Aparecida, Brasil, 22 de mayo de 2007

 

Laicas y Laicos en la Iglesia*

Las laicas y los laicos constituyen la base mayoritaria de nuestra Iglesia latinoamericana y caribeña y sin embargo no les hemos dado en la vida eclesial todo el lugar que les corresponde según el plan de Dios. Acogiendo la voz de ellos e interpretando los signos de los tiempos hemos de “afirmar la plena pertenencia de los fieles laicos a la Iglesia y a su misterio, y el carácter peculiar de su vocación, que tiene en modo especial la finalidad de ‘buscar el Reino de Dios tratando las realidades temporales y ordenándolas según Dios’… Ya Pío XII decía: ‘Los fieles, y más precisamente los laicos, se encuentran en la línea más avanzada de la vida de la Iglesia; por ellos la Iglesia es el principio vital de la sociedad humana’” (Juan Pablo II, Christifideles Laici 9).

Según la doctrina tradicional de la Iglesia, los laicos no sólo colaboran con los Pastores al interior de la Iglesia desempeñando ministerios relacionados con el culto y la catequesis; ellos son, por vocación propia, instrumentos del Reino de Dios en el mundo. “En efecto, -como nos recordó el Papa Juan Pablo II- los fieles laicos, ‘son llamados por Dios para contribuir, desde dentro a modo de fermento, a la santificación del mundo mediante el ejercicio de sus propias tareas, guiados por el espíritu evangélico, y así manifiestan a Cristo ante los demás, principalmente con el testimonio de su vida y con el fulgor de su fe, esperanza y caridad’.. (mediante) la plena participación y la profunda inserción de los fieles laicos en la tierra, en el mundo, en la comunidad humana" (ibid, 15).

“La evangelización –nos manifestó aquí el Papa Benedicto XVI- ha sido unida siempre a la promoción humana y a la auténtica liberación cristiana” (Benedicto XVI, discurso inaugural de Aparecida). Sabemos que en esto los laicos realizan tareas imprescindibles para lograr “las estructuras justas .. condición sin la cual no es posible un orden justo en la sociedad” (Ibid). Son los laicos quienes asumen los compromisos directos para “fomentar una cultura de la vida que permita ‘pasar de la miseria a la posesión de lo necesario, a la adquisición de la cultura…a la cooperación en el bien común.., (en) el desarrollo auténtico (que) ha de ser integral, es decir, orientado a la promoción de todo el hombre y de todos los hombres” (Populorum Progessio 19 y 14)… “Los laicos católicos deben ser conscientes de su responsabilidad en la vida pública; deben estar presentes en la formación de los consensos necesarios y en la oposición contra las injusticias” (Discurso inaugural 4)

Esta importancia fundamental que los laicos tienen requiere de actitudes y programas eclesiales que expresen la pertenencia plena de ellos a la Iglesia y su inclusión efectiva en la pastoral de conjunto. Para ello, en esta V Conferencia del Episcopado latinoamericano, debemos plantearnos principios y lineamientos de capacitación laical que incluya, además de formación básica cristiana, “una catequesis social y una adecuada formación en la doctrina social de la Iglesia”, que los haga verdaderos discípulos y misioneros de Jesucristo, que estén fundamentados “en la roca de la Palabra de Dios” y en el “Pan de la Eucaristía” (Ibid). Pero, al mismo tiempo, hemos de señalar para los pastores ordenados criterios claros que no sólo eviten suplantaciones, paternalismos y clericalización de los laicos, sino que promuevan la comunión y participación respetando la autonomía de las realidades temporales, a fin de colaborar cada uno, según su ministerio específico, a la transformación de las estructuras de pecado “para la presencia y eficacia de la justicia y del amor en nuestras sociedades” (Ibid, 4).


+Mons. Lázaro Pérez
Obispo de Celaya, México

 

*Intervención ante el pleno de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y el Caribe

© 2007 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO