Opus Dei: Carta del Prelado

Con estas letras, Mons. Javier Echevarría recuerda que los cristianos -respetando la libertad de todos- deben transmitir su fe, con el ejemplo y con la palabra.

2008/01/07

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Desde el pasado 25 de diciembre, todo nos habla del nacimiento de Cristo, Verbo eterno del Padre, encarnado y nacido de la Virgen María para salvarnos. En los países de tradición cristiana, la piedad popular manifiesta de mil modos la alegría ante este maravilloso Misterio. Muchos hombres y mujeres de buena voluntad, también no cristianos, comparten con los católicos los ideales de paz, justicia y solidaridad evocados por esta fiesta, lo que constituye una prueba más de cómo el mensaje de Cristo responde a las aspiraciones más profundas de las criaturas.

Sin embargo, más allá del despertar de esos anhelos —que tienen su importancia, sobre todo en momentos como los actuales, caracterizados por la falta de paz en muchas naciones y en muchas conciencias—, lo decisivo de la Navidad es el hecho mismo que celebramos. Lo recordaba el Santo Padre, pocos días antes de esta fiesta: en Belén se manifestó al mundo la Luz que ilumina nuestra vida; se nos reveló el Camino que nos lleva a la plenitud de nuestra humanidad. Si no se reconoce que Dios se hizo hombre, ¿qué sentido tiene festejar la Navidad? La celebración se vacía. Ante todo nosotros, los cristianos, debemos reafirmar con profunda y sentida convicción la verdad del Nacimiento de Cristo para testimoniar delante de todos la conciencia de un don inaudito que es riqueza no sólo para nosotros, sino para todos[1].

La Navidad nos vuelve a poner ante los ojos la urgencia de colaborar con Cristo en la aplicación de los frutos de la Redención. Buen ejemplo nos dan los pastores de Belén: después de acudir presurosos a la gruta, donde encontraron a María y a José y al Niño reclinado en el pesebre, regresaron a su trabajo habitual llenos de alegría. Volvieron cambiados por dentro, glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, y deseosos de comunicar a sus parientes y vecinos la buena nueva; de modo que todos los que lo oyeron, se maravillaron de cuanto los pastores les habían dicho[2]. Y eso que muy probablemente eran, como sucede también ahora, personas retraídas, poco dadas a la conversación.

Cuando alguien experimenta un gozo grande, siente el impulso de comunicarlo a las personas con las que se relaciona. Sucede con mayor motivo cuando se trata de la vida sobrenatural, que Jesús ha traído a la tierra. Es ésta una dicha que no se puede ocultar, porque la vocación cristiana lleva consigo, por su misma naturaleza, vocación apostólica. La alegría de haber sido salvados por Dios no cabe en un corazón solo. Dice San Agustín que quien logra la conversión de un alma tiene la suya predestinada. ¡Pues pensad lo que será traer al camino de Dios, a la entrega, a otras almas! ¡Algo maravilloso! (...). Porque el bien, de suyo, es difusivo. Si yo gozo de un beneficio, necesariamente tendré deseos eficaces de que otros vengan a participar de esa misma felicidad [3].

Sin embargo, en muchos lugares se ha consolidado la falsa idea de que no resulta conveniente hablar a otras personas de las propias convicciones religiosas. Equivale —dicen— a entrometerse en la conducta privada de los demás, atentando a la intimidad de cada uno. Debemos rechazar semejante actitud y estar siempre dispuestos a dar razón de la esperanza de nuestra vocación cristiana[4], con sinceros deseos de que resuene en los oídos de nuestros parientes, amigos y conocidos la buena nueva de la salvación.

No hay que conformarse con el testimonio del ejemplo, porque el ejemplo solo —siendo indispensable— no basta. Recordemos el reproche del Señor a quienes no advertían al pueblo de los peligros de la idolatría: son perros mudos, incapaces de ladrar, somnolientos, tumbados, amigos de dormitar[5].

Hijas e hijos míos, permanezcamos vigilantes para no hacernos acreedores a esa censura del Señor; dejaríamos de ser sal de la tierra y luz del mundo[6]. Y eso no debe suceder. ¿Alimentas tu afán apostólico como si fuera un instinto sobrenatural? ¿Cómo pides al Señor que ponga en tus labios la palabra oportuna en tus conversaciones diarias, también en las de carácter profesional y en los ratos de descanso? Hay que hablar a los hombres y mujeres de la divina condescendencia que se ha manifestado con la venida del Hijo de Dios al mundo, y de cómo el Señor espera nuestra colaboración en el anuncio de su mensaje de amor, de vida y de paz.

Hace pocas semanas, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó una Nota doctrinal acerca de algunos aspectos de la evangelización, que Benedicto XVI recomienda meditar a todos los fieles[7]. Entre otros puntos, ese documento recuerda que «estimular honestamente la inteligencia y la libertad de una persona hacia el encuentro con Cristo y su Evangelio no es una intromisión indebida, sino un ofrecimiento legítimo y un servicio que puede hacer más fecunda la relación entre los hombres»[8]. Más aún: «La actividad por medio de la cual el hombre comunica a otros eventos y verdades significativas desde el punto de vista religioso, favoreciendo su recepción, no solamente está en profunda sintonía con la naturaleza del proceso humano de diálogo, de anuncio y aprendizaje, sino que también responde a otra importante realidad antropológica: es propio del hombre el deseo de hacer que los demás participen de los propios bienes»[9].

Naturalmente, en esto como en todo, no sólo respetamos la intimidad y la libertad de los demás, sino que las defendemos; excluimos toda forma de violencia. Muy vivo conservamos el ejemplo y la enseñanza de San Josemaría, que nos señalaba: he defendido siempre la libertad de las conciencias. No comprendo la violencia: no me parece apta ni para convencer ni para vencer[10].

Me ha venido a la memoria la insistencia de nuestro Padre en este punto. Quizá se hizo más frecuente cuando empezó a difundirse en algunos ambientes la idea de que no es necesario tratar de nuestra fe con las demás personas; de que basta el testimonio de la propia conducta. Frente a esa actitud, que podría llegar a paralizar las ansias misioneras de la Iglesia, San Josemaría reaccionaba con fortaleza apostólica. Puntualizaba: es necesario que mis hijos busquen la ocasión de hablar, de comunicar estas maravillas que el Señor nos ha confiado. No basta la presencia, para trabajar cristianamente[11].

Cuando el Concilio Vaticano II se acercaba a su conclusión, nuestro Fundador nos impulsó a poner en práctica las grandes enseñanzas de esa magna Asamblea de la Iglesia; sobre todo, nos invitaba a recordar a la gente, en público y en privado, la llamada universal a la santidad y al apostolado proclamada con fuerza en el Concilio. Nos instaba a mantener con todos —católicos y no católicos, cristianos y no cristianos— una perseverante conversación apostólica fundada en la verdad y en la caridad. Así vivió hasta el final. Me pasan por la cabeza los recuerdos de cómo aprovechaba las ocasiones para servir de este modo a las almas.

Corrían tiempos en los que se aireaba mucho que era mejor no exponer la fe cristiana a las demás personas; algunos incluso concebían el diálogo como un coloquio en el que era preciso dejar de lado las verdades enseñadas por la Iglesia, como si cualquier opinión referente a Dios o a las verdades reveladas fuese igualmente válida y auténtica. En esas circunstancias, partiendo del Evangelio, San Josemaría comentó los múltiples ejemplos de las charlas o predicaciones que Jesucristo mantuvo con sus contemporáneos. Y gozaba al comprobar que de la misma manera se han comportado los cristianos a lo largo de los siglos, siguiendo el ejemplo del Maestro. Los primeros Doce —para predicar el Evangelio— tuvieron una conversación maravillosa con todas las personas a las que encontraron, a las que buscaron, en sus viajes y peregrinaciones. No habría Iglesia, si los Apóstoles no hubieran mantenido ese diálogo sobrenatural con todas aquellas almas. Porque el apostolado cristiano no es más que eso: ergo fides ex auditu, auditus autem per verbum Christi (Rm 10, 17); ya que la fe proviene del oír, y el oír depende de la predicación de la palabra de Jesucristo[12].

En su reciente carta encíclica sobre la esperanza cristiana, el Papa expone con incisividad estas enseñanzas. Partiendo de que el afán de santidad es algo intransferible —nadie puede sustituirnos en la correspondencia personal a la gracia—, Benedicto XVI explica: la relación con Jesús es una relación con Aquel que se entregó a sí mismo en rescate por todos nosotros (cfr. 1 Tm 2, 6). Estar en comunión con Jesucristo nos hace participar en su ser "para todos", hace que éste sea nuestro modo de ser. Nos compromete en favor de los demás[13]. Ahí tiene su raíz la necesidad de comunicar la buena nueva de la salvación a otras almas. Nuestra vocación de hijos de Dios, en medio del mundo, nos exige que no busquemos solamente nuestra santidad personal, sino que vayamos por los senderos de la tierra, para convertirlos en trochas que, a través de los obstáculos, lleven las almas al Señor[14]. Nos consta con entera seguridad, pues es algo inherente a la llamada recibida, que el Señor desea que incrementemos el apostolado personal de amistad y confidencia, tan característico de los fieles que viven por vocación divina en medio del mundo, y concretamente de quienes se alimentan del espíritu del Opus Dei.

En este mes se cumplen setenta y cinco años del momento en que San Josemaría dio un impulso decisivo a la labor apostólica con la juventud, que venía realizando desde la fundación del Opus Dei. Fue, en efecto, el sábado 21 de enero de 1933, cuando nuestro Padre reunió por vez primera a un pequeño grupo de jóvenes, para dirigirles una charla de formación cristiana.

¡Con qué sentido sobrenatural, con qué ilusión y cariño comenzó nuestro Fundador esa actividad! Sin embargo, como tantas veces rememoró, a aquel primer Círculo acudieron sólo tres muchachos, a pesar de que se había hablado previamente con nueve o diez. San Josemaría no se desanimó. Lleno de fe, confiando en la intercesión de la Virgen y de San José, y encomendando nuevamente esa labor al Arcángel San Rafael y al Apóstol San Juan, impartió a aquellos primeros la bendición con el Santísimo Sacramento. Meditemos despacio sus palabras: al terminar la clase, fui a la capilla con aquellos muchachos, tomé al Señor Sacramentado en la custodia, lo alcé, bendije a aquellos tres..., y yo veía trescientos, trescientos mil, treinta millones, tres mil millones..., blancos, negros, amarillos, de todos los colores, de todas las combinaciones que el amor humano puede hacer. Y me he quedado corto, porque es una realidad (...). Me he quedado corto, porque el Señor ha sido mucho más generoso[15].

Al día siguiente, domingo 22 de enero, tuvo lugar la primera catequesis -medio imprescindible en la labor apostólica con la juventud, y también con otras personas-, a la que concurrieron algunos de los muchachos que trataba nuestro Padre. Fueron a un colegio de las afueras de Madrid, en la barriada de los Pinos, donde les esperaban un montón de niños. Las clases de formación, las catequesis y las visitas a los pobres y enfermos, que nuestro Fundador realizaba desde mucho tiempo antes, han sido y serán siempre un fundamento solidísimo de este apostolado, que es -así se expresaba siempre nuestro Padre- como la niña de nuestros ojos.

Lógicamente, el peso y el gozo de sacar adelante este apostolado recae principalmente sobre los fieles más jóvenes de la Prelatura, y sobre los que tienen confiado especialmente este encargo. Hijas e hijos míos, pensad en la confianza del Señor, que desea poner en vuestras manos —para que las modeléis, como el escultor modela la arcilla— las almas de tantas jóvenes y de tantos jóvenes, que buscan sinceramente el sentido profundo de sus vidas. Preparad bien los Círculos y las clases de doctrina cristiana, pedid al Espíritu Santo que ponga en vuestras palabras una fuerza que arrastre, y lanzaos con decisión a hablar con vuestras amigas, con vuestros amigos, entablando un diálogo apostólico que les lleve hasta Cristo, suaviter et fortiter[16], con suavidad y con fortaleza.

Remueve mucho la insistencia con que Benedicto XVI habla de que hay que invitar a los jóvenes a ser generosos, a acercarse más al Señor, a seguirle. Hagámosle eco al oído de muchos, confiando en la acción del Espíritu Santo y en la capacidad de entregarse al servicio de ideales grandes, que es siempre una característica de la juventud, aunque a veces parezca dormitar en los corazones.

Acudamos con confianza a San Rafael y a San Juan, Patronos de esta labor, y también a San Josemaría, que comenzó este trabajo hace ya tantos años. Tened presente que de este modo estáis —estamos— preparando el futuro de la Iglesia, el porvenir cristiano de la sociedad.

Con todo cariño, os bendice

vuestro Padre

+ Javier

Roma, 1 de enero de 2008.

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[1] Benedicto XVI, Discurso en la audiencia general, 19-XII-2007.
[2] Cfr. Lc 2, 16-20.
[3] San Josemaría, Apuntes tomados en una tertulia, 29-XII-1959.
[4] 1 Pe 3, 15.
[5] Is 56, 10.
[6] Mt 5, 13-14.
[7] Cfr. Discurso en la audiencia general, 19-XII-2007.
[8] Congregación para la Doctrina de la Fe, Nota doctrinal acerca de algunos aspectos de la evangelización, 3-XII-2007, n. 5.
[9] Ibid., n. 7.
[10] San Josemaría, Conversaciones, n. 44.
[11] San Josemaría, Apuntes tomados en una tertulia, 25-VIII-1968.
[12] San Josemaría, Carta 24-X-1965, n. 13.
[13] Benedicto XVI, Carta enc. Spe salvi, 30-XI-2007, n. 28.
[14] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 120.
[15] San Josemaría, Apuntes tomados en una tertulia, 19-II-1975.
[16] Cfr. Sb 8, 1.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Legionarios de Cristo: 49 religiosos fueron ordenados sacerdotes en Roma

Los 19 mexicanos proceden del Distrito Federal, Estado de México, Michoacán, Guadalajara, Tamaulipas, Zacatecas, San Luis Potosí y Guanajuato.

En total, los 49 nuevos sacerdotes provienen de 9 países y sus edades oscilan entre los 28 y los 49 años.

Entre los nuevos sacerdotes, se encuentran el primer legionario de Cristo de Singapur y el primero de El Salvador.

Los nuevos sacerdotes se encontrarán con el Papa Benedicto XVI durante la Audiencia general del 2 de enero.

El 22 de diciembre, 49 religiosos de la congregación de los Legionarios de Cristo serán ordenados sacerdotes. La celebración será a las 10:00 h en la Basílica de Santa María la Mayor, y presidida por Mons. Luigi de Magistris, Pro-Penitenciario Mayor emérito. Entre los nuevos sacerdotes se encuentran 19 mexicanos, y los primeros legionarios de Cristo de Singapur y de El Salvador. Estas ordenaciones son el regalo de Navidad que tradicionalmente ofrece la Legión de Cristo al Niño Dios y a su Iglesia.

Los candidatos al sacerdocio provienen de 9 países: México (19), Estados Unidos (12), España (8), Brasil (4), Chile (1), Francia (1) Alemania (1), El Salvador (1) y Singapur (1). Sus edades oscilan entre los 28 y los 49 años. Los ocho legionarios españoles proceden de Madrid, Barcelona, Zaragoza, León y Toledo.

Los Legionarios de Cristo son una congregación católica, fundada en 1941 por el P. Marcial Maciel, L.C., que llegó a España en 1946. Tienen como carisma propio una vivencia profunda y auténtica de la caridad, es decir: conocer, vivir y predicar el mandamiento del amor, con especial hincapié en la benedicencia. Buscan vivir y transmitir al corazón de las personas la experiencia transformante de la persona viva de Cristo, y desarrollan su obra educativa, misionera y social en más de 20 países.

Fuente: www.regnumchristi.org

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ARS Chile: Diplomado en línea sobre Democracia electrónica

El Diplomado en Participación Ciudadana y Democracia Electrónica será impartido por académicos y profesionales con amplia experiencia en los temas involucrados en el programa de una variada procedencia institucional.

El curso será impartido de manera virtual. Iniciarán el 31 de enero, a través de la Fundació Universidad de Gerona y ARS Chile

El Diplomado está orientado a todas aquellas personas con intereses diversos con respecto a la innovación democrática basada en la expansión y fortalecimiento de la participación ciudadana. En particular, el Diplomado se encuentra especialmente orientado hacia:

1. Líderes de organizaciones sociales comprometidos en procesos de participación ciudadana;
2. Profesionales del Estado y de la Sociedad Civil con responsabilidades directas en el diseño y ejecución de iniciativas sobre participación ciudadana;
3. Autoridades políticas y cargos directivos de las administraciones locales;
4. Recién licenciados que deseen canalizar el ejercicio de su profesión en el campo de la participación ciudadana.
El Diploma en Participación Ciudadana y Democracia Electrónica corresponde a un programa de postgrado de 180 horas lectivas estructurada en cuatro Módulos y un Taller para la elaboración del proyecto final.

El período lectivo de los módulos temáticos es de 20 semanas, iniciándose el 31 de enero del 2008 y concluyendo el 30 de junio del 2008. Una vez concluida la etapa de los módulos temáticos, se inicia el Taller de Proyecto en el que los alumnos deberán trabajar en su trabajo final del curso.

El seguimiento de cada uno de los módulos temáticos exige por parte del alumno una dedicación semanal de aproximadamente de 12 horas, mientras que el requerimiento en el caso del taller transversal es de 40 horas.

Más información en el sitio: http://www.arschile.cl/ed/index.htm

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El pulso del Papa
“Con los embajadores”

Roberto O’Farrill Corona


Al comenzar 2008, como es tradición al inicio de cada año, el Papa pronunció su discurso al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede y recibió las felicitaciones de los embajadores. El encuentro, que tiene lugar en el Aula Regia del Palacio apostólico del Vaticano, muestra los sentimientos del Pontífice hacia la política internacional, que por ser manifestados a los embajadores, queda asegurado que sean conocidos por todos los jefes de Estado del mundo.

En esta ocasión el Papa tuvo palabras hacia un tema discutido en México hacia finales del año pasado, cuando se refirió a la libertad religiosa, diciendo que “esta exigencia ineludible de la dignidad de cada hombre y piedra angular del edificio de los derechos humanos, está frecuentemente amenazada. Existen lugares donde no se puede ejercer plenamente. La Santa Sede la defiende y pide su respeto para todos”.

En un tema, también relacionado con situaciones que se vivieron en México, bajo ciertas formas de desprecio hacia la familia como institución, el Papa manifestó firmemente su sentir cuando sentenció: “Deploro, una vez más, los ataques preocupantes contra la integridad de la familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer. Los responsables de la política, independientemente de su orientación, deben defender esta institución fundamental, célula básica de la sociedad”.

El Papa además se refirió a los desastres naturales, cada vez más recurrentes como consecuencia del descuido de la creación, sufridos en México y en otros países, cuando mencionó que “Mi pensamiento y mi oración se dirigen sobre todo a las poblaciones sacudidas por espantosas catástrofes naturales. Me refiero a los huracanes e inundaciones que han devastado ciertas regiones de México y de América Central, así como algunos países de África y de Asia, en particular Bangladesh, y una parte de Oceanía”.

Hablando del continente americano, manifestó su deseo de que crezca “la cooperación entre los pueblos de América Latina y, que cesen las tensiones internas en cada uno de los países que la componen”, y se refirió a Cuba “que se apresta –dijo- a celebrar el décimo aniversario de la visita de mi venerado predecesor. El Papa Juan Pablo II fue recibido con afecto por las autoridades y por la población, animando a todos los cubanos a colaborar para conseguir un futuro mejor. Permítaseme retomar este mensaje de esperanza, que no ha perdido nada de su actualidad”.

Benedicto XVI mencionó varios conflictos que existen en el mundo y señaló que “la comunidad internacional mantiene viva su preocupación por Medio Oriente” e hizo un llamamiento “a los israelíes y a palestinos para que concentren sus esfuerzos en poner en práctica los compromisos asumidos en esta ocasión y no frenen el proceso felizmente iniciado”. Refiriéndose a Irak, dijo que “la reconciliación es una urgencia. Actualmente continúan los atentados terroristas, las amenazas y la violencia, en particular contra la comunidad cristiana”. Respecto a Asia, el Papa mencionó a Pakistán, “que en los últimos meses ha sido duramente golpeado por la violencia. En Afganistán se añaden otros graves problemas sociales como la producción de droga”. Hacia África expresó su “profundo pesar al comprobar cómo la esperanza parece casi derrotada por la amenaza de hambre y de muerte que perdura en Darfur”. Hablando de Somalia, subrayó que “sigue estando afligida por la violencia y la pobreza” y llamó la atención de “las partes en conflicto para que cesen las operaciones militares, se facilite la ayuda humanitaria y los civiles sean respetados”. “Kenia -mencionó- ha experimentado estos días una brusca explosión de violencia”. Se refirió finalmente a Europa cuando dijo que “será para todos un buen lugar para vivir si se construye sobre un sólido fundamento cultural y moral de valores comunes tomados de nuestra historia y de nuestras tradiciones y si no reniega de sus raíces cristianas”.

Finalmente, Benedicto XVI aseguró que “al hacer este rápido repaso general queda claro que la seguridad y la estabilidad en el mundo siguen siendo frágiles. El derecho sólo podrá ser una fuerza eficaz de paz si sus fundamentos permanecen sólidamente anclados en el derecho natural, dado por el Creador. Por este motivo, nunca se puede excluir a Dios del horizonte del hombre y de la historia. El nombre de Dios es un nombre de justicia; representa una llamada urgente a la paz”.

El Papa terminó fincado su esperanza en un diálogo internacional que esté inspirado por la reconciliación y la fraternidad y en un compromiso global por la seguridad, afianzado por la no proliferación nuclear.

Del pedido del Papa, lo que México puede aportar es Libertad Religiosa y la defensa de la Familia. De ello podremos dar razón durante el año.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ALMAS: Lanzan comunidad virtual “Aprendiendo a amar”

Con el objetivo de ayudar a los usuarios de www.almas.com.mx a vivir la castidad independientemente del estado de vida que se tenga, la Asociación de Laicos por la Madurez Afectiva y Sexual (ALMAS, A.C.), lanza LA COMUNIDAD VIRTUAL APRENDIENDO A AMAR, para todos aquellos que son parte del Club de Castidad del mismo nombre y para los que se quieran integrar a nuestra comunidad; esto, con la finalidad de que los usuarios puedan entrar a importantes foros de discusión sobre temas de interés; así como chatear con diferentes personas del mundo que buscan Aprender a Amar con el amor de Dios a los demás.

Más información, da click en: www.aprendiendoaamar.com

Fuente: www.almas.com.mx

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RIIAL: Curso virtual de Office Eclesial 2.1

El Equipo del Centro RIIAL Guadalupe, de Santa Fe, Argentina, convoca al curso virtual de Office Eclesial, en su nueva versión 2.1

Si en el 2008 quiere que su parroquia:

- Organice su información sacramental
- Agilice el trabajo administrativo
- Lleve sus calendarios diocesanos y parroquiales
- Cuente con un listado de parroquias y sacerdotes actualizado
- Utilice tecnología avanzada y sencilla
- Cuente con un soporte competente y disponible

Hágalo con el software gratuito de la RIIAL: Office Eclesial 2.1, disponible para Windows XP y ahora también para Windows Vista.

INSCRIBASE a la sexta edición del Curso Virtual de Office Eclesial para Parroquias, y súmese a la comunidad de los que ya saben cómo aprovechar al máximo la información parroquial

Si desea conocer más información sobre el Curso Virtual, visite el siguiente enlace:

http://www.riial.org/cursovirtual

- Inscripciones abiertas hasta el 11 de febrero de 2008
- Inicio de clases: martes 12 de febrero de 2008

http://www.riial.org/centro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Buen Samaritano: Respuesta vaticana al drama de los niños con Sida

Entrevista al presidente de la Fundación, el cardenal Lozano Barragán

Por Marta Lago

En el mundo dos millones y medio de niños afectados de Sida (el 90% se concentran en África subsahariana) esperan una respuesta que les permita vivir; la Fundación «El Buen Samaritano», con sede en el Vaticano, trabaja como promotor y puente de ayudas que necesitan con carácter permanente y urgente. Los fármacos que les dan esperanza de vida cuestan 12,5 euros al mes.

Así lo confirma su presidente, el cardenal Javier Lozano Barragán, en esta entrevista concedida a Zenit, en la que recuerda el origen de «El Buen Samaritano», constituida por el Papa Karol Wojtyla en 2004 --y confirmada por Benedicto XVI-- con personalidad jurídica pública, canónica y civil.

Su finalidad es el sostenimiento económico de los enfermos más necesitados, con particular atención a los de Sida [en todo el mundo la cifra estimada se aproxima a los 36 millones de casos]. La Fundación está confiada al Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud -la gobierna un Consejo de Administración según sus respectivos estatutos--. Preside ambas realidades el cardenal Lozano Barragán.

Alienta la labor de la Fundación el llamamiento que lanzó Benedicto XVI en vísperas de la Jornada Mundial --del pasado 1 de diciembre-- contra el Sida.
Exhortó «a todas las personas de buena voluntad a multiplicar los esfuerzos para detener la difusión del virus HIV, para contrarrestar el despacio que frecuentemente golpea a los que los afectados y para atender a los enfermos, especialmente cuando aún son niños».

--¿Cómo se gestó «El Buen Samaritano»?
--Cardenal Javier Lozano Barragán: Preguntaron hace bastante tiempo a Juan Pablo II: «¿Qué está haciendo la Iglesia por los enfermos de Sida?». Entonces Juan Pablo II me dijo: «Encárguese usted de responder a ese interrogante». Existe un fondo mundial, el Fondo Global para combatir las enfermedades del Sida, la tuberculosis, la malaria; en aquella época su presidente era un católico, Thomas Thompson. Me dijo que promovían una campaña en todo el mundo, que contaban con unos 15 mil millones de dólares para resolver estos problemas, y propuso que nos ayudáramos recíprocamente. Me pareció adecuado. Dos años después -incluso se había cambiado ya de presidente-- me di cuenta de que el Fondo Global quería todo menos ayudar a la Iglesia católica.

Comprobé que el 27% de las instituciones que se dedican en todo el mundo a atender a los enfermos de Sida son católicas -con el dinero de la caridad--; el 44% pertenece a los gobiernos -instituciones financiadas con los impuestos--, el 11% a Organizaciones No Gubernamentales y un 8% a otras confesiones religiosas.

Las instituciones católicas forman, digamos, el principal «socio», pero no se quiere reconocer, entre otras cosas porque se dice que la Iglesia católica es «promotora» del Sida -una acusación banal- porque no permite el preservativo. Perdí el tiempo dos años detrás del Fondo Global. No conseguía absolutamente nada, a pesar de la buena voluntad de Thomson.

Después recibí otra propuesta: del «Leadership Fund», de parte de los EE. UU., que también se presentaba con unos 15 mil millones de dólares para ayudar a los enfermos de Sida en el mundo. Cuando acudí a Nueva York a ultimar las cosas constaté que se pretendía subordinar en cierta forma la Santa Sede a tal Fondo, no tanto para ayudar a los enfermos como para tener cierto control sobre ese 27% integrado por instituciones católicas. Fue una tergiversación de lo que se me había propuesto anteriormente. Ahí terminó todo.

Junto al cardenal Angelo Sodano, entonces secretario de Estado, me pregunté: si somos unos mil doscientos millones de católicos en el mundo, ¿por qué vamos mendigando ayudas donde no nos las quieren dar? ¿Por qué no fundamos una institución precisamente para ayudar a los enfermos de Sida más necesitados? Planteamos la idea a Juan Pablo II y la aprobó; surgió así «El Buen Samaritano» como Fundación. Y elegimos el nombre «El Buen Samaritano» porque es el que ayuda al enfermo más desprotegido, que es Cristo mismo en último término.

--¿La Fundación «El Buen Samaritano» canaliza toda la ayuda de la Iglesia por los enfermos del Sida?
--Cardenal Javier Lozano Barragán: En absoluto. La Fundación «El Buen Samaritano» promueve, orienta y coordina -hasta cierto punto-- las ayudas que se dan en toda la Iglesia y que brindan diversas organizaciones. Pensemos en el caso de Mozambique, donde está trabajando la Comunidad de San Egidio; allí no entramos. Actuamos donde nadie lo hace. Por eso animamos a las organizaciones de ayuda a los enfermos de Sida; les pedimos que se activen, incluso hasta hacer inoperante «El Buen Samaritano». Y si las organizaciones cubrieran todo, sería magnífico. Nuestra función es subsidiaria. Donde las instituciones no llegan, entonces sí entra la Santa Sede con la Fundación «El Buen Samaritano».

--¿Cómo concreta la Fundación sus objetivos? ¿Cómo detecta las necesidades más apremiantes?
--Cardenal Javier Lozano Barragán:
Tenemos una forma peculiar para detectar las necesidades que existen en el mundo. Por un lado contamos con las estadísticas y conocemos los países que registran más enfermos de Sida y sus recursos, también de tipo gubernamental. Y así podemos dirigirnos a los países más pobres. En estos, nuestros interlocutores son los obispos, la Conferencia Episcopal. Les ofrecemos nuestra ayuda y nos confirman cuáles son las necesidades más apremiantes.

Puesto que tenemos pocos fondos, se deben administrar con mucha cautela. Cuando un obispo, por ejemplo, nos propone un caso concreto, le pedimos que se dirija al nuncio: éste debe aprobar la petición y ponerse en contacto con nosotros. Ello facilita mucho el proceso de ayuda; carecemos de burocracia. Los fondos los ingresamos en el «Instituto para las Obras de Religión», el I.O.R. [de la Santa Sede. NdR]. Los nuncios a su vez tienen sus fondos en el I.O.R. Si llega de Ghana la petición de una suma determinada, simplemente hacemos la transferencia de la cuenta de «El Buen Samaritano» a la del nuncio de Ghana. Basta con avisarle por teléfono de que se le ha enviado la suma para utilizarla en la necesidad que indicamos.

De igual forma, al carecer de una cantidad sustancial de fondos, nos dedicamos a suministrar antirretrovirales, o sea, medicinas. En alguna ocasión me han criticado diciendo que lo más importante es la prevención. Y estoy de acuerdo. Pero si, por ejemplo, encuentro a alguien muriéndose en la carretera, no le voy a leer el Código de la Circulación; lo que tengo que hacer es llevarle al hospital inmediatamente. Es lo que procuramos: atender al que está muriéndose; es la máxima prioridad. En el orden lógico, es prioritaria la prevención. En el orden real, es ayudar al que está en situación urgente. Y por eso nos centramos en los antirretrovirales. Si llegado un punto tenemos tales fondos que podemos hasta construir centros para enfermos de Sida, para los huérfanos, será estupendo; pero en este momento nuestros fondos no nos permiten llegar a esas necesidades.

--¿Qué aportaciones integran los fondos de «El Buen Samaritano»?
--Cardenal Javier Lozano Barragán:
La fuente es toda la Iglesia católica; solicitamos a todos los países, a todos los episcopados, a todos los fieles, que nos ayuden. Y damos los datos necesarios para hacer llegar sus donativos.
Nosotros somos un puente. De acuerdo con el precio inferior que hemos podido conseguir de un laboratorio -cuyo nombre evito, por razones comerciales--, 217 dólares estadounidenses [unos 150 euros. NdR] por paciente al año, una persona nos hace llegar determinada suma a nuestra cuenta del I.O.R. o la transferimos ahí. Cuando recibimos una petición de determinado lugar --especialmente de África--, esa cantidad la enviamos para cubrir la necesidad específica a través del nuncio; la ayuda se convierte inmediatamente en medicina. El laboratorio del que hablé tienen filiales en muchísimas partes del mundo y el compromiso de darnos el tratamiento por paciente y año. En el lugar de que se trate enviamos a la persona que lo requiere al laboratorio designado o al punto farmacéutico correspondiente. Pedimos a los beneficiados el recibo y comprobamos el uso adecuado de los fondos.

--En líneas generales, ¿en qué se traducen los antirretrovirales para el enfermo?
--Cardenal Javier Lozano Barragán:
En la prolongación de la vida. El nuncio en Ghana nos hablaba hace unos meses de un pequeño hospital donde había cincuenta muertos al mes; después de la ayuda de «El Buen Samaritano» con los antirretrovirales se registran solamente dos decesos al mes. Se potencian las defensas del organismo y se gana vida hasta donde el avance de la medicina lo permite.

--En lugar de una Jornada o de una Campaña especial de recogida de donativos, «El Buen Samaritano» sencillamente aprovecha el tiempo de Adviento y de Navidad para una sensibilización. Este año ha alertado especialmente del caso de los niños: ¿son los grandes olvidados del drama del Sida?
--Cardenal Javier Lozano Barragán:
Nos estamos fijando en los enfermos de Sida más necesitados, y los más necesitados son los niños. Es tremenda la tragedia de los pequeños huérfanos o ya afectados por el Sida. Recientemente en Uganda, en Kilongo, en la frontera con Sudán, me reuní con una cantidad enorme de personas enfermas de Sida. El superior de la misión del hospital de Kilongo me presentó a cincuenta niños --todos de menos de diez años de edad, todos huérfanos del Sida-- para que les hablara, para infundirles confianza, para enviarles nosotros los medicamentos y que así puedan ir a la escuela y llevar una vida más o menos normal.
El problema de los huérfanos es horrible: los jóvenes padres de estas nuevas generaciones han muerto; ahora los niños pasan a la casa de los abuelos, y estos no tienen capacidad física ni emocional para mantenerlos en todas sus necesidades. No es raro encontrar en una familia diez o quince niños por lo menos. Y los abuelos renuncian a ocuparse más que de dos o tres. «¿Y los demás qué hacen?», pregunté; «¿a la selva?». Pues sí: como los animalitos, y ya se verá qué les sucede.

Estamos ante una tragedia inminente: hay cerca de dos millones y medio de niños huérfanos y afectados de Sida en África en este momento.
Los donativos que recibimos proceden de católicos; también se suman personas de buena voluntad. Tampoco nosotros preguntamos a un enfermo cuál es su credo para ayudarle.

No se trata de campañas con un plazo determinado. Igual que, desgraciadamente, no hay una fecha para contagiarse de Sida, tampoco hay una fecha para recibir ayudas. El contagio es crónico, permanente. Así que la ayuda también debería ser crónica, permanente.


Fuente: ZENIT


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Formas de envío de donativos a la Fundación «El Buen Samaritano» en cualquier momento del año:
-- Cheque Bancario Internacional a nombre de: «Cardenal Javier Lozano Barragán, presidente de la Fundación El Buen Samaritano, Ciudad del Vaticano».

-- Transferencia bancaria a la cuenta corriente del «Instituto per le Opere di Religione - I.O.R.» de la Santa Sede a nombre de la «Fundación El Buen Samaritano, Ciudad del Vaticano»: cuenta nº 14825.008 (para donativos en euros); cuenta nº 14825.007 (para donativos en dólares estadounidenses).

La recepción, estudio y aprobación de proyectos de ayuda en este campo competen al Consejo de Administración de la Fundación «El Buen Samaritano», cuya sede está en el
Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud (http://www.healthpastoral.org/)

Palazzo S. Paolo
00120 Ciudad del Vaticano
Teléfono: +39.06.69883138
Fax: +39.06.6988.3139
E-mail: goodsamaritan@hlthwork.va ; opersanit@hlthwork.va
Las oficinas está situadas en:
Via della Conciliazione, 3
00193 Roma

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Unidad de los Cristianos: Web oficial para los cien años de oración

Para festejar el primer centenario de la semana de oración para la promoción de la unidad entre los cristianos, los Frailes Franciscanos del Atonement (Expiación) con recursos para celebrar esta semana dedicada a impulsar el ecumenismo.

Hace 100 años, en 1908, estos mismos religiosos y religiosas empezaron a rezar durante una semana para alentar la unión entre los cristianos y superar sus divisiones.

En la web --sólo en inglés-- ofrecen 10 proyectos, 10 ocasiones, 10 libros, 10 webs y otros materiales para poder festejar este acontecimiento.

La página está ideada para compartir experiencias. Un forum recoge las llamadas «mejores prácticas», es decir, experiencias que hayan tenido éxito a nivel parroquial, familiar, diocesano... como concursos, cenas o algún tipo concreto de oración.

La página también ofrece ocasiones durante el año para reforzar la oración ecuménica como Pascua, Pentecostés, el Día de los Difuntos o el Día Mundial contra el Sida.

En inglés, consulta el sitio:
http://www.weekofprayer2008.org

Visite la página en español

La RIIAL México también ha preparado un sitio web para la conmemoración por la Semana de oración por la Unidad de los Cristianos:


Este año, el lema es «No ceséis de orar», y en la página web se proponen varios libros y artículos sobre esta temática. También hay una cronología en la que se constata cómo el Papa León XIII en 1894 ya exhortó a la celebración de una semana de unidad entre los cristianos, que se realizaba entorno a Pentecostés.

La semana, que inició por voluntad del padre Paul Wattson, cofundador de la Sociedad del Atonement (que pasó a ser católica en 1909 y hoy tiene el nombre de Frailes Franciscanos del Atonement (http://www.atonementfriars.org), se trasladó a las fechas actuales, iniciando con el día de la cátedra de Pedro y terminando en el día de la conversión de san Pablo, es decir, del 18 al 25 de enero. Fue el Papa Benedicto XV el que extendió la práctica de esta semana a la Iglesia universal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Libros con valores: Catolicismo y liberalismo en México

Cien años de pensamiento político y eclesiológico (1767-1867) para comprender el conflicto entre los liberales y la Iglesia en México, que pareció insuperable a partir de la Constitución de 1857.

De 1767 a 1867, México pasó de ser un reino católico a ser una república aconfesional. En el curso de cien años, conoció los esfuerzos reformistas de los últimos reyes borbones, el desmoronamiento de la monarquía hispánica, la revuelta por la independencia nacional y la lucha del liberalismo por hacerse con el control del Estado hasta conseguirlo de modo estable en 1867.

Esta obra de Emilio Martínez Albesa, profesor en la Universidad Europea de Roma y el Ateneo Pontificio «Regina Apostolorum», estudia el debate sobre la inserción de la Iglesia en la nación a lo largo de una etapa tan llena de posibilidades y rica de consecuencias para el México contemporáneo como fue ese periodo, transcurso de tiempo en el que el pensamiento católico pudo contribuir en la definición política del Estado.

Tomo I
El análisis riguroso de esta disputa ideológica, que se hizo enfrentamiento político y hasta lucha armada, conduce al autor al núcleo del antagonismo entre el pensamiento católico conservador y el pensamiento liberal reformista en el México del siglo XIX.

Dividida en tres tomos, la obra ofrece unos lineamientos seguros para comprender la evolución de las ideas políticas y eclesiales de los mexicanos y descubrir las razones profundas de ese conflicto entre el liberalismo y la Iglesia en México, que pareció insuperable a partir de la Constitución de 1857.

Hoy, a ciento cincuenta años de aquella constitución, México busca delinear un proyecto de convivencia que, fundado en sus valores culturales y dando espacio a las justas aspiraciones de todos, promueva el bien común de la nación y contribuya positivamente en el concierto internacional. En esta tarea, si quiere abrirse a un futuro realmente nuevo, no puede dejar de buscar en la verdad histórica los secretos de su ser nacional.

Tomo II

El primer tomo atiende a la transición política operada entre 1767 y 1822. En ella, se airearon los ideales ilustrados, se extremó el absolutismo monárquico, se desenvolvió la mentalidad insurgente e irrumpió el liberalismo de nuevo régimen, gestándose los ingredientes ideológicos que hacen comprensible nuestra independencia. Sin duda, una lectura muy útil para el Bicentenario.

El segundo tomo aborda los convulsos tres primeros decenios de nuestra vida republicana. En ellos, se debate el significado de la soberanía nacional, se reconstruye la jerarquía eclesiástica, se buscan nuevas bases para la relación entre el Estado y la Iglesia y toma forma el anticlericalismo del primer liberalismo reformista. Asistimos al difícil alumbramiento del México contemporáneo.

 

Tomo III
El tercer tomo relata la llegada al poder del liberalismo reformista, los debates del Congreso Constituyente de 1856-1857, la oposición católica a la Constitución, la Guerra de Reforma y el Imperio de Maximiliano. Esta obra es muy valiosa para todos aquellos que quieran profundizar en las ideologías que se dieron alrededor del Constituyente de 1857 y conocer el proceso de formación de las ideas político-sociales y de relaciones entre la Iglesia y el Estado que aún hoy campean en México.

El libro se puede adquirir en la tienda virtual de la librería Porrúa, en este enlace.

Fuente: www.regnumchristi.org

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El pulso de la Fe
“María Magdalena”

No conocemos con certeza las cosas a las que se dedicaba María, aunque sabemos que procedía de la región de Magdala de la antigua Judea, donde vivía antes de conocer a Jesús. Para algunos escrituristas se trataba de una prostituta; para otros era la mujer que derramó perfume de Nardo puro, contenido en un frasco de alabastro, sobre la cabeza de Jesús; para algunos teólogos había sido la mujer sorprendida en flagrante adulterio y luego arrojada a los pies del Señor; para otros era la hermana de Martha y de Lázaro, aquel a quien Jesús revivificó al ordenarle salir del sepulcro; para algunos investigadores María era una mujer de origen noble y poseedora de riquezas de las que se desprendió para seguir a Jesús; para otros era esclava de un romano que, enamorado de ella, le concedió su libertad; en tanto que para algunos analistas se trata de la que con sus lágrimas y cabellos lavó los pies del Maestro.

No importa tanto el origen histórico de Magdalena, ni su actividad antes de conocer al Hijo del Carpintero, como lo que de ella narran los relatos del Evangelio, pues bien la ubican como una discípula suya y como la mujer que permaneció junto a la cruz durante su agonía y muerte, en compañía de María su Madre y de Juan, aunque con certeza se puede afirmar que, de María Magdalena, su tarea principal consistió en ir al sepulcro muy de madrugada, el primer día de la semana, luego de comprar aceites y perfumes para lavar, purificar y ungir el cuerpo de Jesús, y encontrarse con que allí no estaba, con que el sepulcro estaba vacío pues Jesús de Nazarét, el crucificado, había resucitado. Pero su tarea no terminaba allí, pues luego de ser recipendaria del anuncio gozoso de la resurrección, fue enviada a decir a Pedro y a los demás que el Señor estaba vivo, que había resucitado y que le verían en Galilea tal y como él les había anunciado antes de su muerte.

Siendo cual fuere el origen de Magdalena y la actividad a la que se haya dedicado, lo cierto es que personalmente conoció a Jesús y eso cambió su vida. En ella todo se juntó, como en quienes le conocieron, pues los que le siguieron se salvaron, como sigue sucediendo desde hace ya dos mil años. De María expulsó siete demonios y con ello la arrancó de las garras del mal para luego insertarla en la vida, en una vida rodeada del Bien, en una vida plena. Del carpintero, mucho tuvo qué ver su mirada amable, la verdad de sus palabras, la providencia de sus manos y la caricia de su voz; aunque por sobre todo ello, lo que obró el milagro de su conversión fue su gran capacidad divina para perdonar, por sobre la capacidad humana para caer, pues en él siempre puede más su disponibilidad de amar que la disposición humana de pecar.

Es posible que un día María Magdalena fuese despertada con violencia por manos que la golpeaban y voces que la insultaban diciendo de ella lo peor que de una mujer se puede decir. Arrancada de su sueño fue arrastrada por las calles pedregosas de la ciudad mientras muchos la golpeaban descargando puñetazos y patadas en todo su cuerpo, cachetadas y bofetadas en sus mejillas y escupitajos en su rostro. Algunos se habían quedado con mechones de sus cabellos en las manos mientras la seguían golpeando en la cabeza, en los brazos, en el pecho, en las piernas. Sus dos manos eran incapaces de cubrir su cuerpo de tantos golpes pues apenas lograban sostener su propia cabellera, de la que tiraban a fin de arrastrarla por las calles. Pensó que la sacarían de la ciudad para despeñarla pero vio que no era así cuando la condujeron hacia el centro de la ciudad, hasta llegar ante un hombre que estaba sentado en el suelo, delante de quien la arrojaron con fuerza. Luego escuchó que qué la acusaban: -Esta perra ha sido sorprendida en flagrante adulterio, la ley nos dicta apedrearla hasta matarla, ¿tú qué dices?-.

El no dijo nada, solamente escribía en el suelo mientras sus acusadores y verdugos se iban retirando uno a uno hasta que quedó ella sola con él. Vio cómo se ponía en pie y dirigía sus pasos hacia ella, abatida sobre el charco de su propia sangre, hasta que por primera vez le escuchó: -¿Dónde están, mujer, los que te acusaban? Yo tampoco te acuso, vete en paz... y no peques más-.

Desde ese día dedicó su vida a seguir a Jesús, Santa María Magdalena.

Roberto O'farrill


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

H2ONews: Nace un sitio dedicado a los conflictos olvidados

Caritas Italiana y Pax Christi Italia han promovido conjuntamente un nuevo sitio en internet dedicado a los conflictos olvidados, con el fin de ofrecer un instrumento para educar en la paz, respondiendo a un llamamiento de los obispos italianos.

El objetivo, según indica la presentación del nuevo sitio (www.conflittidimenticati.it), es ofrecer «informaciones históricas sobre las diversas guerras existentes, profundizaciones sobre el tema del conflicto y del derecho internacional, instrumento para la formación y la animación pastoral, así como los relatos de las víctimas».

El la página se ofrece una información en profundidad sobre los mayores conflictos armados, de los cuales siete se sitúan en el continente africano: Argelia, Burundi, Uganda, Ruanda, Liberia, República Democrática del Congo y Sudán (dos conflictos).

Otros seis de los mayores conflictos siguen abiertos en Asia: Cachemira, India; Nepal, Filipinas (dos conflictos), Myanmar (antes Birmania), Sri Lanka y Pakistán.

Cuatro tienen como escenario Oriente Medio: Irak, Afganistán, Israel-Palestina y Turquía.

Otros dos tienen lugar en el continente americano: Colombia y Perú, y Estados Unidos (contra Al Qaeda); uno, por último, se sitúa en Rusia (Chechenia).

De estos conflictos, seis superan el número de mil muertos en combate: Uganda, Sudán, Cachemira, Nepal, Irak y Chechenia.

En los años 90, hubo un total de 57 guerras en 45 países.

Fuente: H20news

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El pulso de la Fe: “Los que creemos en Cristo”

Roberto O’Farrill Corona

Se sabe que Cristo fundó una sola Iglesia, que pidió a sus seguidores que se amaran unos a otros y que eso les distinguiría de los demás; pero también se sabe que con los años hubo diferencias entre ellos, que acabaron en discusiones, enfrentamientos, rompimientos y separaciones, primero entre las iglesias de oriente y de occidente y luego en el seno de la Iglesia.

A todo seguidor de Cristo se le llama “cristiano”, pero a consecuencia de las divisiones, se ha tenido que agregar el nombre de la iglesia o grupo al que se dicen pertenecer. Así, hay cristianos ortodoxos, católicos, presbiterianos, luteranos, anglicanos, pentecostales, y muchos otros.

A partir de la proliferación de diversos grupos de inspiración cristiana en México, el término que fuese adoptado por los primeros discípulos de Jesús, se ha derivado equivocadamente en una denominación de tipo protestante y no católica, al grado de que “cristianos” ha llegado a ser una expresión peyorativa empleada por algunos grupos católicos fundamentalistas con cierto desdén hacia lo que es “cristiano” pero no “católico”. En Europa y en Palestina, por el contrario, las comunidades cristianas conviven de manera ecuménica y se diferencian notoriamente de judíos y musulmanes, quienes les identifican como “cristianos” sin necesidad de establecer la diferencia de sus ritos o su pertenencia a determinadas iglesias.

Hace cien años, el padre Paul Wattson, un ministro protestante episcopaliano de Estados Unidos, tuvo la dichosa intuición de introducir el llamado “Octavario de oración” para la unidad de la Iglesia. Sesenta años después se transformó en la “Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos” que cada año es preparada conjuntamente por la Santa Sede y por el Consejo ecuménico de las Iglesias. La primera vez que se celebró la Semana fue del 18 al 26 de enero de 1908 y desde entonces el movimiento ecuménico ha recorrido un largo camino sin que su inspiración deje de ser la oración, porque la unión de los cristianos no puede ser más que un don de Dios, que hay que pedir con insistencia, razón por la que para la celebración de la Semana de Oración de 2008, del 20 al 27 de enero, se eligió el tema “Oren continuamente”, sacado de la Primera Carta a los Tesalonicenses de San Pablo, quien subraya que la vida de la comunidad sólo prospera mediante una vida de oración que contribuye a su crecimiento espiritual, moral, social, cultural y que construye puentes de amor, de paz y de esperanza.

Durante la Audiencia General del miércoles 16 de enero, previa a la Semana de Oración, Benedicto XVI indicó que “es necesario orar sin descanso pidiendo con insistencia a Dios el gran don de la unidad entre todos los discípulos del Señor. Que la fuerza inagotable del Espíritu Santo nos estimule para un compromiso sincero de búsqueda de la unidad, para que podamos profesar todos juntos que Jesús es el único Salvador del mundo”. Por su parte, el Subsecretario del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, Monseñor Eleuterio Francesco Fortino, aclaraba en entrevista concedida al Centro Televisivo Vaticano, que “se han dado muchos pasos en las relaciones entre los cristianos, pero no hemos llegado todavía a la plena unidad. Por eso, es necesario orar por la unidad. Juan Pablo II, en la encíclica Ut unum sint dijo que la oración por la unidad debe tener la primacía en las relaciones ecuménicas. Porque la unidad va más allá de nuestras posibilidades, es una gracia de Dios, es un don del Espíritu Santo”.

Al iniciar la Semana de Oración, el lunes 21, el arcipreste de la Basílica de San Pablo extramuros, el cardenal Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, presentó el programa para la celebración del Año Paulino, a celebrarse del 28 de junio de 2008 al 29 de junio de 2009, así como las iniciativas que tendrán lugar en la basílica romana. Entre ellas destaca que “la capilla destinada al baptisterio, que se encuentra entre la basílica y el claustro, se transformará en Capilla Ecuménica, manteniendo la característica de baptisterio con pila bautismal por una parte, pero se destinará a ofrecer a los hermanos cristianos que lo soliciten un lugar especial de oración, tanto para rezar en grupo como para orar unidos a los católicos, sin celebración de sacramentos”.

Mientras tanto, queda como tarea pendiente en México que católicos y no católicos, aunque todos cristianos, logremos abandonar desdenes y aversiones mutuas para experimentar que una unión con Dios más profunda y verdadera es el camino más seguro para volver a crear la unión entre todos los que creemos en Cristo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ALMAS: Ora por nuestro Planeta

“La creación en efecto, fue sometida a la caducidad, no espontáneamente, sino por aquel que la sometió, en la esperanza de ser liberada de la esclavitud de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto” (Romanos 8, 20 – 22).

Es necesario Orar por nuestro Planeta por estas razones:

- Los efectos del cambio climático tendrán repercusiones graves para todos. Oremos para que nuestro planeta mejore las condiciones climáticas y se reduzca el calentamiento global.

- Oremos por la conservación de los recursos naturales. Por la fauna y la flora silvestre para que prevalezcan y sigan dando vida a nuestro Planeta. Pon tu granito de arena y siembra un árbol.

- Oremos sobre todo por la Paz, para que nuestro planeta sea un lugar en donde muchas generaciones más puedan vivir. Que haya diálogo entre las naciones y paz mundial.

- Oremos para que todos aquellos niños, mujeres y hombres que habitan en este Planeta, puedan acceder a tener una buena calidad de vida, para que todos tengan acceso a casa, comida, educación y a tener un trabajo con el cual puedan sentirse necesarios y dignos.

- Oremos para que tomemos conciencia cada uno de los habitantes de esta Tierra para salvar al mundo y para que todos vivamos en armonía, paz y equidad. Hagamos la parte que nos corresponde… Dios escucha nuestras oraciones, solo requiere de un poco de sacrificio y buena voluntad. Oremos por ello.

- Si amamos la vida y la naturaleza tomemos conciencia de nuestros hábitos cotidianos tratando de cambiarlos. Oremos por ello…

- Nuestros hijos y nietos nos agradecerán por dejarles un Mundo limpio y habitable. Oremos porque así sea….

Fuente: ALMAS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Catholic.net : Homosexualidad y Esperanza

Los trabajos citados en este informe contradicen el mito de que la atracción homosexual sea genéticamente predeterminada y que no se pueda cambiar, y ofrece esperanzas para la prevención y el tratamiento

La Asociación Médica Católica (EEUU) se dedica a mantener los principios de la Fe Católica en todo lo que se relaciona con la práctica de la medicina y a promover los principios éticos Católicos en la profesión médica, incluyendo profesionales de salud mental, el clero y el público en general.

Ningún tema ha causado más revuelo en la década pasada que el de la homosexualidad, y por ello la Asociación Medica Católica Americana (AMCA) presenta el siguiente resumen y examen de la cuestión en el momento actual. Este resumen se basa en gran medida en las conclusiones de varios estudios, y pone énfasis a la consistencia de las enseñanzas de la Iglesia y de estos estudios. Es de esperar que esta revisión servirá también como instrumento de educación y de referencia para el clero Católico, los médicos, el personal de salud mental, educadores, padres, y para el público en general.

AMCA apoya las enseñanzas de la Iglesia Católica, como ha sido expuesta en la versión revisada del Catecismo de la Iglesia Católica, especialmente las enseñanzas en materia de sexualidad. "Todos los bautizados están llamados a vivir la castidad" (CIC, n.2348) "Los casados están llamados a vivir la castidad matrimonial; los demás viven la castidad en forma de continencia" (CIC 2349) "...la tradición ha afirmado siempre que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados... No pueden ser aprobados bajo ninguna circunstancia." (CIC 2333).

Es posible, con la ayuda de la Gracia de Dios, para todas la personas el vivir la castidad, incluyendo aquellos que sienten atracción homosexual, como el Cardenal George, Arzobispo de Chicago, ha expresado en lenguaje muy fuerte, en su discurso a la Asociación Nacional Diocesana Católica para el ministerio a Lesbianas y Homosexuales. "Negar que el poder de la Gracia hace que aquellos que experimentan atracción homosexual, puedan vivir la castidad, es negar, en efecto, que Jesús ha resucitado de entre los muertos" (George, 1999).

Ciertamente hay circunstancias tales como desórdenes psicológicos y experiencias traumáticas, que pueden, a veces, hacer tal castidad más difícil, y aún hay condiciones que pueden disminuir significativamente la responsabilidad individual, en casos de faltas contra la castidad. Sin embargo, tales circunstancias y condiciones, no niegan la libertad de conciencia, ni eliminan el poder de la gracia. Aunque muchos hombres y mujeres que se sienten atraídos homosexualmente, dicen que esos deseos sexuales fueron experimentados como un "hecho dado" (Chapman, 19871) esto no puede implicar una predeterminación genética o una condición inmutable. Algunos se rindieron a la atracción por personas del mismo sexo porque se les dijo que habían nacido con esa inclinación, y que era imposible cambiar el tipo de atracción sexual. Tales personas pueden creer que es fútil y sin esperanza el resistir tal atracción, de modo que abrazan la identidad gay.* Estas personas, entonces, pueden sentirse oprimidas por el hecho que la sociedad y la religión, en especial la Iglesia Católica, no acepta que tales deseos se expresen a través del acto sexual. (Schreier 19982).

Los trabajos citados en este informe contradicen el mito de que la atracción homosexual sea genéticamente predeterminada y que no se pueda cambiar, y ofrece esperanzas para la prevención y el tratamiento.

Fuente: Catholic.net

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El pulso del Papa
“Su Nuncio en México”

Roberto O’Farrill Corona


Luego de la última cena y antes su gran agonía emocional ante la perspectiva de que para muchos, su Pasión, Muerte y Resurrección no significarían nada, Jesús pidió a Dios Padre por quienes Él le había dado, y así le dijo: “No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo. Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo”.

Las palabras de Jesús, que San Juan cita en su relato del Evangelio, le vienen bien a todo aquel que ha decidido seguirle y dar respuesta a su tarea de ir “por todo el mundo y anunciar la Buena Nueva”, pero de manera precisa deben de provocar resonancia en los nuncios apostólicos enviados a todas las naciones, pues ya de suyo “Nuntius” en latín significa “mensajero” y su tarea fundamental es la de velar, en nombre del Papa, por la situación de la Iglesia en el país al que han sido enviados, además de cumplir con el ministerio de representar a la Santa Sede, como nación que es, ante un gobierno extranjero, con rango de embajadores.

“Desde mi juventud Jesús se ha manifestado a mí de muchas maneras (expresaba Christophe Pierre, el Nuncio apostólico de Benedicto XVI para México, en la homilía que pronunciara durante la celebración eucarística en la Basílica de Guadalupe, con motivo de su recepción por parte de los obispos de México hacia mediados de 2007), dándome poco a poco a entender el sentido de la palabra: -si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, serías tú quien le pidiera de beber y él te daría de esa agua viva-. Esta es la razón por la cual he escogido como mi lema episcopal: -Si conocieras el don de Dios-.” Luego dijo que “he sido enviado a misión en medio de ustedes para beber de esta agua viva que brota en la Iglesia de México y en cada cristiano desde el día de su bautismo”.

Al conocer esta homilía recordé que el entonces rector de la Pontificia Academia Eclesiástica del Vaticano, donde se forma a los diplomáticos de la Santa Sede, me dijo que “a México les llegará por Nuncio un hombre justo, sabio y bueno; séanle amigos los amigos”.

El Papa Benedicto XVI lo nombró Nuncio apostólico en México el 22 de marzo de 2007, llegó la noche del sábado 2 de junio y presentó sus cartas credenciales al Presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa el 18 de julio.

Christophe Pierre nació el 30 de enero de 1946 en Rennes, Francia. Fue ordenado sacerdote el 5 de abril de 1970 y consagrado arzobispo el 24 de septiembre de 1995. Realizó sus estudios básicos en Madagascar, Francia y Marruecos. Su formación religiosa la hizo en el Seminario Mayor arquidiocesano de Rennes, en la Universidad Pontificia Laterana y en la Pontificia Academia Eclesiástica de Roma; tiene maestría en teología en el Instituto Católico de París y doctorado en derecho canónico en Roma. Se ha desempeñado en las nunciaturas de Nueva Zelanda e Islas del Pacífico Sur, Mozambique, Zimbabwe, Cuba, Brasil, Suiza y Haití. Llegó a México luego de servir como Nuncio apostólico en Uganda, África, por más de ocho años.

Con un notable trato amable, y sonriente, platica la experiencia de su encuentro con Benedicto XVI antes de su llegada a México, cuando narra que “El Papa me dijo que recuerda muy bien a México, su visita a Guadalajara en la década de los 90 y su gran fe. Señaló que este país tiene la fe cristiana en sus raíces, que le preocupa la posibilidad de un cambio en este aspecto porque, afirmó, México sin su fe no existiría” y menciona que “el Papa tiene un gran amor por los mexicanos”.

Christophe Pierre acaba de cumplir 62 años y es uno de esos