Mensaje de Cuaresma
06 de Febrero de 2008

Muy querido Hermanos y Hermanas en el Señor:

Con la celebración del miércoles de ceniza, del día 6 de febrero; iniciamos, llenos de fe y esperanza, el tiempo litúrgico de la Cuaresma, un tiempo propio para intensificar la oración, la penitencia y la práctica de la mortificación.

Me dirijo a Ustedes, hermanos y hermanas de esta Arquidiócesis de Monterrey, para exhortarlos, a vivir, en el espíritu de comunión, este período cuaresmal con un corazón sincero y abierto a los caminos de la conversión y reconciliación con dios y con nuestro prójimo.

Este itinerario espiritual de la Cuaresma, que nos prepara a revivir el gran misterio de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, nos da hoy la oportunidad, que siempre es gracia y don de Dios, para profundizar, en el camino de conversión.

Por ello, he querido que los guiones de reflexión para las pláticas cuaresmales o ejercicios espirituales de este tiempo litúrgico, como lo manifestaron los participantes en la Asamblea eclesial pasada, estén inspirados en los textos del documento de Aparecida, que nos invita a ser discípulos y misioneros de Cristo para que los pueblos en Él tengan vida, y de esta forma sea motivación para el camino de conversión y crecimiento de cada fiel y comunidad, para formar un solo cuerpo en Cristo.

Estos guiones de reflexión cuaresmales con título: "Espiritualidad de comunión, Discípulos y Misioneros", son instrumentos muy valiosos, que requieren de la adaptación propia a cada realidad y comunidad, de acuerdo a los criterios pastorales de nuestra Arquidiócesis. Confío en que serán un apoyo y ayuda para profundizar, pastores y fieles, en este don inestimable que la Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, nos ha dejado para cumplir nuestra misión.

También quiero recordar, que de acuerdo con el Código de Derecho Canónico, la Conferencia del Episcopado Mexicano, ha establecido para los católicos de México, las siguientes normas para la disciplina penitencial:

• El Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, se observará el ayuno y la abstinencia de carne.

• La ley de la abstinencia (de carne) obliga a los que han cumplido 14 años. La del ayuno a todos los mayores de 18 años, hasta los 59 años cumplidos.

• La abstinencia de carne, excepto el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, puede cambiarse por otras obras buenas, tales como: alguna obra especial de caridad, una obra especial de piedad; por algún sacrificio voluntario significativo.

Pidamos a Dios, dador de todo bien, que nos bendiga abundantemente en este itinerario cuaresmal que nos conduce a la feliz Pascua de Resurrección.

Dado en la Sede del Arzobispado de Monterrey, a los 22 días del mes de Enero del Año del Señor 2008.


+ J. Francisco Cardenal Robles Ortega
Arzobispo de Monterrey

 

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