CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 24 de octubre 2007

 

BENEDICTO XVI
AUDIENCIA GENERAL

Queridos hermanos y hermanas:

San Ambrosio, Obispo de Milán, aprendió de Orígenes a conocer y comentar la Biblia. Trasladó al ambiente latino la meditación de las Escrituras, iniciando en Occidente la práctica de la lectio divina, la cual orientó su predicación y escritos, que brotan precisamente de la escucha orante de la Palabra de Dios.

San Agustín, que aprendió a predicar de la vida y ejemplo de san Ambrosio, relata en sus Confesiones que su conversión no fue debida tanto a las homilías de éste, como al testimonio de la Iglesia milanesa, que rezando como un solo cuerpo fue capaz de resistir a la prepotencia del emperador. Refiere también su sorpresa al ver como Ambrosio leía las Escrituras con la boca cerrada, ya que en aquel tiempo la lectura estaba concebida para ser proclamada en voz alta, a fin de facilitar su comprensión. En eso se entrevé el método de la catequesis ambrosiana: la Escritura, íntimamente asimilada, sugiere los contenidos que se deben anunciar para convertir los corazones. La catequesis es, pues, inseparable del testimonio de vida.

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Saludo a los peregrinos de lengua española, especialmente a los mexicanos de Puebla, Culiacán y Guadalajara, y a la parroquia San Anastasio, de Panamá. También a los grupos de españoles, particularmente al de Castellana del Mar, a las Asociaciones de Gallegos en Madrid y al Colegio de las Esclavas de La Coruña. Concluyamos con las palabras de san Ambrosio “¡Cristo es todo para nosotros!” Aprended de su corazón su modo de pensar, hablar y actuarya que los verdaderos discípulos, principalmente los educadores en la fe, son aquellos que anuncian el Evangelio del modo más creíble y eficaz. ¡Muchas gracias!

 

Audio del mensaje de SS Benedicto XVI

 

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