CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 28 junio 2006

 

BENEDICTO XVI

AUDIENCIA GENERAL

 

Queridos hermanos y hermanas:

Santiago el Menor, hijo de Alfeo, fue denominado por San Pablo “columna” de la Iglesia de Jerusalén, de tal manera que durante el Concilio apostólico contribuyó decisivamente a que los paganos convertidos entraran en la Iglesia sin la obligación de someterse antes a la circuncisión.

En la Carta del Nuevo Testamento, que se le atribuye, afirma que “la fe sin las obras está muerta”, insistiendo así sobre la necesidad de no reducir la propia fe a una pura declaración verbal abstracta. Además, nos invita a la oración confiada para llegar a comprender que el verdadero valor de la vida no está en las riquezas materiales, sino en compartir los bienes con los pobres y necesitados. Con la expresión “si el Señor quiere”, nos exhorta también a abandonarnos en las manos de Dios, cumpliendo así en nuestra vida la voluntad divina.

* * *

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española, en especial a los formadores y alumnos de varios Seminarios españoles, a las parroquias, grupos escolares y asociaciones, así como a los peregrinos de Puerto Rico y de otros Países latinoamericanos. Os animo a vivir con esperanza firme manifestando vuestra fe en el Señor con obras de caridad, para testimoniar en el mundo la belleza del amor de Dios ¡Gracias por vuestra visita!

 

© 2006 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO