México, DF a 12 de febrero de 2008

 

Los obispos mexicanos ofrecieron una rueda de medios para dar a conocer su Mensaje para la Cuaresma

En el marco de la Reunión del Consejo Permanente de la CEM, Mons. Alonso Gerardo Garza, obispo de Piedras Negras; Mons. Pino Miranda, obispo de Huajuapan y Mons. Pedro Juárez Meléndez, obispo de Tula, ofrecieron esta mañana una rueda de prensa en la que dieron a conocer el mensaje de Cuaresma para este 2008. En dicho mensaje se abordaron temas sensibles para el pueblo mexicano y la comunidad religiosa como: la sobre valoración de los bienes materiales y la creciente ola de violencia como consecuencia del narcotráfico.

Los obispos hicieron un llamado a los miembros del narco para que vivan una etapa de cambio y conversión en esta Cuaresma ante, lo que señalaron, es uno de los problemas más graves de nuestro tiempo: la separación de la fe y la vida cotidiana.

Monseñor Gerardo Garza envió este mensaje con gran esperanza y lo hizo del modo en que “un padre lo haría a uno de sus hijos”, pues los narcotraficantes son hijos de la Iglesia”. Tras haber sido cuestionado acerca de si él consideraba que su mensaje sería capaz de transformar el pensamiento de los traficantes de drogas, contestó que ese era su mejor deseo, mencionó que muchos delincuentes se han llamado miembros de la Iglesia Católica, aún cuando no cumplan con las normas de la iglesia.

Respecto al tema de excomunión a quienes lleven a cabo este tipo de “prácticas absurdas”, Monseñor Pino, menciona que no es la Iglesia la que los excomulga, sino ellos, quienes se han aislado y entrado en ese estado de forma voluntaria.

Este mensaje no sólo fue dirigido a los narcotraficantes de gran escala o a los narcomenudistas, sino a todos los mexicanos, pues la lucha por acabar con este “pecado social”, y la constante búsqueda de la justicia, nos concierne a todos, dijeron los obispos.

Audios, en formato mp3, de la rueda de medios ofrecida por los Obispos

Audio de la lectura del Mensaje para la Cuaresma 2008
Audio de los comentarios que hicieron al Mensaje los Obispos Alonso Garza (Piedras Negras), Teodoro Pino (Huajuapan)y Pedro Juárez (Tula)
Audio de la primera ronda de preguntas y respuestas de la rueda de medios
Audio de la segunda ronda de preguntas y respuestas de la rueda de medios
Audio de la tercera ronda de preguntas y respuestas de la rueda de medios

Versión estenográfica de la Rueda de Medios (1a parte)

Luego de dar lectura al Mensaje para la Cuaresma 2008, los obispos presentes añadieron algunos comentarios...

Mons. Alonso Garza Treviño (+AGT): Yo quiero extender un poco el comentario en la petición que hacemos los obispos a los narcotraficantes. En este tiempo de cuaresma en que se pide a todos cambiar -la palabra es conversión- a quienes pedimos de manera especial un cambio es a los narcotraficantes. Concretamente nos recuerda la cuaresma el tiempo en que Cristo va al desierto y sufre las tres tentaciones que sufre todo el mundo: tener, placer y poder. Cristo en su persona tiene estas tres tentaciones que son las que tenemos todos nosotros y que de una manera muy peculiar se juntan en el narcotraficante. El narcotraficante cae en la tentación del placer que provoca la droga por que el mismo la consume, y la tentación del tener por que tiene a costa del sacrificio de muchos, y en la tentación del poder. Sabemos que muchas de las muertes del narcotráfico están ligadas con esas ansias desmedidas de poder.

La invitación que hacemos los obispos a los narcotraficantes es que, siguiendo el ejemplo de Cristo cuando se va al desierto los cuarenta días, ellos también no antepongan a su deseo de placer, tener y poder toda su acción, si no que valoremos verdaderamente el sentido de la vida y valoramos a las personas en su justa dimensión, vean por el bien de ellas y no continúen dañando tanto a nuestro pueblo mexicano, tanto en el consumo de las drogas como en la violencia tan terrible que se ha desatado y que no podemos seguir permitiendo los mexicanos.

Mons. Juan Pedro Juárez Meléndez (+JPJM): Continuando un poco con este tema, lo que comentamos los obispos en este mensaje es sobre el narcotráfico a gran escala y no olvidemos que también se esta haciendo mucho daño a las familias con el narcomenudeo. En mi Diócesis, concretamente en Tula. En la ciudad de Tula y sus alrededores es algo muy preocupante, por que cada día se vende droga en las escuelas, y esto está haciendo mucho daño a los jóvenes y a los adolescentes, y se ve poca eficacia de parte de las autoridades en general, de cómo planear todas estas situaciones y cada día está llegando a un numero mayor de jóvenes y de adolescentes.

Mons. Teodoro Enrique Pino Miranda (+TEPM): Tal vez para nosotros Cuaresma es como pintar una raya en el mar, algunos nos preguntamos eso, ¿Qué significa Cuaresma para el hombre de hoy? Nosotros sabemos que el hombre es capaz de grandes cosas cuando entra en sí mismo y le da un sentido a su vida. Entonces, ciertamente la iglesia presenta este tiempo, y pienso que lo seguirá presentando, por que es el mandato de Jesús, el salió e invitó y seguirá invitando, porque en la medida en que alguien es capaz de cambiar sus actitudes y buscar el bien hacia los demás, reditua tambien en el bien de sí mismo, de su familia y de toda la comunidad.

Una indicación que se suma a muchas otras, empezamos a crear ese ambiente, creo que podemos entender el por qué la iglesia continuará insistiendo en un llamado y en un tiempo, no es facil una conversión con solo decir “cambiaré”, tal vez nuestra experiencia, es una historia larga en relación con proyectos y planes que no se han cumplido, entonces la conversión exige y pide un tiempo propicio de reflexión y de profundización. Cuando se nos habla aquí de que "socorrer a los necesitados es un deber de justicia, antes que un acto de caridad", quiere señalarnos que hay tareas que son muy importantes y que la lismosma entendida a veces como una dadiva, algunos también nos preguntaremos: ¿De qué nos sirve eso en una sociedad? sin embrago puede ser un motivo más para llegar. Propiamente concientizarnos que es un deber de justicia el que verdaderamente busquemos esa igualdad entre todos, pero solamente la conversión implicará que los que tengan mas sean capaces, también, de extender su mano para los que tienen menos y la conversión debe de tener signos bien concretos en todos los campos.

Al terminar de exponer estos comentarios, los Obispos abrieron un espacio de diálogo con los representantes de los medios de comunicación, quienes les externaron algunas inquietudes acerca de este y otros temas. Reproducimos a continuación la primera parte de este diálogo:

Reportero: Quería saber, ¿Qué posibilidad ven que los narcotraficantes van a recibir este llamado con buena actitud, luego de que se ha hablado de que serían excomulgados los narcotraficantes que siguieran con esto? Desde hace tiempo, o hace años, se ha estado mencionando esta situación que no ha ocurrido, yo quisiera conocer básicamente…

Reportero: Ayer se reunió Monseñor Aguiar Retes con el Secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño y quiero saber si ustedes tienen información de este diálogo y si ya Monseñor Aguiar Retes les ha instruido algo específico que haya salido a partir de esta reunión.

Reportero: Ayer, sobre la reunión que tuvieron los obispos con el Secretario de Gobernación, se trató el tema de posibles reformas o enmiendas para ampliar los derechos políticos y la libertad de expresión de los Obispos, y de ser así, qué otro temas se tocaron en la reunión también y si existía alguna propuesta de iniciativa por parte del Gobierno Federal sobre este tema que hayan comentado.

+AGT: ¿Harán caso los narcotraficantes a nuestro llamado? Ese es nuestro mayor deseo, no hay peor lucha que la que no se hace. Muchos de ellos han reconocido formar parte de la Iglesia Católica, aún cuando no, a veces, cumplen exactamente las normas de la Iglesia, pero nosotros les hablamos a ellos como un padre le hablaría a uno de sus hijos. Y los narcotraficantes son hijos también para nosotros, y al igual que un papá quiere el bien para sus hijos y que cambien de camino cuando están mal, igual nosotros lo deseamos. Hacemos este llamado con ese deseo de que ellos hagan caso y de que se sientan dentro de esta familia, en donde no existe para ellos una excomunión de decirles, ¡estás fuera!, sino pues, una advertencia de que sea porque están haciendo daño a sus otros hermanos y que nosotros queremos que estén no sólo no dañando, sino utilizando todos lo dones, todas cualidades que tienen, para bien. Sabemos que todas estas personas son gente llena de cualidades que las están empleando para mal, y queremos que las empleen para bien, y ojalá exista, por lo menos en alguno de ellos, una atención a este llamado nuestro y nos ponemos a sus órdenes en aquello que ellos crean que podemos atenderles o ayudar.

+TEPM: Refiriéndonos a este mismo tema, nosotros sabemos y hemos conocido, tal vez, historias de las cuales parece casi imposibles salir de esos circulo, porque ya hay toda una serie de compromisos. En realidad, también ellos, así como tan fácilmente manejan la vida de los demás, ellos también sienten temor. Cuántas historias conocemos de esas. Por esa razón, cuando se hace un llamado, creo que cuando hay una conversión, implica verdaderamente una valentía, un heroísmo, podemos decir: saldré de este círculo, o sea, reconozco y sé que esta acción verdaderamente es una acción en contra de la sociedad, en contra de mi familia, pero llega de tal manera dentro de esos sistemas a perder toda sensibilidad en todos los campos. Por eso es más difícil, a veces, el que ha tocado fondo en algún campo, el establecerse, levantarse. Por eso la Iglesia, aunque pudiera decirles acerca de una excomunión, sin embargo para ellos, no sucede nada, no acontece nada, porque ya de cierta manera viven en cierta excomunión ante los demás. Siempre, a la saga, siempre escondidos, siempre con temores. Eso para nosotros ya es una excomunión humana. Y por otro lado, pues la Iglesia, como un supremo llamado, los invita, si todavía queda al menos algo de sensibilidad, cuando menos religiosa, o cierto temor, a decir: "no quiero sentirme alejado de mi fe".

 

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