Cd. del Vaticano, 3 de agosto de 2006

 

Llamado del Santo Padre para la paz en Medio Oriente

Invito a todos a continuar rezando por la querida y martirizada región del Medio Oriente. Nuestros ojos están llenos de escalofriantes imágenes de cuerpos estrangulados de tantas personas, sobretodo de niños; pienso, en particular en Caná, Líbano. Quiero repetir que nada puede justificar el derramamiento de sangre inocente, venga de donde venga. Con el corazón lleno de aflicción, renuevo una vez más un enérgico llamado al inmediato cese de toda hostilidad y de toda violencia, y exhorto a la comunidad internacional y a cuantos están más directamente involucrados en esta tragedia a poner lo más pronto posible las condiciones para una definitiva solución política de la crisis, capaz de garantizar un futuro más sereno y seguro a las generaciones futuras.

 

 

 

 


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