Promover el pleno empleo y trabajos dignos

14 de febrero

El arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, habló el pasado 7 de febrero durante la XLVI sesión de la Comisión para el Desarrollo Social del Consejo Económico y Social (ECOSOC) que se celebra en Nueva York del 6 al 15 de febrero.

En el discurso hecho público hoy, el arzobispo Migliore afirmó que "la pobreza y la desintegración social que ofenden la dignidad humana están relacionadas con la falta de pleno empleo y de un trabajo digno y que solo es posible sostener la confianza de las personas si se las escucha y se tienen en cuenta sus necesidades".

"La Santa Sede desea recordar que las necesidades urgentes de los pobres tienen una prioridad en nuestra conciencia y en las decisiones de los responsables financieros, y por eso, el foro internacional debería establecer una plataforma para los pobres, porque la mayoría de las veces no tienen voz en la búsqueda de soluciones a los problemas que les afectan profundamente".

El observador permanente ante la ONU subrayó que "la confianza, ganada más que dada, entre todas las partes, es esencial en el campo del empleo. (...) La falta de confianza mutua entre las partes significa falta de confianza en el futuro, que a su vez, significa ausencia de seguridad en el trabajo. Las personas, especialmente los jóvenes que buscan su primer trabajo, descubren el sentido y la confianza en el futuro cuando encuentran un trabajo a largo plazo con la oportunidad de una promoción merecida".

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Instrucción sobre el proceso diocesano causas santos

18 de febrero

El cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, presentó esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede la Instrucción "Sanctorum mater", sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las causas de los santos.

Acompañaron al cardenal Saraiva en la rueda de prensa el arzobispo Michele Di Ruberto y monseñor Marcello Bartolucci, respectivamente secretario y subsecretario del dicasterio.

El prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos afirmó que el objetivo de este documento es "contribuir a que las normas vigentes para la instrucción diocesana de una causa de beatificación y canonización se apliquen siempre con mayor atención".

El cardenal Saraiva señaló que la Instrucción se divide en seis partes: "en la primera se recuerda la necesidad de una auténtica fama de santidad para iniciar el proceso y se explican las figuras y las tareas del actor, del postulador y del obispo competente de la causa. En la segunda, se describe la fase preliminar de la causa que llega hasta la concesión del "nulla osta" de la Congregación para las Causas de los Santos. En la tercera -continuó-, se habla de la celebración de la causa. En la cuarta, de las modalidades para recoger las pruebas documentales y en la quinta, las pruebas "testificales". Finalmente, en la sexta parte se indican los procedimientos para los actos conclusivos de la instrucción diocesana".

Refiriéndose posteriormente a los motivos de la publicación, el purpurado explicó que que los veinticinco años transcurridos desde la promulgación por parte de Juan Pablo II de la Constitución Apostólica "Divinus perfectionis Magister" y de las "Normae servandae" de la Congregación para las Causas de los Santos han confirmado "que algunas disposiciones no se han puesto en práctica en algunas diócesis con la debida precisión", de modo que el dicasterio "se ha visto obligado en algunas ocasiones a hacer alguna aclaración o a pedir a las curias diocesanas que corrijan los errores".

Por otra parte, añadió, "las diócesis no siempre pueden contar con personas especializadas y con experiencia práctica para las distintas tareas propias de una causa de canonización". Por eso, "es evidente la utilidad, es más la necesidad, de un documento aplicativo, es decir, la presente Instrucción".

El cardenal Saraiva subrayó que "con la entrada en vigor de la actual legislación sobre las causas de los santos se había extendido la idea, sin fundamento, de que la tradicional metodología empleada en los procesos había sido sustituida por un procedimiento instructorio de carácter histórico-crítico". El motivo de esta confusión, admitió, "se debe a que el término "inquisitio" del texto latino, único oficial, para designar el procedimiento en la fase diocesana de una causa, fue traducido en italiano como "inchiesta" (investigación). La Instrucción hace hincapié en "la sustancia del proceso de las mismas causas y subraya con precisión las normas que se deben observar".

En cuanto al último motivo por el que se ha publicado este documento, el purpurado señaló que "en el paso de la legislación anterior a la actual no resultó claro para algunos que la comprobación seria y severa de la fama de santidad o de martirio constituye un requisito previo y absolutamente necesario que debe realizarse en cada diócesis, de modo que el proceso no debe iniciar si no consta mediante pruebas irrefutables que el Siervo de Dios es considerado santo o mártir por una parte consistente de fieles, que se dirigen a él en su oración y atribuyen gracias y favores a su intercesión".

Durante el pontificado de Benedicto XVI ha habido 40 ceremonias de beatificación durante las cuales se han beatificado 563 siervos de Dios (36 confesores y 527 mártires, entre los cuales 48 sacerdotes diocesanos, 485 religiosos y religiosas, 30 laicos y laicas. En total 509 hombres y 54 mujeres).

El prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos ha presidido 31 ceremonias, 18 en Italia y 13 en 7 diversos países (México, Portugal, Brasil, España, Francia, Polonia y Austria).

Hasta el momento las ceremonias de canonización del pontificado de Benedicto XVI han sido 4 (3 en Roma y 1 en Brasil), durante las cuales han sido canonizadas 14 personas (2 obispos, 4 sacerdotes, 5 religiosos y 3 religiosas).

En total, los santos y beatos del actual pontificado son 577.


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Institutos religiosos: redescubrir el carisma fundacional

19 de febrero

Se ha publicado hoy el discurso que Benedicto XVI dirigió ayer, 18 de febrero, a los miembros del Consejo Ejecutivo de las Uniones Internacionales de los Superiores y Superioras Mayores, reunidos en el Vaticano para reflexionar sobre "algunos aspectos particularmente actuales e importantes de la Vida Consagrada".

"Todos advertimos que en la sociedad moderna globalizada -dijo el Papa- cada vez es más difícil anunciar y testimoniar el Evangelio. (...) El proceso de secularización que avanza en la cultura contemporánea no ahorra, desgraciadamente, ni siquiera a las comunidades religiosas".

Sin embargo, añadió, "no hay que descorazonarse porque, cómo habéis recordado, si las nubes se adensan en el horizonte de la vida religiosa, también surgen y están en constante aumento las señales de un despertar providencial que suscita motivos de esperanza".

"El Espíritu Santo sopla con fuerza en la Iglesia suscitando una fidelidad nueva en los Institutos históricos, junto a formas nuevas de consagración religiosa en consonancia con las exigencias del tiempo. (...) Lo que caracteriza a estas nuevas experiencias de vida consagrada es el deseo común (...) de pobreza evangélica practicada radicalmente, de amor fiel a la Iglesia, de dedicación generosa al prójimo, sobre todo a aquella pobreza espiritual típica de la época contemporánea".

Refiriéndose después "a las órdenes y congregaciones de rancia tradición en la Iglesia", el Santo Padre señaló "la crisis debida al envejecimiento de sus miembros y a una disminución, más o menos acentuada de las vocaciones, e incluso a un "cansancio" espiritual y carismático".

No obstante esa crisis sea "preocupante", Benedicto XVI subrayó que "al lado de esas situaciones difíciles (...) hay también signos de recuperación positiva, sobre todo cuando las comunidades deciden volver a sus orígenes para vivir más de acuerdo con el espíritu del fundador" y que "en casi todos los últimos capítulos generales de los institutos religiosos, el tema recurrente ha sido el redescubrimiento del carisma fundacional para encarnarlo de forma nueva en el presente".

Este redescubrimiento "ha ayudado a imprimir en los Institutos un prometedor impulso ascético, apostólico y misionero", concluyó el Santo Padre, recalcando: "Hay que seguir por este camino pidiendo al Señor que lleve al cumplimiento pleno la obra por Él iniciada".

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