Homilía de apertura en la Jornada Mundial de la Juventud Sydney 2008

El cardenal George Pell, Arzobispo de Sydney, acompañado por obispos y sacerdotes de todo el mundo, comenzó su homilía del 14 de julio en Barangaroo, dándole la bienvenida no sólo a los fieles de firme fe, sino dando cobijo a los que se encuentran exhaustos y con poca esperanza. La celebración inició con la procesión de 168 banderas que representaban a las naciones participantes.

El señor Cardenal invitó a las personas a ser participativas y a tomar decisiones en su vida, a tomar una postura ante el bien y el mal, ya que no es suficiente con ser un observador. Por ello llama a los jóvenes peregrinos a ser visionarios, a decidir en base a su vocación de fieles cristiano y así obtener abundantes cosechas.

Retomando la enseñanza de San Pablo, hizo énfasis en que para ser un discípulo de Dios, se requiere de disciplina y de autocontrol, ya que “sólo el compromiso plenifica la vida, de esa forma puede hacerse frente a los desafíos más difíciles.”

El Cardenal Pell hace un llamado a los jóvenes de todo el mundo para “unirse al ejército de santos, sanados y reconciliados”, los invitó a regocijarse, a celebrar la liberación de las faltas y la renovación de la fe, y agregó que en medio de la gran celebración “no se olviden de escuchar y rezar”. Así como, el Cardenal Stanislaw Rylkoel, presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, expresó: "Ustedes han traído el verano al invierno de Australia, ustedes son la primavera del mundo y de la Iglesia".

Exhortó a los asistentes a que al regreso a sus hogares no vuelvan en estado de apatía o monotonía, sino que vuelvan felices y fortalecidos de haber disfrutado el encuentro con Dios y su hijo Jesucristo.

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