CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 13 diciembre 2006

 

BENEDICTO XVI

AUDIENCIA GENERAL

 

Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy consideramos las figuras de Timoteo y Tito, dos de los colaboradores más estrechos de san Pablo. Timoteo fue enviado por el Apóstol para algunas misiones importantes, lo cual demuestra la gran consideración en que lo tenía. Al inicio de su segundo viaje misionero, Pablo lo eligió como compañero, recorriendo juntos Asia Menor, Macedonia, y llegando hasta Atenas. Durante el tercer viaje apostólico, encontramos a Timoteo en Éfeso, desde donde fue enviado para cumplir diversos encargos. Aparece también junto al Apóstol en algunas de sus Cartas, así como el saludo final en la Carta a los Romanos. En cuanto a Tito, sabemos que Pablo lo llevó consigo a Jerusalén para participar en el llamado Concilio apostólico. El Apóstol le dirigió también una Carta y le encargó varias misiones, como la pacificación en la comunidad de Corinto o la colecta para los cristianos necesitados de Jerusalén.

La consideración de estas dos figuras nos enseña, en primer lugar, cómo Pablo se sirve de unos colaboradores de confianza para llevar a cabo su misión. Por otra parte, destaca la disponibilidad de los mismos y su prontitud a la hora de asumir diversos encargos, a veces nada fáciles, enseñándonos así a servir con generosidad la gran causa del Evangelio.

* * *

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española. En especial a la parroquia Santa María Reina de Barcelona, a la Estudiantina de la Universidad Autónoma de Querétaro (México), así como a los demás peregrinos de España y Latinoamérica. Siguiendo el ejemplo de aquellos primeros colaboradores de los Apóstoles, os animo a anunciar con valentía y entrega en vuestra vida a Cristo, el único Salvador de los hombres.

 

¡Muchas gracias por vuestra visita!


© 2006 CEM :: CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO