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| El hombre según Juan Pablo II |
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“Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado. Qué es el hombre para que te acuerdes de él; el ser humano, para darle poder. Qué es el hombre para que te acuerdes de él; el ser humano, para darle poder” Salmo 8.
1.- La fuerza extraordinaria de la primera Encíclica “Redemptor Hominis” la constituye el nuevo descubrimiento de la dignidad del hombre: es decir, reconocer perfectamente de que en Cristo el hombre, acogido en su propia debilidad por Dios, recupera la dignidad perdida. La idea fija del Papa Juan Pablo II era involucrar a cada hombre, a los hombres de todo el mundo, en el dinamismo de la humanidad de Cristo.
El hombre puede y debe ser nuevo, o sea formado según el Redentor. El hombre modelado por Él vive como hombre nuevo en medio del mundo viejo; pero permaneciendo con Cristo se vuelve levadura de vida nueva, eterna, inconmensurable.
Ser Cristiano no implica una pertenencia sociológica a una organización eclesial, sino que significa seguir a Cristo, estar en misión, y realizar el servicio de amor a favor del hombre, estar de parte del hombre en su humillación; compartir el peso de la suerte del hombre cansado.
Ser cristiano significa ocupar el puesto que nadie, excepto Cristo, quiere ocupar y que el Cristiano, imitando al maestro está dispuesto a ocupar.
2.- El Papa intuyó el peligro real que existe de que el hombre, ejerciendo dominio sobre el mundo de las cosas, pierda los lazos fundamentales de la propia realeza y dominio, convirtiéndose el mismo en objeto de manipulación.
Por eso el Papa nos invita a convertirnos y a hacer penitencia, a recorrer los caminos de la fe que sana, a abrir las puertas a Cristo. No se puede servir al prójimo permaneciendo en el pecado, esclavo del odio o del placer. La conversión personal y el arrepentimiento, constituyen la garantía de la realeza del hombre y de su dignidad, el cumplimiento de su misión en la Iglesia y en el mundo.
Podemos decir que en el paso del siglo XX al XXI fue dado a la Iglesia un verdadero hermano y amigo del hombre en el recordado Papa Juan Pablo II. Él comprendió muy bien todos los temores, las preocupaciones contemporáneas y vio en el hombre su incansable anhelo de verdad y de amor.
+ Carlos Quintero Arce |
| Actualizado ( Lunes, 30 de Noviembre de 2009 11:39 ) |



