CIUDAD DEL VATICANO, 15 agosto 2007

 

Ángelus en la fiesta de la Asunción de la Virgen a los cielos

En su alocución previa al rezo del Ángelus en el patio del Palacio apostólico de Castelgandolfo, Benedicto XVI, aludiendo a la solemnidad de hoy, ha manifestado que se trata de una antigua fiesta que tiene su fundamento último en la Sagrada Escritura: ésta, en efecto, presenta a la Virgen María estrechamente unida su Hijo divino y siempre solidaria con Él. Madre e Hijo aparecen estrechamente asociados en la lucha contra el enemigo infernal hasta la plena victoria sobre él.

“Esta victoria se manifiesta, en particular, superando el pecado y la muerte, es decir, superando aquellos enemigos que san Pablo presenta siempre como familiares. Por lo tanto, como la resurrección gloriosa de Cristo fue el signo definitivo de esta victoria, así la glorificación de María, también en su cuerpo virginal, constituye la confirmación final de su plena solidaridad con el Hijo, tanto en la lucha, como en la victoria”.

Sobre este profundo significado teológico de este misterio se hizo intérprete el Siervo de Dios Papa Pío XII, al pronunciar, el 1 de noviembre de 1950 la solemne definición dogmática de este privilegio mariano. Él declaraba: “De tal modo, la augusta Madre de Dios, arcanamente unida a Jesucristo desde toda la eternidad «con un mismo decreto» de predestinación, inmaculada en su concepción, Virgen sin mancha en su divina maternidad, generosa Socia del divino Redentor, que obtuvo un pleno triunfo sobre el pecado y sobre sus consecuencias, al fin, como supremo coronamiento de sus privilegios, fue preservada de la corrupción del sepulcro y vencida la muerte, como antes por su Hijo, fue elevada en alma y cuerpo a la gloria del cielo, donde resplandece como Reina a la derecha de su Hijo, Rey inmortal de los siglos”.

Benedicto XVI manifestó que María con su asunción al cielo no se ha alejado de nosotros, es más está más cerca y su luz se proyecta sobre nuestra vida y sobre la historia de toda la humanidad. “Atraídos por el fulgor celestial de la Madre del Redentor recurrimos con confianza a Aquella que desde lo alto nos mira y nos protege”, porque todos tenemos necesidad de su ayuda y de su consuelo para afrontar las pruebas y los desafíos de cada día.

El Santo Padre ha finalizado manifestando que “tenemos necesidad de sentirla como madre y hermana en las situaciones concretas de nuestra existencia”. Y para poder compartir, un día también nosotros para siempre su mismo destino, el Santo padre nos invitó: “imitémosla ahora” en la dócil huella de Cristo en el servicio generoso a los hermanos.

Después del rezo del Ángelus y del responso por los fieles difuntos, el Papa saludó a los jóvenes diciendo: “El ejemplo de María nos enseña que Dios busca personas con las que establecer su propia morada. Cristo quiere vivir también en nuestro corazón. La Iglesia, casa de Dios crece si nosotros los hombres acogemos al Señor con nuestra fe, con nuestra adoración, con esperanza y amor, convirtiéndonos de esta manera en piedras vivas de esta casa espiritual”.

Audio del saludo en español del Papa para los fieles presentes en Castelgandolfo: “Saludo con afecto a los fieles de lengua española. En esta fiesta de la Asunción de la Virgen a los cielos en cuerpo y alma, pidamos a María que, siguiendo su ejemplo, sepamos encontrar siempre en el cumplimiento amoroso de la Voluntad de Dios la fuente de la alegría y de la paz verdaderas. ¡Que Dios os bendiga!”.

 



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