Jueves, 6 de octubre de 2005

(1a. Parte)

Versión estenográfica de la Conferencia de Prensa, convocada por la Conferencia del Episcopado Mexicano, sobre las conclusiones de la primera visita Ad Limina de los obispos mexicanos al Papa Benedicto XVI

-En voz de Mons. Carlos Aguiar, Obispo de Texcoco, Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano:

… Otro dato interesante es que ustedes conozcan que para realizar la visita Ad Limina es una exigencia que el Obispo, seis meses antes, presente una relación de cómo se encuentra su diócesis, y le narre al Santo Padre, en un esquema de 22 puntos, cómo contempla su trabajo pastoral; qué es lo que ha hecho y por dónde va su expectativa hacia el futuro.

Esta relación es la que ayuda al Santo Padre, no sólo para el diálogo con cada Obispo, sino también para saber qué nos va a decir o qué nos dijo en esta ocasión. Los cuatro mensajes que nos dirigió el Santo Padre son una respuesta que da a las relaciones que los obispos le presentamos. Es decir, su primer fuente de información, aunque desde luego, la Secretaria de Estado le aporta desde otra fuente información, pero para los mensajes, indudablemente son estas relaciones presentadas.

Y también un dato que es interesante que ustedes conozcan es que cada Obispo desconoce las relaciones de los demás Obispos, uno presenta la suya, la propia, pero yo no conozco lo que presentó el otro Obispo. En cambio, el Santo Padre, con su equipo de la Curia Vaticana, tiene la información de todas las Diócesis, de todas las relaciones. Esto es interesante que ustedes lo conozcan porque así entonces también pueden apreciar la percepción y la importancia que le damos nosotros a estos mensajes que hemos recibido del Santo Padre.

Bien, dicho esto, paso a leer este comunicado:

06 de octubre de 2005


COMUNICADO SOBRE LAS CONCLUSIONES DE LA PRIMERA VISITA AD LIMINA DE LOS OBISPOS MEXICANOS AL PAPA BENEDICTO XVI


La Iglesia en México se ha sentido durante el pasado mes de septiembre particularmente escuchada e impulsada por el papa Benedicto XVI. 115 obispos del país asistimos, como representantes del pueblo católico mexicano, a nuestro encuentro con el Vicario de Cristo en la tierra, para dialogar sobre la situación de nuestro pueblo y escuchar sus certeras recomendaciones, así como externar nuestra adhesión a él y a la Iglesia entera.

El Papa Benedicto XVI, dirigió a México 4 mensajes donde expuso los retos que el país enfrenta para lograr una sociedad más justa y solidaria. Exhortó a los católicos a descubrir su compromiso de fe y colaborar para transformar las estructuras sociales a fin de que sean más acordes con la dignidad de la persona y sus derechos fundamentales.
Nos impulsó a todos no sólo a aliviar las necesidades más graves que atravesamos, sino de ir a sus raíces, proponiendo medidas que den a las estructuras sociales, políticas y económicas una configuración más ecuánime y solidaria.

Ante el deterioro de las sanas formas de convivencia, la gestión de la cosa pública, así como de la presencia de corrupción, narcotráfico, violencia, desprecio de la vida y el ilimitado afán de riqueza y de poder; el Papa propuso promover el sentido de Dios y los principios morales para reflejar la riqueza trascendental del cristianismo como acontecimiento que da un verdadero sentido a la vida y una capacidad de diálogo, escucha y colaboración con todos.

A los obispos nos impulsó a valorar las realidades temporales para iluminarlas desde la fe y a hacer un sereno discernimiento sobre las diversas circunstancias, las iniciativas o la pasividad que lamentablemente en ocasiones afecta al pueblo de Dios; a no descuidar los graves problemas y las aspiraciones más profundas de la sociedad, antes bien comprometernos a compartir y trabajar con entusiasmo para responder a los grandes interrogantes del mundo de hoy.

Después de este encuentro en el que constatamos la calidez humana, la altura intelectual y moral, unida a la admirable sencillez de nuestro querido Papa Benedicto XVI, los obispos nos sentimos plenamente animados para continuar con mayor entusiasmo nuestro aporte a la edificación de una sociedad más justa y más humana. Invitamos a todos los gestores de la vida pública, y al pueblo de Dios en general, a tomar conciencia del magnífico reto que nos ha delineado nuestro gran Pastor.


+ Carlos Aguiar Retes

Obispo de Texcoco
Secretario General de la CEM

Yo quisiera también aprovechar, antes de las preguntas, decirles que en la lectura de los cuatro mensajes, fue abarcando, el Santo Padre, un sinnúmero de temas, y fue también indicando, es decir, no solamente abordó los temas, sino también abrió perspectivas, por eso lo que decimos al final del comunicado, lo decimos tanto por lo que nos dijo en los mensajes, como lo que en particular a cada uno de los Obispos nos fue diciendo. Es una manera en que percibimos la capacidad del Santo Padre como un gran teólogo, maestro, como un conocedor de las situaciones, y sobre todo, con una claridad para orientar, para indicar por dónde. En ese sentido consideramos que es una riqueza estos cuatro mensajes que hemos recibido. Esto nos va a ayudar mucho a orientar evidentemente nuestros trabajos y a confirmarlos o a animarnos, en el caso de que no lo hayamos hecho, a hacer ciertas tareas que nos parecen fundamentales en el país.

Quisiera de entre ellas, todavía, además de lo que decimos en el comunicado, por ejemplo, recordar -porque ustedes ya los han escuchado, los mensajes ya son del conocimiento público- recordar lo que está en esos mensajes. Por ejemplo, la insistencia que hace el Santo Padre, a su vez retomando lo que ya había dicho el Papa Juan Pablo II. La necesidad, siempre la conveniencia de hacer una purificación de la memoria. Esto ya fue dicho por el Papa Benedicto XVI para nosotros, para México. Lo que el Papa Juan Pablo II dijo para toda la Iglesia Universal, y lo hizo en el año del Jubileo. Recordarán ustedes como el Papa Juan Pablo II en el año 2000 pidió perdón por algunos momentos de la historia de la Iglesia, en el cual no se había tomado una actitud conveniente o positiva, sino una actitud equivocada. En ese sentido, este aspecto nos viene a dar una orientación muy clara de que tenemos que trabajar por esta purificación de la memoria, a fin de que los males del pasado no vuelvan a producirse más. Y no simplemente tratar de olvidar lo que ha sucedido, sino releerlo con sentimientos nuevos aprendiendo de las experiencias sufridas.

Es decir, nos da aquí una indicación muy clara de por donde tenemos que hacer esa purificación de la memoria, la relectura de nuestra historia. En este sentido sería el elemento del primer mensaje que resaltaría.

En el segundo mensaje, creo que la opinión pública fue acertada cuando dijo que el Santo Padre nos invitaba al reto de transformar las estructuras sociales para que sean más acordes con la dignidad de la persona y sus derechos fundamentales.

También en ese segundo mensaje nos recordó que la movilidad humana, todo el problema de las migraciones, es una prioridad pastoral, es un elemento que está, es un factor que está gestando este cambio cultural, social, económico y que repercute hasta las células más fundamentales de la sociedad, como es la familia.

Entonces, en este sentido, también fue un elemento interesante a resaltar del segundo mensaje.

Del tercer mensaje, que fue precisamente del grupo al que yo participé, quisiera recalcar que el Santo Padre nos pedía allí valorar las realidades temporales para iluminarlas desde la fe. Es decir, que tiene una palabra que decir el católico, el creyente, sea de manera individual, sea de manera comunitaria, de cómo deben de caminar las estructuras sociales, de cómo deben hacerse las estructuras que nos den la auténtica convivencia humana.

También el reconocimiento que nos hizo de que es una gran dificultad el responder a la vida urbana. Y la conciencia de que estas migraciones internas; porque a veces hablamos de las migraciones externas; quienes se van a Estados Unidos, o los que vienen de Centroamérica para pasar por nuestro país; pero poco hablamos de las migraciones internas, de quienes vienen del sur del país a establecerse en el entorno de la gran Ciudad de México o de las grandes ciudades como Monterrey o Guadalajara, y que crean un grave problema social. Esto también es un aporte muy interesante que nos hace ver el Santo Padre.

En este mensaje también termina de una forma muy hermosa, alentándonos a que seamos hombres de esperanza y que busquemos la manera de manifestar la presencia amorosa de Dios en el mundo, que a pesar de los problemas tan graves que vivamos o que tengamos, que son reales, los tenemos que afrontar con esta conciencia de que Dios está acompañando, de que no está ausente.

Finalmente, en el cuarto mensaje, yo quisiera recordar, entre los elementos que también de alguna forma algunos medios lo resaltaron; el surgimiento del reconocimiento del aporte de la mujer en la sociedad, y que México confronta la dificultad de que esta exaltación teórica, así la llamaba el santo Padre, está exaltación por un lado teórica de la mujer, se ve contrastada por una depreciación práctica, y que lo tenemos que superar. Es decir, la mujer tiene que ocupar el lugar en igualdad de condiciones que el varón en la sociedad, aunque, como lo dice el mismo Santo Padre, con su característica del genio de la mujer, en donde nos dice que tiene una misión insustituible, por ser madres y primeras educadoras de los hijos.

En una reflexión que hemos hecho posteriormente, por ejemplo en mi grupo de Visita Ad Limina al Pontificio Consejo de Cultura, ahí veíamos que sigue siendo, conforme a las estadísticas el factor número uno de la transmisión cultural; la mujer. Es el vehículo en nuestras sociedades, en América Latina, el número uno, es decir, los estilos de vida los transmite más la mujer que el varón. Para que se den cuenta aquí hay varias mujeres presentes, que se den cuenta la importancia que tienen, es decir, la forma de ser de la sociedad depende más de la mujer que del hombre.

Creo que estas consideraciones nos recuerdan los aspectos más fundamentales estos mensajes del Santo Padre a la Iglesia en México.

 

MODERADOR: Pasamos a la ronda de preguntas, tres preguntas seguidas, les recuerdo que digan el nombre y medio al que representan…

(Inaudible, primera ronda de preguntas)

MONS. CARLOS AGUIAR RETES: Bien, muchas gracias por las preguntas, van muy a fondo, esperamos les podamos llevar una respuesta breve y clara.

En cuanto a la primera, sobre la predicación de la memoria histórica en nuestro país, ya los obispos de México lo habíamos señalado en el año 2000, siguiendo esta llamada que había hecho el Santo Padre Juan Pablo II, y en la Carta Pastoral ‘Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos’, precisamente la primera parte está orientada a la purificación de la memoria, y ahí nos referíamos concretamente, por ejemplo, a la necesidad de purificar la memoria en esos asuntos en donde hay paralelamente la transmisión de dos historias en nuestro país: la historia oficial y la historia que hemos contado desde la Iglesia. La historia oficial, en la cual se ve de alguna manera La Reforma, las leyes de reforma, en tiempo de Benito Juárez, la forma en que se ve también la historia en la Revolución Mexicana y, particularmente, lo que toca a la Constitución de 1917, hay también interpretaciones distintas, y todavía, con mayor incidencia, en el punto de la Guerra Cristera. Es decir, son maneras muy distintas de cómo se cuentan estas realidades, y es necesario en estos puntos retomar los sucesos, los eventos, y sacar, como dice el Papa, estas escenas para aprender de ellas, no para recriminarnos ni regodearnos en lo que históricamente ha sido un momento muy dramático, muy triste, trágico.

Estos son los aspectos que nosotros ya enumerábamos en nuestra carta pastoral. Pero así como estos en donde está la relación directa de conflicto entre la sociedad y la Iglesia, hay otros, que tenemos como sociedad, aunque la Iglesia no está allí como un actor o como un personaje central. Por ejemplo, las cuestiones del 2 de octubre, toda la situación de la matanza de Tlatelolco. Hay que purificar toda esa memoria, no se puede quedar simplemente en que sucedió y que fue una tragedia, sino hay que sacar aprendizaje de ella, y así por el estilo podemos ver también otros acontecimientos que igualmente han dañando al país y que todavía no los hemos analizado, y que todavía no nos hemos permitido enriquecernos con esa lectura histórica, como pueden ser, por ejemplo la famosa devaluación del año 82 que nos hundió económicamente, como se despilfarró, se mal administró la riqueza del petróleo de los años 70’s y en vez de ayudarnos como un elemento que nos hubiera empujado al desarrollo económico y social, nos hundió en la más crítica de todas las situaciones financieras que ha pasado el país.

Así por el estilo, y simplemente las señalo como ejemplo de momentos de nuestra vida que necesitamos releerlos y reinterpretarlos.

(Pregunta inaudible del reportero sobre el 2 de octubre)

MONS. CARLOS AGUIAR RETES: En cada uno, yo no diría que en uno en específico, es necesario releerlos, es necesario replantearlos como fueron vividos, y a raíz de esa relectura hacer esta purificación de la memoria.

En cuanto a lo de la visita del Santo Padre…

(Nueva pregunta de reportero sobre una posible culpa, por omisión, de la Iglesia respecto a la matanza en Tlatelolco)

MONS. CARLOS AGUIAR RETES: Tendríamos que verlo, es decir, ahorita no contamos, precisamente por eso es necesario hacer la relectura. Me atrevería a decir que es necesario revisar, porque si bien es cierto que no aparece con claridad la presencia de una Iglesia que haya señalado, pero sí la hubo, solo que la Iglesia en ese momento no tenía acceso normalmente a los medios, estaba marginada de la vida pública social.

Pero sí hubo señalamientos, que son poco conocidos, es verdad, porque la situación de la Iglesia Católica vino a cambiar hasta después de los años 80’s, antes no podíamos acceder ni a primeras columnas en los periódicos, y ni siquiera a los espacios más ínfimos de segunda o tercera sección, no aparecía la Iglesia porque la Constitución había dicho que no existía.

Es justo lo que necesitamos, releer, reinterpretar, y en este momento no estamos en condiciones para decir “necesitamos hacer un perdón en esto o en aquello”, sino será consecuencia de esta reinterpretación de los hechos. Es una tarea, pues, pendiente.

En cuanto a la visita, la invitación a la visita al Santo Padre, casi todos los Obispos se la hicimos, en lo personal, y por lo menos en mi grupo, el cardenal Norberto Rivera se la expresó en el mensaje de saludo, una vez más, o sea, no es la primera vez, son varias.

El Santo Padre ha recibito todas estas invitaciones, pero nos ha dicho una y otra vez que debemos de comprender que él ha sido elegido a los 78 años. Que sus condiciones, pues, por edad, debe de dosificar los viajes.

Entonces, si nos responde que sí y cuándo, será un gran don y una alegría inmensa saber que acepta, pero lo va a poner en esa coordenada de todos sus compromisos de la Iglesia Universal. Nosotros ya hicimos lo que nos tocaba, invitarlo, ahora esperamos a ver cuando viene la respuesta.

En cuanto a la expansión de las sectas, el Santo Padre en alguno de los mensajes, me parece que en el segundo, expresa muy claramente que no es tanto el combate, nosotros no estamos llamados para combatir a las sectas, sino que esa presencia de las sectas o de grupos religiosos nuevos, nos tiene que infundir una mayor responsabilidad en revisar qué nos está fallando, qué nos está faltando en nuestra acción pastoral; qué es lo que no estamos dando y por qué sigue habiendo católicos que en un determinado momento, en vez de recurrir a su propia instancia de Iglesia para superar una crisis de fe, o algo que él necesita en cuanto a sed de Dios, no le estemos dando, para podérselo dar.

Es decir, nos invitó más a una autocrítica, a una autorreflexión para que abramos espacios y caminos y fórmulas nuevas con creatividad, para que nuestros católicos en México encuentren en la Iglesia, respuesta a esta inquietud, a esta sed de Dios.

En cuanto a lo de la mujer, es evidente que hay un conflicto de concepción cuando se habla de igualdad a cuando se habla de la funcionalidad de determinados roles.

La Iglesia siempre ha sido muy clara: la mujer y el hombre, en cuanto a su dignidad humana, son iguales. La mujer y el hombre, en su condición particular, son diversos y complementarios. Es decir, el varón y la mujer en su diversidad se necesitan, se complementan. Es este complemento el que hace posible que la sociedad evolucione, no se puede avanzar sin la presencia de la mujer y sin la presencia del varón, y ambos tienen algo que aportar porque tenemos diferentes dones y carismas, como lo decíamos hace rato, la mujer sigue siendo el instrumento número uno de la transmisión de los valores y de los estilos de vida en la sociedad.

En cuanto al rol muy concreto de la vida del sacerdote, la Iglesia siempre lo ha manifestado, que es fiel a la transmisión de lo que Jesucristo le ha transmitido a su vez. Entonces, la consecuencia no es porque digan: “no, es que la mujer no es digna de ser sacerdote”. No, no es esa la razón, la razón es que el Señor Jesús escogió, eligió a los varones para esa función, y por eso se mantiene en esa fidelidad. Es un concepto más de la fidelidad de la tradición, porque son aspectos que la Iglesia, dentro de su fe, las considera como fundamentales, dado que están en los Evangelios. Pero no es por una marginación o por una menor valoración de la mujer, y el desarrollo que se ha tenido de lo que es el sacerdocio en si mismo, es más un servicio que se le pide al varón realizarlo.

En cuanto a la eutanasia, el valor de la vida, precisamente el Santo Padre, en uno de sus mensajes, nos decía que hay que cuidar el valor de la vida y que principalmente los que están en más riesgo son las criaturas que están por nacer y los ancianos.

Por qué, porque la criatura que está por nacer es un ser que todavía no puede defenderse por si mismo, todos nosotros, de alguna manera, nos podemos defender ante los ataque de la vida, pero el ser que está en gestación no se puede defender, no tiene ninguna defensa, quien lo tiene que defender es su propia madre, que lo engendra, que lo gesta, igual los ancianos.

Los ancianos están en grave riesgo porque, como ustedes saben, la evolución y el ciclo de la vida nos dice que el anciano en muchas de las circunstancias vuelve a ser como un niño, vuelve a ser necesitado de los demás, está supeditado a los demás, sea por las condiciones físicas, sea por las condiciones intelectuales, se le deteriora sus condiciones de salud a tal grado que a veces la sociedad puede decir, este ya para que sirve, mejor que ya desaparezca. Y la Iglesia mantiene el valor de la vida en todas las condiciones, no nada más como lo hacían algunas sociedades en el pasado, por ejemplo Grecia; ustedes lo han leído en la historia, por ley de la sociedad que tenía entonces, eliminaba a todos aquellos que habían nacido con defectos físicos, de entrada. A uno que no tenía un brazo bien desarrollado, a uno que había nacido ciego, se le deba la muerte, por ley, la ley estaba establecida así. Y también hoy nos vienen esas tentaciones en la sociedad, por el gran pragmatismo y materialismo con que a veces nos movemos, esta falta de espiritualidad, nos hace pensar que una persona que está allí ya casi vegetando, no tiene sentido su vida, cuando si la tiene, porque la relación con sus seres queridos, por ejemplo, puede ser un estímulo que le de un valor a la renuncia, a la abnegación de estar con alguien que ha servido a uno y que le puede uno dedicar los últimos momentos de su vida, entonces la Iglesia estará siempre en contra de la eutanasia.

En cuanto a la última pregunta, la orientación de la Iglesia en este proceso electoral evidentemente que nos renueva en nuestro ánimo a los obispos lo que nos ha dicho el Santo Padre, de que la fe tiene que iluminar al creyente en su participación en las realidades temporales, tiene que participar de manera más comprometida y los planes que nosotros ya teníamos para el proceso electoral, pues nos vienen a confirmar que vamos por buen camino y con ello recuerdo que tenemos nosotros una doble manera de orientar. Hemos dirigido ya en marzo pasado un primer comunicado sobre la necesidad de fortalecer las instituciones democráticas y fue dirigido a los partidos políticos. Ahora estamos preparando y los invitamos ya desde este momento a una rueda de prensa para el próximo 17 de octubre a esta misma hora, en donde les daremos a conocer un segundo comunicado que va dirigido a las campañas políticas, y todavía lanzaremos en nombre de los obispos de México un tercer comunicado ya dentro de las campañas en torno al mes de abril sobre la participación general a los ciudadanos, está es una, la otra línea de participación, que es todavía más incisiva, porque esta es a los medios, al conocimiento de la opinión pública, al llamado de los actores políticos, etc. La otra es más incisiva porque se trata de llegar a los grupos y de extender esta conciencia en todos los grupos a los cuales tiene un acceso la Iglesia a través de sus parroquias y de sus diferentes organizaciones, y se trata de los talleres sobre la fe y el compromiso político. Es una reflexión que se hace en varios módulos, es un taller que tiene ya en estructura, han sido preparados por la Comisión Episcopal de Pastoral Social y que en este momento se están presentando a las diócesis en San Luis Potosí, en esta semana. Esos talleres ya arrancaron de una forma inicial y para ver si estaban bien estructurados, de forma experimental, y ahora, a partir de esta semana arrancaran en todas las diócesis tratando de llegar a todas las parroquias y a todos los cuerpos de reflexión que nos permite la organización eclesial hacer. Este será el aporte más importante, el lograr una conciencia de participación y una participación bien razonada, una participación con conocimiento de los que significa para México en este momento el proceso electoral 2006.

(Reportero pregunta por la participación de “la Iglesia como tal”)

MONS. CARLOS AGUIAR RETES: Cuando decimos “la Iglesia” entendemos no sólo los obispos, cuando decimos la Iglesia entendemos todos los bautizados, todos los que forman parte y dicen “yo soy católico”, eso es Iglesia. Cuando decimos “la Iglesia va a participar”, por eso decía yo que era la parte más incisiva, la parte más incisiva, hacer que el católico participe, que vaya a votar y que conozca los proyectos, la propuestas de gobierno y cuáles son las que pueden darnos más garantía y certeza y seguridad de que podrá ser para el bien del país.

REPORTERO: Y cómo lo van a hacer

MONS. CARLOS AGUIAR RETES: A través de los talleres, precisamente para eso van a ser los talleres.

Reportero pregunta por los eventos sobre los que habrá que hacer relectura de memoria.

MONS. CARLOS AGUIAR RETES: Bien, sobre la primera, en cuanto a cuáles, las que yo señalé me parecen a mi que son muy cruciales dentro de la historia, en este momento, de las que señalé hace un momento, es decir, releer la historia desde lo que sucedió en leyes de reforma, lo que sucedió en la revolución, en la constitución del 17, en la Guerra Cristera, en el 2 de octubre, en el 92, e incluso añadiría otra que a mi me parece que está un poco ahí perdida, que es la relectura de la Colonia, es decir, ustedes saben que el PRI, como ideología, siempre estuvo manejando que México es el desarrollo de las raíces indígenas precolombinas, es verdad, pero es una fuente, pero también tenemos las raíces españolas…

Reportero interrumpe para puntualizar su pregunta.

MONS. CARLOS AGUIAR RETES: Ah, ok, yo pensé que era lo de la purificación de la memoria. Entonces, en cuanto a qué tenemos qué releer de nuestra responsabilidades actuales, entonces yo he declarado hace unos días en Roma y con esto también asumo la segunda parte que la Iglesia ve con preocupación, pero con optimismo, incluso con esperanza lo que está viviendo el país, ustedes puede ser que al acercarse a las lecturas del periódico, a las noticias de televisión, al escuchar el radio, si uno escucha eso y solamente se queda con la información, dice “este país está en caos”, pero eso no es verdad, tu vas a tu casa, encuentras a tu familia, te encuentras con los tuyos, vas a tu trabajo, este país funciona. Entonces, lo que los medios nos reflejan son nuestros problemas, pero los medios no reflejan toda nuestra realidad, eso es lo importante de diferenciarlo, tenemos problemas graves, tenemos problemas graves, que hay que atenderlos, hay que atenderlos, pero este país no está en caos ni está en anarquía ni en desgobierno…

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