CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 7 de junio de 2006

 

BENEDICTO XVI

AUDIENCIA GENERAL

Queridos hermanos y hermanas:

San Juan evangelista, al narrar el primer encuentro de Jesús con Simón, hermano de Andrés, “se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que significa Pedro)»”. Este cambio de nombre significa la nueva misión que se le confiaría después dentro del Colegio apostólico.

En el Evangelio hemos escuchado cómo Jesús, al preguntar a sus discípulos, Pedro responde en su nombre: “Tú eres el Mesías, el hijo de Dios vivo”. Ante esta confesión de fe, Jesús define el papel de Pedro: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia... Te daré las llaves del Reino de los Cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo”. Estas tres metáforas, piedra, llaves, atar y desatar, son muy claras y pueden considerarse la expresión de lo que después se llamaría el “primado de jurisdicción”. Esto refleja el papel preeminente que Pedro tuvo en la primera comunidad cristiana, como se narra en los Hechos de los Apóstoles.

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Me es grato saludar cordialmente a los visitantes de lengua española, en especial a las Hermanas de María Auxiliadora y a los miembros de Regnum Christi. Saludo también a los diversos grupos diocesanos, parroquiales y asociaciones de España, así como a los peregrinos de Argentina, Costa Rica, El Salvador, Perú y de otros Países latinoamericanos.

¡Muchas gracias!

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