide- se tiene la concepción. El óvulo fecundado por el espermatozoide se llama cigoto y es un nuevo embrión, o sea un organismo nuevo, el cual, aunque se va gestando dentro del cuerpo de la mujer, tiene un patrimonio genético diferente del de la mujer.

Segundo hecho científico, este organismo pertenece a la especie biológica humana, basta analizar el número y la naturaleza de los cromosomas.

Tercer hecho, el cigoto es un organismo programado, que no es simplemente la suma de los códigos genéticos del papá y la mamá, sino que es un ser con un proyecto y un programa nuevos, que no ha existido antes y no se repetirá jamás. En ese programa genético están las características del nuevo individuo, por ejemplo la estatura, el color de los ojos, hasta el tipo de enfermedades genéticas a las que estará sujeto.

Cuarto hecho, la ciencia dice que el crecimiento del embrión se da de modo coordinado, continuo y gradual; sin saltos cualitativos y con diferenciación progresiva que da origen a la formación de los tejidos y los órganos.

¿En qué tiempo ocurre dentro del vientre de la madre?

El desarrollo y la diferenciación del embrión son muy rápidos. A las cinco semanas de su concepción, el embrión humano apenas mide un centímetro, pero diversos órganos ya han empezado a tomar forma. A los dos meses la forma del cuerpo ya está completa. En adelante no necesitará más que refinar sus funciones y crecer. De los dos a los nueve meses multiplicará veinte veces su estatura y mil veces su peso. El desarrollo continuará después del nacimiento, durante toda la vida. Si los legisladores pretenden despenalizar el aborto antes de las catorce semanas, que adviertan los datos de la ciencia en esa etapa de formación del embrión. Sencillamente, que observen lo espeluznante de las fotografías o videos de un aborto provocado.

¿Hay posibilidades de influir entre los legisladores?

No veo, personalmente, mucha posibilidad de diálogo con los legisladores más aguerridos en la intención de despenalizar el aborto. Si se pudiera abrir a un plebiscito, espero que la ciudadanía participe amplia y sensatamente, con verdadero criterio humano.

La postura de la Iglesia, ¿se sigue tomando «como una imposición»?

Al reiterar la postura de la Iglesia católica, no pretendo imponer esta doctrina, sino hacer ver cómo se fundamenta, acentuando el aspecto científico. El aborto no es válido en ningún caso; porque se trata de una nueva vida humana, que ya tiene derecho a nacer y vivir. Ni siquiera es válido el aborto cuando ha sido por violación: en este caso hay que castigar al violador y ayudar a sanar biológica, psicológica y moralmente a la mujer violada, pero favoreciendo que concluya su embarazo y si no quiere quedarse con su criatura, que la pueda dar en adopción.

¿Advierte usted un sesgo pernicioso en el uso del lenguaje por parte de los legisladores pro-aborto?

Sí, ésa es otra situación que se está dando, ya desde hace tiempo, que se va cambiando el significado de los términos; por ejemplo se pretende hablar de embarazo hasta que el óvulo fecundado se implanta en el útero; sin embargo la ciencia ya ha definido que el embarazo se da con la fecundación o concepción misma, sin esperar a la implantación del embrión.

¿A la Iglesia se le seguirá tachando de «negativa» por posturas como ésta?

Cuando la Iglesia católica sostiene un «no» decidido al aborto, es porque está sosteniendo un «sí» valiente y firme a la vida, especialmente de los más indefensos que no son las mujeres, sino los bebés que se están gestando en el vientre de las mujeres.

¿Sigue habiendo excomunión para quienes permiten el aborto?

Para ratificar la defensa de la vida humana desde la concepción y, por lo mismo, para reafirmar la gravedad de quien atenta contra esa vida humana del más indefenso, la Iglesia sostiene la excomunión automática para quien procura el aborto y que éste se produzca.

Dicen los legisladores del Distrito Federal que se trata de evitar la muerte de mujeres que abortan clandestinamente: ¿es ésa la solución adecuada?

La solución para que no aumenten las muertes de mujeres por abortos clandestinos, no es legalizar el aborto; esto sólo provocará mayor cantidad de embarazos no deseados, más riesgos de infecciones y de VIH-SIDA y, en general, mayor degradación de la dignidad humana. La auténtica solución es revalorar la dignidad humana, incluida la sexualidad, la cual no consiste solamente en cuerpo, emociones y placer; sino que incluye a toda la persona en sus aspectos biológicos, psicológicos y espirituales. La sexualidad implica nuestro modo de pensar, de reaccionar y de actuar como varones o como mujeres. Cuando la sexualidad incluye la genitalidad, es porque la unión de cuerpos y de corazones quiere abrirse a la posibilidad de una nueva vida humana, participando entonces en la colaboración de la «obra maestra de Dios», que es un nuevo ser humano.

Zenit-El Observador

 

 

 

 

 

 

 

 

XVI Congreso de Cáritas Latinoamericana y del Caribe y III Encuentro Continental de Pastoral Social-Cáritas en Haití

Motivados por el lema “Discípulos y discípulas de Jesús, por una América incluyente y solidaria”, delegaciones de todo el continente arribaron a Haití, para asistir al XVI Congreso Latinoamericano de Caritas y III Encuentro Continental de Pastoral Social.

Cáritas procura animar e impulsar procesos que colaboren en la construcción de una sociedad en la cual la dignidad de las personas, los derechos humanos, la promoción y el desarrollo solidario sean las claves de una nueva forma de convivencia y relación. Por eso, en el contexto actual del continente americano, es necesario fomentar la cultura de la vida, para lograr comunidades reconciliadas y comprometidas en la construcción de un nuevo orden. Con ese espíritu se realizó el XVI Congreso Latinoamericano y Caribeño de Cáritas y III Encuentro Continental de Pastoral Social-Cáritas, en la diócesis de Les Cayes, Haití.

En estos Congresos establecieron planes de trabajo y estrategias conjuntas que servirán de base para diseñar el próximo plan regional.

Participaron doscientos delegados de Cáritas Antillas, Cuba, Haití, República Dominicana y Puerto Rico (Zona Caribe), Centroamérica, México y Panamá (Zona CAMEXPA), Bolivia, Venezuela, Ecuador, Perú, Colombia (Zona Bolivariana), Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Brasil (Zona Cono Sur); América del Norte (Catholic Relief Service), Cáritas Internationalis, Caritas Noruega, Catholic Agency for Overseas Development (CAFOD), Cáritas Alemana, Cáritas Suiza y Cáritas España.

Recuperando el trabajo realizado en las reuniones zonales, en el Congreso se reflexionó sobre: “Justicia, reconciliación y paz”; “Migraciones y trata de personas”; “Medio ambiente, gestión de riesgos y emergencias”, y “Desarrollo humano, integral y solidario”. Estos temas fueron abordados desde las perspectivas de algunas de las áreas de trabajo de Cáritas, “Género”, “Comunicación”, “Participación ciudadana” y “Solidaridad”. El fruto de los talleres servirá para diseñar el Plan Regional que orientará la tarea institucional en el próximo período.

Haití se encuentra entre los países más pobres de la región, con un cuarenta y cinco por ciento de analfabetismo, más de ocho millones de habitantes del país que viven sin alcanzar sus necesidades básicas y la riqueza se concentra en alrededor del uno por ciento de la población, entre otros datos que reflejan esta realidad. La actividad predominante se desarrolla en el ámbito rural, aunque la situación de pobreza en ese medio, obliga a que muchos tengan que migrar a las ciudades o a otros países vecinos. Sumada a esta situación social, la creciente deforestación hizo que las lluvias vuelvan aún más vulnerable la zona a las grandes tormentas y catástrofes climáticas.

Sin embargo, lejos de desalentarse, el pueblo haitiano persevera en la búsqueda de una realidad distinta. La solidaridad y la capacidad de concretar experiencias en las pequeñas comunidades, son parte de un fermento transformador que va sembrando un horizonte nuevo.

Con esa esperanza, Haití, fue sede de este Congreso de Pastoral Social-Caritas, en el que se establecieron las nuevas estrategias que marcarán el rumbo del trabajo de la pastoral caritativa de la Iglesia en la región para los próximos cuatro años.

El lema del Congreso fue "Discípulos y discípulas de Jesús, por una América incluyente y solidaria". EL evento fue inaugurado el día 19 de marzo, con la celebración solemne de la Eucaristía, presidida por el Obispo de Les Cayes Mons. Jean Alix Terrier y acompañado en todas sus sesiones por el Obispo Presidente de Caritas en Haití, Mons. Pierre Andre Dumas, Obispo auxiliar de Puerto Príncipe.

La delegación mexicana que asistió a estos encuentros estuvo compuesta por Mons. Gustavo Rodríguez Vega, Obispo Auxiliar de Monterrey y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, por Mons. Luis Artemio Flores Calzada, Obispo de Chalco y responsable de la Dimensión Pastoral Social-Cáritas de la CEPS, por los PP. Armando Flores Navarro y Oscar Arias Bravo, Secretarios Ejecutivo y Adjunto de la CEPS respectivamente y por la Srta. Idalia Guerra de Cáritas de Monterrey. De México participan además el P. Francisco Escobar del departamento de Justicia y Solidaridad del CELAM y el P. Antonio Sandoval Tajonar que colabora con el Secretariado Latinoamericano de Cáritas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Mensaje final Congreso Pastoral Social Cáritas

“DISCÍPULOS Y DISCÍPULAS DE JESÚS,
POR UNA AMÉRICA INCLUYENTE Y SOLIDARIA”

1. Nos hemos reunido en Haití, del 19 al 24 de marzo, delegados y delegadas de todos los países de América Latina, del Caribe y de los Estados Unidos, para realizar en este querido país el XVI Congreso Latinoamericano y Caribeño de Cáritas y el III Encuentro Continental de Pastoral Social-Cáritas. Nos acompañaron también representantes de Cáritas Internacional y de varias Cáritas hermanas de Europa. Nuestra presencia en medio de un pueblo valiente que posee una rica historia y una cultura impresionante, ha querido ser un signo de solidaridad respetuosa y fraterna con sus esfuerzos para construir, con el concurso de todos los sectores, un futuro de esperanza.

2. En sintonía y comunión con la próxima Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño, nuestro Congreso ha tenido como tema “Discípulos y discípulas de Jesús, por una América incluyente y solidaria”. Esa es la actitud que marca nuestra presencia junto a la Iglesia local que nos ha acogido con conmovedora caridad fraterna. Hemos venido a dejarnos enseñar por la realidad haitiana, con sus luces y sombras, con sus angustias y esperanzas. Hemos contemplado el rostro sufriente del Señor en tantos rostros de niños/as, de jóvenes, de adultos/as y de ancianos/as; y hemos contemplado también, en esos mismos rostros, los signos de la presencia del Señor resucitado.

3. Como organismos católicos empeñados en llevar adelante el compromiso social de la Iglesia, tuvimos la gracia de conocer y escuchar a esta Iglesia hermana, representada en los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos/as y laicos/as que han participado en el Congreso. Damos gracias a Dios por el camino que su Cáritas y Pastoral Social vienen recorriendo, así como por las orientaciones pastorales que guían su servicio generoso sobre todo a las comunidades más empobrecidas. Y queremos expresarle nuestro profundo respeto, admiración y solidaridad.

4. Creemos que el concepto de Estado no viable o Estado fracasado, con el que se ha querido etiquetar a esta Nación, es una manera de mantener la dependencia, presentando la solución sólo desde fuera, instrumentalizando al pueblo, quitándole la capacidad de ser sujeto de su propia historia, destruyendo, con las ayudas alimentarias subsidiadas, la capacidad productiva de un pueblo mayoritariamente agrícola, propiciando la liberación financiera destructora de la capacidad de recaudación del Estado.

5. Durante estos días fecundos de Encuentro y Congreso hemos querido reafirmar, ante todo, nuestra identidad de discípulos y discípulas de Jesús llamados a construir una “América incluyente y solidaria”, participando activamente en el proceso de transformación de la realidad sufriente de nuestros pueblos. La alegría que compartimos por habitar en “el continente de la esperanza”, no nos impide constatar con tristeza las muchas situaciones de dolor y muerte que nos interpelan como cristianos/as para renovar cada día nuestro compromiso y corresponsabilidad con la vida de los más pobres y excluídos/as.

6. Nuestra espiritualidad, por eso mismo, lejos de alejarnos de la realidad que vivimos, ha de enraizarnos siempre más y más en ella. A la luz del Evangelio y de la Enseñanza Social de la Iglesia, y con la pedagogía de Jesús, nuestro obrar personal y comunitario ha de fortalecer siempre la construcción de sociedades más justas, fraternas y solidarias, signos del Reino de Dios. Nos renueva siempre en este compromiso la mirada creyente y esperanzada del tiempo que nos toca vivir. Y al reconocer y celebrar que Dios obra en la historia, y nosotros/as con El, encontramos fortaleza y sabiduría para rechazar las tentaciones de quienes, instalándose en el individualismo o indiferencia, en la mentira o en la búsqueda del propio interés, pretenden hacer creer que no es posible un mundo mejor para todos y todas.

7. Descubrimos también que hemos de seguir creciendo para que en todas nuestras acciones asumamos cada vez más ese estilo común y evangélico de acompañar los procesos de crecimiento integral de las personas y de las comunidades. Esto supone evitar todo tipo de paternalismos y asistencialismos pues sólo generan dependencia y no verdadera libertad. Al trabajar con los pobres hemos de procurar siempre afianzar su dignidad, y desde ella, reconocer que tienen derecho a ser sujetos, protagonistas y artífices de su crecimiento y desarrollo, desplegando la capacidad de organizarse y encontrando el modo creativo de expresarse y hacer oír su voz.

8. Queremos, además, que nuestro obrar incida también en la vida de nuestros pueblos, propiciando la elaboración de leyes y políticas públicas que defiendan el derecho de todos y todas a una vida digna.

9. Hoy nos sentimos interpelados e interpeladas especialmente por algunos signos de los tiempos que nos desafían a renovar nuestras prácticas y el rumbo de nuestras acciones como Pastoral Social-Cáritas en América:

a) La pluralidad de los pueblos de América, que nos invita a un permanente dialogo y a vivir en una interrelación enriquecedora, manteniendo al mismo tiempo nuestras identidades;

b) La creciente irrupción de la mujer en la sociedad, que cuestiona y enfrenta al patriarcado y machismo imperantes, promoviendo caminos de equidad y reciprocidad entre hombres y mujeres;

c) El surgimiento de nuevos actores y movimientos sociales organizados que quieren participar e incidir en el campo de lo político;

d) La creciente toma de conciencia de la necesidad de preservar el medio ambiente, la tierra y el uso del agua, y evitar el uso indiscriminado e irresponsable de todos ellos;

e) La enorme pobreza, agravada por el modelo neoliberal, y las situaciones de violencia que llevan a tantos hermanos y hermanas a migrar forzadamente buscando mejores horizontes de vida;

f) La emergencia de las comunidades pobres y excluidas que se organizan para realizar múltiples iniciativas productivas, gestando experiencias de economía solidaria.

10. Hemos orado para que el Espíritu del Señor guíe los trabajos de la próxima Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño en Aparecida, Brasil. Por nuestra parte, brindaremos nuestro aporte como Pastoral Social-Cáritas, señalando las situaciones que necesitan hoy de solidaridad y justicia social y asumiendo nuestra propia responsabilidad.

11. Haití ha dejado en nosotros una huella profunda e imborrable, porque hemos tocado de cerca otras realidades preciosas de la vida y cultura de este pueblo hermano. En nuestra mente y en nuestro corazón llevamos el recuerdo de tantos signos de vida y esperanza que caracterizan el alma de un pueblo que desea construir un futuro mejor.

Por eso, al concluir nuestro trabajo, y como modo concreto e inmediato de vivir nuestra solidaridad, queremos comprometemos a:

a)Acompañar al pueblo de Haití en sus esfuerzos para salir de esta larga situación de crisis y lograr la construcción de un orden social equitativo basado en el respeto de los derechos políticos, económicos, sociales y culturales de todos y todas;

b)Reafirmar la importancia de un proceso de reconquista de la plena soberanía del país a través del afianzamiento de la estabilidad institucional y de procesos amplios de participación;

c)Construir con la Iglesia de Haití puentes de solidaridad que nos permitan vivir la práctica del amor y del compromiso con nuestros hermanos y hermanas más sufrientes, posibilitando también que nuestros pueblos conozcan la historia y cultura del pueblo haitiano.

12. Hemos definido, finalmente, los ejes temáticos, y sus correspondientes desafíos y prioridades, que orientarán nuestra acción como discípulos y discípulas de Jesús en los próximos 4 años. Dichos ejes son: Justicia, Paz y Reconciliación; Migrantes y trata de personas; Medio Ambiente y emergencias; Desarrollo humano integral y solidario; Fortalecimiento Institucional.

Con Santa María de Guadalupe, la perfecta discípula y misionera, nos ponemos nuevamente en camino para que nuestros pueblos tengan Vida en abundancia.

Laborde, Haití, 23 de marzo de 2007


 

© 2007 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO