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| Un adviento que anuncia vida para Tehuantepec |
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Circular para la Diócesis de Tehuantepec A todos los sacerdotes, religiosas y fieles laicos de la diócesis. Mi saludo cordial para todos.
El Santo Padre, Benedicto XVI, me ha nombrado Administrador Apostólico de la Diócesis de Tehuantepec, sede vacante, desde el 4 de noviembre hasta la toma de posesión de su nuevo Obispo.
Es importante vivir este tiempo de espera del enviado del Señor en el espíritu del adviento, unidos en oración y en la escucha orante de la Palabra de Dios. Un tiempo privilegiado para fortalecer nuestra identidad cristiana, de consagrados y de sacerdotes, para mostrarnos todos verdaderos discípulos y misioneros de Jesucristo en esta Iglesia Local de Santo Domingo Tehuantepec.
Vivir tres momentos
El día de ayer propuse al Colegio de Consultores y Foráneos una propuesta para vivir este tiempo de sede vacante; sus aportaciones enriquecieron y concretizaron dicha propuesta que comparto con todos. Proponemos a todos los católicos vivir esta espera en tres momentos: 1- Del 4 de noviembre a la designación del nuevo Obispo; 2- De la designación del nuevo Obispo a la toma de posesión; 3- La toma de posesión.
El primer momento sería un tiempo intenso de oración y de reflexión pidiendo al Señor nos conceda un Obispo que haga presente y cercanos los cuidados amorosos de Jesucristo Buen Pastor; un tiempo de oración y de reflexión compartida para descubrir y seguir la voluntad de Dios, para avivar nuestra fe en la misión del Obispo mostrando ser de las ovejas que reconocen la voz del pastoreo de Jesucristo y lo siguen.
El segundo momento sería un tiempo para interesarnos en conocer al nuevo Obispo, reflexionar sobre su misión y preparar su llegada. Sería conveniente recoger y difundir en todas las comunidades la información sobre la persona del nuevo Obispo, promover la catequesis sobre la misión episcopal tanto a nivel de sacerdotes, agentes de pastoral y comunidades; sería también el tiempo para designar las comisiones pertinentes, para preparar y organizar la toma de posesión.
En el tercer momento vivamos la toma de posesión del nuevo Obispo como una verdadera fiesta de fe, de esperanza y de caridad con la mayor participación de fieles de todas las comunidades, instancias y fuerzas vivas de la diócesis. Una fiesta de fe que impulse y proyecte el caminar de esta Iglesia Local siguiendo más de cerca a Jesucristo como sus discípulos y misioneros fieles.
Vivamos este tiempo de espera como los discípulos en el cenáculo, en la oración, en la reflexión y en la comunión, implorando la asistencia del Espíritu Santo; así se han gestado las etapas más dinámicas y fructíferas de la Iglesia; así podremos marcar hoy una etapa histórica para nuestra Iglesia de Tehuantepec.
No olvidemos que la oración que no lleva a la escucha de Dios y a la formación en la fe, deja mucho que desear y su proyección a la vida es raquítica; la auténtica oración cristiana siempre mueve a acercarnos más a Dios, a conocerlo y a amarlo mejor. La reflexión sin oración corre el riesgo de hacer a un lado la voluntad de Dios, de sobrevalorar la manera personal de pensar alimentando los protagonismos, la soberbia y maneras de actuar que dividen. Así se puede perder el sentido de la oración y la misma identidad cristiana. En la Iglesia, la oración y la reflexión fiel siempre llevan a la comunión, a la vida auténtica y a la proyección social de la fe.
Lugares Privilegiados
Los hogares católicos son la cuna de la vida y de la fe donde se cultiva la apertura a Dios, la transmisión experiencial de la fe y su formación inicial; allí la vida cristiana va entrando por los ojos, por los oídos y sobre todo por el testimonio de los papás. Es indispensable que ningún hogar católico de la diócesis se sienta dispensado o se margine de vivir en la fe este tiempo de espera querido por Dios para nosotros.
Las capillas y templos de los barrios y comunidades son lugares privilegiados para expresar y celebrar la fe en comunidad, para fortalecer la vida de las personas y de las familias; en sus anexos y otros espacios se alimenta la fe por la catequesis de la comunidad eclesial, por la iniciación a la vida litúrgica y a la caridad, por la convivencia y expresiones de fraternidad; de hecho, son la primera expresión de la Iglesia Comunión más allá de las familias; allí los padres de familia han de encontrar los apoyos prácticos para cumplir su misión irrenunciable de iniciar y transmitir la fe en sus hogares.
Los agentes de pastoral Profética, Litúrgica, Social y de Comunión, capacitados y designados por su párroco para cada barrio o comunidad, son los responsables de esta misión; su servicio en los barrios y comunidades es de capital importancia especialmente en esta coyuntura de adviento o de espera en la fe del nuevo Obispo.
La parroquia es el rostro oficial más cercano donde la Iglesia realiza su misión; a través del párroco y agentes de pastoral fortalece la vida cristiana mediante un mayor conocimiento y seguimiento de Jesucristo asegurando el alimento de la Palabra de Dios y de los sacramentos, la formación adecuada de los agentes de pastoral y el acompañamiento sacerdotal estimulante. Por la comunión palpable con su Obispo, la parroquia garantiza la comunión y la vitalidad con la Iglesia de Jesucristo como sarmientos unidos a la vid.
La oración en los hogares, la Hora Santa de los jueves en las capillas y templos, a ser posible con la exposición del Santísimo Sacramento donde hay sacerdote y, sobre todo, la Misa Dominical o la Celebración de la Palabra donde la misa no es posible, serán los momentos a fortalecer en toda la diócesis con esta intención.
La espera del nuevo Obispo en el espíritu de Pentecostés, es una verdadera gracia de Dios para fortalecer la misión de la parroquia y la vida cristiana de todos los bautizados; su servicio es decisivo, irremplazable y fundamental.
Animados por el Espíritu Santo
Desde pentecostés, el Espíritu Santo es el Guía y el Maestro interior que conduce a la verdad, impulsa la transformación de la historia y, con sus dones y elecciones, continúa derramando vida, forjando misioneros entregados y valientes como Pedro y Pablo. Sin la docilidad al Espíritu Santo no hay comunidades eclesiales auténticas, ni testigos fieles, ni sacerdotes santos, ni Iglesia de Jesucristo. Es fundamental dejarnos conducir por el Espíritu Santo e invocarlo frecuentemente para poder ser testigos fieles de Jesucristo afrontando evangélicamente las contrariedades y desafíos.
Les manifiesto que vengo con alegría a poner todo lo que esté de mi parte en este servicio especial que el Señor me pide a través del Santo Padre; consciente de mis limitaciones, pido a todos el apoyo de su oración, de su comprensión y de su colaboración.
Todas las responsabilidades y servicios confiados, con nombramiento escrito de Mons. Felipe Padilla, continúan vigentes hasta la toma de posesión del nuevo Obispo; cesan en la sede vacante el Vicario General y el Vicario Episcopal de Pastoral como lo señala el canon 418,2. Que continúen todos trabajando con empeño y fidelidad en el cargo y responsabilidad confiada.
Para atender a las comunidades que ya han preparado y programado la celebración del sacramento de la Confirmación, delego a los Padres Alejandro Santiago Luis, Ubaldo Armenta Soto y José Inés Mendoza, para que administren dicho sacramento. Para atender la necesidad de los fieles en lo que se refiere al sacramento del Matrimonio, por ejemplo dispensas, autorización etc. delego al Padre Martín Eduardo Martínez García. Para todos los demás asuntos generales de la curia delego al padre Alejandro Santiago Luis con quien estaré en relación constante en vistas a que nada detenga el caminar en la fe de nuestra iglesia diocesana de Tehuantepec.
Pido a todos los sacerdotes leer esta Carta Circular en todas las misas del domingo siguiente a su recibo; póngase luego en el tablero de avisos de todas las capillas y templos para conocimiento directo de los fieles.
Imploro para todos el auxilio y la compañía de la Santísima Virgen, la intercesión especial de Santo Domingo de Guzmán y del Santo Mártir José María Robles a quien, el paso por esta diócesis en 1908 siendo seminarista, marcó su vida y su sacerdocio.
Mi saludo, oración y bendición para todos.
+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca
Administrador Apostólico de Tehuantepec
Pbro. Alejandro Santiago Luis
Secretario Canciller
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| Actualizado ( Martes, 10 de Noviembre de 2009 14:43 ) |


