CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 18 de abril 2007

 

BENEDICTO XVI

AUDIENCIA GENERAL

 

Queridos hermanos y hermanas:

El Padre apostólico, Clemente de Alejandría, en sus obras ofrece al cristiano un camino para su madurez espiritual: es el mismo Cristo quien acompaña, educa y propone las enseñanzas más profundas. Así, el bautizado, con actitud de búsqueda y guiado por la divina gracia, puede llegar a conocer las verdades de nuestra fe. Este conocimiento es una forma de comunión, una unión de amor con el Logos, con el Verbo encarnado.

El hombre, según Clemente, creado a imagen y semejanza de Dios, no puede alcanzarlo sólo por medio de la razón, sino que son necesarias también las virtudes, especialmente dos: la libertad frente a las pasiones y el amor, que asegura la unión íntima con Dios y su contemplación. De este modo se conjuga el ideal ético de la filosofía griega con el mensaje cristiano, considerándola como ámbito de revelación del Logos, lo cual permite al hombre alcanzar las “semillas” de la verdad. Viendo, además, la relación íntima que hay entre la sabiduría teológica y el saber filosófico, puede servir de ejemplo a los cristianos que hoy quieren también “dar razón” de su propia fe en Jesucristo.

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Saludo con afecto a los visitantes de lengua española. En especial, a los peregrinos venezolanos de Mérida con su Arzobispo Mons. Baltazar Porras Cardozo; a los grupos parroquiales de España y Venezuela, así como a los profesores y estudiantes españoles. Saludo igualmente a los demás peregrinos venidos de Argentina, Colombia, Puerto Rico y México. En este tiempo pascual reafirmemos nuestra fe en Cristo resucitado, que ha dado su vida por cada uno de nosotros, y seamos con nuestras obras testigos de su amor entre los demás. ¡Muchas gracias por vuestra visita!


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