CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 14 de marzo 2007

 

BENEDICTO XVI

AUDIENCIA GENERAL

 

Queridos hermanos y hermanas:

San Ignacio fue Obispo de Antioquia, ciudad en la que los discípulos recibieron por primera vez el nombre de cristianos. Durante el camino que le condujo a Roma, para ser martirizado, escribió siete cartas en las que expresa su anhelo de unión con Cristo y de vida en Él. Los cristianos están llamados a construir una unidad que sea reflejo de la unidad de Dios. Con imágenes tomadas de la música, insiste sobre la comunión de los fieles entre sí y con sus pastores, conciliando así la estructura jerárquica de la comunidad eclesial con la unidad fundamental que une a todos, evitando contraponer los respectivos papeles. San Ignacio es el primero que llama a la Iglesia “católica”, universal, destacando el primado en la caridad de la Iglesia de Roma respecto a la Iglesia universal. Con razón, Ignacio es el “doctor de la unidad”: unidad de Dios y unidad de Cristo, unidad de la Iglesia y unidad de los fieles, llamados a realizar una síntesis progresiva entre configuración con Cristo y compromiso con su Iglesia, entre comunión y misión.

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Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española. En particular a la Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil de España, con su consiliario nacional, Monseñor José Manuel Estepa; a la Delegación de Pastoral de la Salud, de Santiago de Compostela, acompañados de su Arzobispo Monseñor Julián Barrio; así como a los demás grupos de España, México y otros países latinoamericanos. Os animo a estar muy unidos a Cristo, y a trabajar por la salvación de todos los hombres, superando toda forma de división. ¡Gracias por vuestra visita!



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