CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 25 de abril 2007

 

BENEDICTO XVI

AUDIENCIA GENERAL

 

Queridos hermanos y hermanas:

Orígenes, uno de los más grandes escritores de la Iglesia de los primeros siglos, fue un testigo ejemplar de la doctrina que transmitía, afirmando que “la conducta debe corresponderse exactamente con la palabra”. Su deseo del martirio, recordando a su padre que dio la vida por Cristo, se cumple durante la persecución de Decio, en la cual es arrestado y torturado cruelmente, muriendo algunos años después.

Orígenes imprime un “cambio irreversible” al desarrollo del pensamiento teológico, basado en la explicación de las Escrituras, para progresar en el conocimiento de Dios. La tradición y el magisterio se configuran como “Escritura en acción”. El núcleo central de su obra consiste en la “triple lectura” de la Biblia. Sus Comentarios reproducen fielmente las explicaciones que daba, tanto en Alejandría como en Cesarea, y sus Homilías retoman los diversos significados de las Escrituras. Desde el sentido literal, a través de la interpretación oral, los fieles deben llegar al significado espiritual más profundo. Promueve eficazmente la “lectura cristiana” del Antiguo Testamento, haciendo frente al reto de los herejes que oponían los dos Testamentos hasta rechazar el Antiguo. “Para nosotros,-afirma-, los dos Testamentos son un nuevo Testamento”.

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Saludo a los peregrinos de lengua española, especialmente a los sacerdotes que participan en un curso de actualización, a las Religiosas de la Compañía de María, a los fieles de Palencia, La Coruña, Toledo y Madrid, así como a los de Honduras, México y otros países de América Latina. Os invito a acoger en vuestros corazones las enseñanzas de este gran “maestro” en la fe. Él nos recuerda que la Iglesia siempre se renueva y rejuvenece con la lectura orante de la Sagrada Escritura y el coherente compromiso de vida.


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